El balance de Pedro Sánchez de sus dos meses de Gobierno ha sido tan arrogante como falso. Por suerte para España, no ha sido capaz de cumplir una sola de sus promesas, pero ha tenido la desfachatez de presumir de la buena marcha de la economía, cuya gestión pertenece por entero al Ejecutivo del PP. Aún así, anunció que derogará la reforma laboral, la herramienta que ha propiciado la creación de empleo y el crecimiento económico.También ha alardeado de la presencia del Rey en Cataluña en los actos del aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrills pese al boicot de los separatistas, una valiente decisión de Felipe VI, no del presidente del Gobierno.
Las frases pronunciadas por Pedro Sánchez tras el último Consejo de Ministros del curso, antes de irse de vacaciones, son suficientemente elocuentes. El presidente del Gobierno se considera el protagonista del "cambio de época" que vive España. Gracias a él, "los españoles se reconocen en este Gobierno", "un Gobierno progresista y feminista", que ha "rescatado a nuestro país del letargo y la parálisis", que representa a una "España que demanda un Ejecutivo ejemplar" y también se arroga que "la democracia española se ha reivindicado a sí misma". Este es, en resumen, el balance de los dos meses de Gobierno del PSOE. Puro marketing, fuegos artificiales, autobombo. Convendría que Pedro Sánchez recuerde que ese "cambio de época" obedece a una moción de censura que ha triunfado gracias al apoyo de la extrema izquierda y los separatistas. Y que ha llegado al poder después de haber perdido dos elecciones generales con los peores resultados de la historia del PSOE. Por eso, ha tenido que atropellar la dignidad nacional cediendo ante el chantaje de los golpistas catalanes.
En realidad, si apartamos la palabrería y el marketing, nada ha hecho Pedro Sánchez en estos dos meses de Gobierno.Ni siquiera ha sido capaz de cumplir su gran promesa: exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Tampoco ha podido aprobar en el Congreso de los Diputados el techo de gasto y difícilmente lo logrará en septiembre como pretende. Sus socios de Gobierno ya le han puesto la primera zancadilla. Pero a él no parece importarle. Ha anunciado que agotará la legislatura. Tendrá pues, que mantener el marco de deuda y déficit del PP, incluso prorrogar los presupuestos de Montoro. Si es así, al menos, tendremos la garantía de mantener la creación de empleo y el crecimiento económico, aunque luego presuma de ello Pedro Sánchez cuando haga el próximo balance de su Gobierno. Sin duda, todo un cambio de época.