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NOVELA

Henry James: La lección del maestro

domingo 15 de julio de 2018, 19:24h
Henry James: La lección del maestro

Traducción de José Luis Piquero. La Isla de Siltolá. Sevilla, 2018. 124 páginas. 14 €.

Por Ángela Pérez

Fascinante es, sin duda el asunto de las relaciones entre la vida y la creación, el cómo compaginar dos esferas que muchas veces se presentan contrapuestas cuando no directamente enfrentadas. ¿Es el artista una persona “normal” o alguien tocado por los dioses -o los demonios-, quienes le exigen pagar un precio por su don creativo? Cuestión decíamos, fascinante, y también inquietante, pues en no pocas ocasiones se entrelaza con un cierto elemento autodestructivo que según algunos acompaña, casi como una condena, al artista.

Uno de los autores al que más ha preocupado este tema es Thomas Mann, ya desde una de sus primeras nouvelles, Tonio Kröger hasta su genial Doktor Faustus, pasando, naturalmente, por famosos y celebrados títulos como Los Buddenbrook, La muerte en Venecia -inolvidable la versión cinematográfica realizada por Visconti-, o La montaña mágica. En el escritor alemán, ese choque -¿inevitable?- entre el arte y la vida, que conlleva un sinfín de implicaciones que exceden el marco de una reseña, entraña un regusto de tragedia. Aunque no siempre hay razón para plantearlo así. Un ejemplo lo tenemos en la novela breve La lección del maestro, de Henry James (Nueva York, 1843-Londres, 1916), que ahora La Isla de Sistolá recupera para los lectores españoles en una buena edición que incluye también el relato “Lo realmente correcto”. Un texto quizá menos conocido, pero de claro interés, que se inscribe en la línea de sus personales cuentos de fantasmas, relacionándose en este caso con el conflicto desarrollado en La lección del maestro.

En La lección del maestro, el joven y principiante escritor Paul Overt tiene al veterano novelista Henry St. George como su absoluto referente. Henry St. George se encuentra en el declive de su carrera, pero para Overt continúa siendo su ídolo. Por eso la posibilidad de entablar contacto directo con él le parece un sueño. Y una oportunidad que no quiere desaprovechar. ¿Podrá revelarle el secreto del éxito, o, más aún, el de la creación?

La relación entre St. George y Overt, cruzada por el tercer personaje de la novela, la joven Marian Fancourt, descubrirá a cada uno de ellos aspectos quizá insospechados y volverá a poner en el centro el eterno dilema. Así, Overt le pregunta al maestro: “¡El artista…el artista! ¿Es que el artista no es también un hombre?” St. George le da una respuesta, pero ¿se adapta esta a lo que el mismo ha hecho? ¿Los consejos que el experimentado autor le brinda a quien se le presenta como rendido admirador y discípulo son sinceros o cínicos?

Lleguen ustedes a sus propias conclusiones, tras disfrutar de esta obra, en la que Henry James sí da una “lección de maestro” de la novela moderna.

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