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ENSAYO

Luis Díez del Corral: El rapto de Europa

domingo 01 de julio de 2018, 19:31h
Luis Díez del Corral: El rapto de Europa

Prólogo de Benigno Pendás. Encuentro. Madrid, 2018, 416 páginas. 24,50 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

La editorial Encuentro permanece fiel a una de sus grandes líneas de trabajo, aquella que suministra al lector obras de referencia del pensamiento occidental en el siglo XX. En este caso, “recupera” todo un clásico como El rapto de Europa. Una interpretación histórica de nuestro tiempo, escrito por uno de los intelectuales más preclaros que ha dado nuestro país, el profesor Luis Díez del Corral.

Publicada inicialmente en 1954, dos décadas después el autor realizó una nueva edición en la que actualizó el prólogo pero mantuvo intacta su tesis inicial. El valor de esta aportación radica en que nos explica cómo había mutado el mapa geopolítico global con respecto a los no tan lejanos años cincuenta, destacando la emergencia de actores internacionales que más tarde lograrían elevadas dosis de protagonismo (China).

Además, dentro de esos cambios, Europa (o por mejor decir, la CEE) mostraba una suerte de letargo o postración que nos recuerda a la etapa vivida a partir de 2008, cuando fueron muchas las dudas, críticas y reproches que rodearon al proyecto de integración europea. Como se observa, de esta obra pueden extraerse lecciones aplicables al escenario actual, susceptibles en resumirse en que Europa tiene acumulado un capital cultural, filosófico e intelectual que debe permanecer por encima de las coyunturas económicas (o incluso políticas). Ese aludido capital se convierte, asimismo, en el gran aval y en la gran herencia para las sucesivas generaciones que habiten el “viejo continente”.

En cuanto a la obra original, Díez del Corral hace un recorrido histórico por Europa. Cultura (arte, literatura…), poder (monarquías, repúblicas, ciudades-estado…) y religión construyen un todo heterogéneo y diverso que da forma, carácter y enriquece a Europa. No obstante, esos tres ejes cooperaron pero también confrontaron, a veces de forma excesivamente beligerante, generando una serie de postulados económicos y políticos que adoptaron y adaptaron otros territorios geográficos más distantes, convirtiéndose en rivales de su creadora original.

Así, la historia de Europa se ha ido construyendo a base de grandes dialécticas (religión vs laicismo; campo vs ciudad; monarquía vs república) que Díez del Corral explica con detalle, discutiendo las ideas de otros autores, con las que no siempre está de acuerdo.

El autor tanto en 1954 como en 1974 reivindica a Europa y lo hace sin caer en chovinismos de cortas miras. Por tanto, no debe sorprender que en ocasiones la reprenda, si bien de manera constructiva, esto es, con la finalidad de que aprenda de sus errores. Al respecto, insiste en reiteradas ocasiones en la importancia de la diversidad de los pueblos europeos, fenómeno que ha servido para el progreso del continente en su conjunto, el cual no debe medirse exclusivamente con criterios económicos sino también a través de otros indicadores menos tangibles (como el arte o la literatura, más alejados de la racionalidad).

Europa también ha sido la cuna de teorías inicialmente revolucionarias así como de ideologías como el marxismo, asumidas con alborozo por otros continentes. En este sentido, resultan del máximo interés (y utilidad) los análisis del autor sobre las razones por las que el marxismo triunfó en ciertas latitudes no europeas “era imposible que una cultura cualitativa, multiforme, flexible como la europea, cayera en los antagonismos simplistas y abstractos que el pensador alemán le había predicho” (p. 263).

Sin embargo, en un proceso gradual pero constante cuyos orígenes se remontan a fines del siglo XIX Europa dejó de liderar el mundo, provocando además dos guerras mundiales de las que irrumpió un panorama nuevo. En efecto, de 1918 y sobre todo de 1945 emergieron dos superpotencias (Estados Unidos y la URSS) o “supernaciones” y un inicial déficit de identidad europeo, subsanado a la brevedad por el proyecto liderado por Jean Monnet y Robert Schuman que, más allá de sus repercusiones económicas y políticas evidentes, recuperó el ideal humanista que había caracterizado a Europa pero que había cedido excesivo terreno ante la pujanza del pragmatismo y del nacionalismo.

Díez del Corral dedica un capítulo a España y a analizar su relación con Europa, cuestión siempre objeto de polémica y de enfrentamiento sobre todo a partir de 1898. Se muestra concluyente defendiendo que la historia de España solo puede entenderse como parte de Europa, tal y como había sostenido Ortega y Gasset tiempo atrás. A partir de 1945 esta idea acumuló numerosos adeptos, si bien limitaron geográficamente el significado de Europa a la CEE, y hoy en día solo ciertas voces tan marginales como populistas osan rechazarla.

En definitiva, una obra magistral y atemporal, de necesaria y obligada lectura particularmente para politólogos e historiadores. Díez del Corral nos acerca la historia de Europa no de una manera esquemática o telegráfica sino profundizando en aquélla a través del binomio rigor-erudición.

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