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TRIBUNA

Pablo Casado o el Albión como Hombre Eterno

martes 31 de julio de 2018, 20:36h

Dedicatoria:

A tu gato, Pablo, que viene a lamerme las heridas cuando tú quieres ser Albión, El Hombre Eterno, y yo sólo soy un Neomaniqueísmo del Mediodía español, una caverna, una roca, un vaso de agua vacío o la Visión de Isaías pero ciego o mujer como Homero.

Carta apócrifa en los tiempos del Nuevo Catarismo:

Pablo Casado, sí, no lo dudemos, es el risitas del Barrio de Salamanca. Por ello y por la Congregación de Yahvé, casi por un ejercicio de intelectual -cosa de la carece este nuevo presidente del Partido Popular-, debería leer el libro póstumo de Manolo Vázquez Montalbán, muerto en infarto -demasiado tabaco y buena comida- en el aeropuerto de Bangkok en octubre de 2003 titulado La Aznaridad. Manolo vuelve a escribir su nuevo Carvalho, pero esta vez sin ficción, con toda la terribilitá que hace posible comprender los versos de Kipling:

Si puedes mantener la cabeza cuando todos a tu alrededor / pierden la suya y por ello te culpan, / si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan, / pero admites también sus dudas; / si puedes esperar sin cansarte en la espera, / o ser mentido, no pagues con mentiras, / o ser odiado, no des lugar al odio, / y -aun- no parezcas ni demasiado bueno, ni demasiado sabio.

Pablo Casado es un Jacob constitucional y monárquico mientras que las hijas del Fraude ya están vestidas de Chanel para ir a otra boda en El Escorial. Pero el Sr. Casado a los que nos dedicamos a hacer terrorismo yihadista con el periodismo, el articulismo, los reportajes, la investigación o el deporte del off the record, esto es, a poner amonal en el lenguaje, la metáfora o la hipérbole hiperbólica, nos viene chancho y de hijo de la gran chingada a la hora de comentar este regreso que supone el Sr. Casado a las FAES o a eso de las vulvas son las vulvas y los penes son los penes.

Casado es La Divina Comedia del Dante, una biblioteca occidental en la se agolpan todos los manuscritos en papiro de un liberalismo neo que ya es rancio, pues se queda en el séptimo círculo de las políticas universitarias de los gurús británicos que empezaron a deambular por el economicismo liberal o la productividad como vía de desarrollo en relación al avance, uso y abuso de los mercados y las finanzas -por no irnos muy lejos- en los postulados de Lord Palmerston, Hugh Cecil hasta llegar a Churchill y a Margaret Thatcher, esa moza de pueblo que hizo de Londres lo que Esperanza Aguirre quiso hacer con Madrid. Afortunadamente en estos momentos, según me han comunicado unos amigos de Malasaña, Aguirre pasa el tiempo bebiendo gintónics y saliendo en Tele Madrid para bailar chotis, tangos, zarzuelas e imitando el croar de las ranas.

Fantasías del Purgatorio: Virgilio dice en su Eneida: Euripilo ebbe nome; e cosi’l canta / l’alta mia tragedia in alcun loco. El neoliberalismo de la nueva aznaridad solicita medalla en la astronomía ptolomeica. La Tierra es una esfera inmóvil. Pero arriba de la Montaña de Sión las generaciones de Manuel Aznar, director del diario orteguiano El Sol, cronista de la guerra de África, coinventor del mito de Franco, embajador y finalmente director de La Vanguardia y de la Agencia EFE tornan con un Apocalipsis de chupa chupa-chups. Así era el abuelito, reventón y psicodélicamente absorbido por el fanatismo, de José María Aznar, un asesino éste por lo menos éticamente por mandar tropas a Irak -la foto de las Azores está ahora en el despacho de Casado, como si los tres fueran los mariachis de Jalisco no te rajes-. Manuel Aznar pone su cristalino esperma para que su nieto herede el franquismo psicológico, lo cual le lleva a frecuentar el vudú tahitiano que tanto le sirvió a François Duvalier, más conocido trágicamente como Papa Doc.

Casado es nieto de la aznaridad y este caso de nueva topografía da como resultado las gradas de su propio anfiteatro. Son nueve los círculos del Alto Infierno. España vuelve a ser un mito horrible en donde se purga la herejía de la multiculturalidad, del multidiomatismo, de los nacionalismos, de la Hacienda pública que cojea cuando se votan los Presupuestos Generales para un Estado/nación del Bienestar en donde las masas obreras, los pobres y los pobretones y la podredumbre, la ciudadanía apostólica y llena de pecados veniales, el gentío del INEM, más los revolucionarios hípsters serán ahorcados en la Nueva Florencia.

El Capital regresa para quedarse y un nuevo libro conoce novísima edición, Mi lucha. No hay Edén para el socialismo. El casadismo/aznarismo, rebuscando en el basurero de la macroeconomía, de la privatización de los bienes públicos, del Nairu y el Napster, de la mundialización violenta que hizo parir a los que seguimos siendo globofóbicos, en definitiva, ese angelical Saturno que desde la arrogancia y la Rosa de los Justos forja las decimonónicas universidades norteamericanas en donde los master se firman y sellan en los pergaminos en donde se amplía el horizonte del Business to business. Incluso el casadismo/aznarismo, oteando con los prismáticos, accede a esa elegancia cutre que es la forja del capital de riesgo, el Consenso de Washintong, la contabilidad creativa, la corrupción amparada por Albión, el Hombre Eterno, el hombre de Davos, la deflación o la inflación que hincan sus navajas sacras en las desigualdades. Así las cosas y con la máscara bufa de canalla que babea e hila la niebla con venda de Patria o Fetichismo, poco a poco se irá de nuevo dando un refregón de higiénica agonía la vida española. Nos espera la Odisea de los Parias, los españoles de tercera regional -rugby, no football-, el derecho a la vida, el derecho a una muerte digna, el derecho humano a una sexualidad libre que no sea sólo una consultoría del pensamiento único agraciado por las stock options.

Ya nos avisaron hace unos años, 1995, Ignacio Ramonet y Noam Chomsky en su recomendado libro Cómo nos venden la moto o el mismo George Soros en La crisis del capitalismo global. La sociedad abierta al peligro. El peligro, la posibilidad del peligro, la amenaza del peligro no es otra cosa que este vocero que es Casado cuando habla de la españolidad y de la unidad de los regionalismos. Sin embargo, esta conspiración nacionalsocialista y de las JONS hay que buscarla ahora y denunciarla antes de que sea demasiado tarde. Pero ¿dónde? Queda claro: debajo de las alfombras de Génova o en los ordenadores nuevos del despacho presidencial donde este niño bien con sonrisita horripilante que es el nuevo César del Partido Popular no nos tosa dentro de los ojos para traernos la ceguedad o para ser tratados como doctas fábulas juntas.

Volvemos, como digo, a Manuel Aznar. Por ello el casadismo, biznieto de los Aznares, continúa con su psicosis emocional, de comunicación y de socialización política ejerciendo el poder como aprendizaje, escarceando el nacionalfutbolismo por el más real nacionalcatolicismo. Por lo cual Casado a partir de estos momentos, con el apoyo mercenario de los compromisarios -la mayoría comprados o forjando la evidente vendetta contra Soraya- en el último Congreso del PP debe buscar a su ejército en esta Mongolia que es España entre los caballeros y caballeras de la mesa redonda con gaviota en el dibujo. Casado nos trae la hispanidad, raza o patria, y esta idea freudiana e histérica que habla desde el Imperio hacia Dios o desde Dios hacia el Imperio.

Pablo Casado vuelve a escribir los últimos versos de Rudyard Kipling en su poema If

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud / o pasear con reyes y no perder el sentido común, / si los enemigos y los amigos no pueden herirte, / y todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado; / si puedes llenar el minuto inolvidable / con los sesenta segundos que lo recorren. / Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita, / y -lo que es más- serás hombre, hijo.

Lin Yutang dijo que el máximo de poder es la iniciación de la decadencia. En este sentido, el Sr. Pablo Casado, por iniciado, ya es fracaso, pues todo poder cerca a lo lejos suele contraer esta peste española, o mejor, esta gripe de lo hispánico: la decadencia política por gestar todo principio de humanismo en el mainstram de la ambición de un mundo deísta y ultraliberal. Casado es una estafa, un birle, una maulería, el nazareno, los pastos y la estampita.

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