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TRIBUNA

El dinero de Rajoy como registrador de la propiedad

jueves 28 de junio de 2018, 20:47h

En principio debo advertir que el contenido de este artículo está basado en las informaciones que ha dado en estos últimos días el periódico digital InfoLibre extraídas de una crónica que quiere ser una suerte de propuesta de investigación por el periodista Manuel Rico. Dicha información no es más que la repetición que la que el mismo diario ya ofreció por vez primera -eso creo- el 15 de septiembre de 2013. Me gustaría que lo que aquí voy a escribir no cayera en saco roto y se continuara ejerciendo la libertad de prensa en relación a la disipación de una serie de dudas que deberían hacernos caer en la cuenta de que la vida del ex presidente Mariano Rajoy Brey no está exenta de una serie de irregularidades que sería bueno que entre los que asumimos el periodismo como alianza con la verdad y con el combate contra todo tipo de corrupción fuera una vez más una manera de celebrar dicha profesión. Intentaré ir al grano y ser breve en la medida que eso sea lo posible en lo que a continuación voy a escribir.

Todo empieza cuando un Mariano Rajoy joven, recién salido de la universidad y con unas oposiciones públicas ganadas con gran mérito, obtuvo el cargo de registrador de la propiedad en Santa Pola. Hasta ahí todo correcto. Pero todos conocemos ya cómo se las gasta Mariano, sólo basta verlo correr por las calles de las ciudades de madrugada en esta España desangrada de corruptos y ambiciosos, putidoncellas y bandoleros. En efecto, fueron esas ganas de correr muy deprisa, eso sí haciendo el espantoso ridículo con que nos deleita cuando en vez de hacer deporte da la impresión de que está huyendo de la policía local de Santa Pola. Y es que fue en Santa Pola cuando se le pasó por las mieses, seguramente porque como registrador sólo hacía que tocarse los cojones, dedicarse a la política, que es otra manera de tocárselos pero con más disimulo. Con tal y en esto que Mariano abandonó su puesto de registrador todo apunta que sin solicitar la excedencia -la cual fue aminorada por ceder su puesto de trabajo a su amiguete de pupitre Francisco Riquelme Rubira-. En los libros no sabemos si de Historia Política o de citas extravagantes podría quedar para siempre lo que entonces dijo el gallego: “Yo no he venido a la política a hacer dinero”.

Pero todo apunta a que a Mariano el dinero, esto es, el gustillo de manosear los billetes, de amasar fortuna o de disponer una cuenta corriente saludable y lo suficientemente importante para huir de este espantapájaros que es la vida, sí que va con él. Olvidémonos ya de esa idea de un Rajoy honrado, bonachón, simplón y tartamudo. Puede que tartajee cuando tiene que hablar en público, pero no se le quiebran las palabras cuando dichas palabras se postulan desde una actuación que por lo menos podríamos considerar misteriosa, oculta, como de cine policíaco o ya más directamente como una novela de crímenes y asaltos bancarios. Esto por lo menos es lo que yo deduzco cuando me doy cuenta que Rajoy presuntamente no está exento de un caso de incautación de dinero no declarado en trasparencia tal y como se le ha solicitado tanto por escrito en el Congreso de los Diputados -me refiero a las preguntas realizadas por el entonces diputado de IU Gaspar Llamazares- como por las diferentes investigaciones periodísticas.

Desde aquí, ya que entramos en materia, me gustaría animar de nuevo al maestro Miguel Ángel Aguilar, este hombre de bello cinismo periodístico, que fue el que primero denunció que cabe la posibilidad de que don Mariano Rajoy Brey, después de dejar su cargo como registrador de la propiedad en Santa Pola, más la usurpación ilegítima de otros lugares como tal, y teniendo como tenía ya dedicación plena a la vida política, quizá aprovechando el vacío legislativo que el mismo José María Aznar dejó al realizar en 1998, con toda seguridad sabiendo que con ello enriquecía al entonces su delfín en forma de ministro de Educación el cual le hacía saltos adiestrados en el asombroso Aquarius que era entonces el Partido Popular, una modificación del Reglamento Hipotecario, de tal forma que el artículo 552 pasó a establecer que los cargos públicos incompatibles quedarían en situación “de excedencia por servicios especiales con reserva de plaza, procediéndose al nombramiento de registrador accidental permanente, a quien corresponderán la totalidad de los honorarios que se devenguen”. En pocas palabras y hablando en roman paladino, que todo apunta que Mariano ha seguido cobrando durante su larga vida como político dos sueldos: uno como noble caballero y trovador de follas novas del Partido Popular y otro como registrador de la propiedad. Es decir, que se ha pasado lo legislado, por mucho apaño que hubiere por medio, por el forro del chándal con que acostumbra todas las amanecidas a hacer el ridículo mientras practica deporte. Pero todo apunta que el presunto deporte de la corrupción vuelve a rondarle en estos momentos en que, a punto de dejar de ser aforado, ha decidido regresar al lugar donde todas las investigaciones realizadas hasta ahora incurren en que ahora está vez sí va a cobrar un sueldo, por cierto, mucho más nobiliario que si hubiera permitido quedarse con la paga vitalicia como ex vicepresidente, pero trabajando al tajo, como hacemos todos los españolitos de buen corazón.

Por tanto, solicito desde aquí no medren los investigadores periodísticos y vayan hasta el final para conocer a ciencia cierta todo lo que hay detrás o delante del misterioso, mafioso y abracadabrante suceso de don Mariano como adulador por todo lo alto de ese brillo tan antiguo pero siempre modernizable que se oculta como un tesoro escondido cuando existe la acumulación de dinero de manera ilegítima. Aquí hay caso. De tal modo que creo que es el momento de abrir ya esta inviolable, cual monarca emérito, afrenta por parte de un señor que da la impresión de que piensa jubilarse delante de un ordenador poniendo simples numeritos o firmando documentos en una humilde morada mientras se toca los cojones en la mayor parte de su horario laboral. Todos sabemos que un funcionario de carrera que ha sido antes presidente de un gobierno como el de España se suele pasar la mayor parte del tiempo saliendo a las terracitas de Santa Pola para el desayuno con churros con chocolate a primera hora, para el vermú de mitad de la mañana y para el dominó, al que todos sabemos que domina Mariano más que a estas fieras que se presentan ahora como precandidatas para presidir el Partido Popular, dos horas antes de que el coche con su seguridad personal lo recoja a las puertas del durísimo trabajo que supone ser oficinista como registrador de la propiedad. A mí lo que me gustaría saber es de cuánto dinero se ha apropiado Mariano pensando que los españolitos de buen corazón somos gilipollas, curitas con voto de silencio o excesivamente apasionados de la lectura de aquel libro de Rafael Alberti que lleva por título “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”. Ahí queda la idea para los más intrépidos.

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