Conducir con niebla
lunes 28 de enero de 2008, 20:19h
Decía el castizo que las balas no le daban miedo, que lo que temía era la prisa que llevaban. No sabía el buen hombre que en ese pensamiento se encierra un principio de la física elemental: hay que saber utilizar las unidades de medida adecuadas.
En esta época de nieblas y tras el tremendo accidente de hace unos días, en el que se vieron envueltos más de 100 vehículos, leímos y escuchamos hasta la saciedad que el problema es el de no mantener la distancia de seguridad. Pues no. Lo importante no es la distancia, sino el tiempo.
Cuando el vehículo que nos precede frena, necesitamos un tiempo mínimo para percibir la maniobra, actuar sobre el freno y detener el vehículo antes de alcanzar el obstáculo detenido. La distancia de todo este proceso es variable; puede ser de más de 100 metros si circulamos a la velocidad normal en autopista o de menos de 10 metros si lo hacemos a la velocidad lógica de circular con niebla. Por lo tanto, la distancia no es la unidad correcta.
Por ello, en vez de los complejísimos cálculos que nos enseñaban en las autoescuelas, del cuadrado de la velocidad expresado en miriámetros, lo más fácil es contar 3 segundos sobre el coche que nos precede. Mejor 5 si la niebla es espesa y el trafico intenso. Es un cálculo sencillísimo: basta con contar mentalmente el tiempo que tardamos en llegar a un punto fijo (una señal, un pórtico) por el que acaba de pasar el coche de delante. Evitaremos accidentes y sustos. En cuanto a la señalización, eso ya es harina de otro costal.
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Periodista
JOSÉ MARÍA CERNUDA es periodista y jefe de la sección Motor de EL IMPARCIAL
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