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BIOGRAFÍA

Antonio Cañellas Mas: Miguel Maura

domingo 12 de agosto de 2018, 18:32h
Antonio Cañellas Mas: Miguel Maura

Gota a Gota. Madrid, 2018. 189 páginas. 15 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

La obra que tenemos entre manos forma de la Colección Biografías Políticas que Gota a Gota viene editando en los últimos años bajo la dirección del profesor Manuel Álvarez Tardío. Los diferentes trabajos publicados hasta la fecha nos han acercado a referentes de la derecha española de los siglos XIX y XX, poniendo en valor su trayectoria vital y profesional. En este sentido, Miguel Maura. La derecha republicana cubre el notable vacío que existe acerca de su figura, aspecto al que Antonio Cañellas alude en las primeras páginas.

En consecuencia, podemos subrayar el carácter novedoso y oportuno de esta obra concreta. Tras la lectura de la misma afirmamos que resulta necesaria, producto de la interpretación peculiar, como sinónimo de sesgada, que ciertos sectores de la izquierda académica, mediática y política vienen realizando sobre la II República y sobre las razones por las que ésta desembocó en la Guerra Civil. Al respecto, Miguel Maura en junio de 1936, tras las elecciones plagadas de componentes fraudulentos que llevaron al poder al Frente Popular, expuso que: Hoy la República no es otra cosa que el instrumento -quiero creer que inconsciente- de la parte más exaltada y revolucionaria de la masa proletaria, que al socaire del sistema democrático y liberal prepara el asalto al poder y el exterminio de la organización social capitalista y burguesa” (págs. 156-157).

El profesor Cañellas Mas estructura la obra en seis capítulos a los que deben añadirse la presentación y el epílogo así como el apartado bibliográfico y una amplia galería de imágenes. Adopta una exposición cronológica que ofrece como resultado un contenido bien ordenado, aspecto fundamental pues los periodos que analiza (Restauración canovista, Dictadura del general Primo de Rivera y II República) resultan complejos para quien no esté familiarizado con la historia de España. Además, se apoya en abundantes fuentes bibliográficas, debiéndose destacar al respecto la ingente labor previa de recopilación que efectuó el autor, puesto que la documentación sobre Miguel Maura se halla dispersa en varios centros.

En cuanto al protagonista de la obra, sin ser un actor principal como otros con los que coincidió (desde su propio padre hasta Largo Caballero pasando por Indalecio Prieto, Alcalá Zamora, Azaña…) sí disfrutó de un espacio propio desde el que proyectó unas ideas liberal-conservadoras. La evolución principal que observamos en él alude a su defensa de la República en detrimento de la Monarquía. Este fenómeno obedece al deterioro progresivo del sistema político de la Restauración ideado por Cánovas en 1876 el cual descansaba sobre dos pilares fundamentales: la Corona y el “turno pacífico” en el gobierno entre liberales y conservadores.

Sin embargo, conforme se desarrollaron las dos primeras décadas del siglo XX, esa arquitectura se mostró anquilosada e incapaz de responder a las nuevas demandas sociales, lo que generó la multiplicación del clientelismo como herramienta única para garantizar su supervivencia. Miguel Maura condenó esa deriva y reprochó a Alfonso XIII la adopción de medidas cortoplacistas e ineficaces, por ejemplo echarse en los brazos del general Miguel Primo de Rivera.

Durante ese periodo, Maura comenzó su idilio con la República, entendiéndola como sinónimo de reforma, nunca de revolución. Cuando finalmente llegó en 1931, se propuso liderar al amplio sector del electorado conservador, objetivo en el fracasó rotundamente como corroboraron los cada vez peores resultados electorales que cosecharon los distintos partidos políticos que encabezó.

¿A qué razones obedeció este fracaso cuando sí que existía una sustancial masa de votantes de derechas en España? La respuesta a este interrogante la hallamos sobre todo en la actitud de tibieza mostrada por Miguel Maura, y también por Niceto Alcalá Zamora, frente a la radicalización de la izquierda, en particular del PSOE, en temas como la “cuestión religiosa”. Sin embargo, otras formaciones como la CEDA de Gil Robles se mostraron más expeditivas a la hora de defender a los católicos, fenómeno que en un primer momento no asimiló el protagonista de la obra: “Le costó comprender que la derecha social lo había desahuciado al no sentirse representada por un programa de moderación y transigencia hacia una izquierda remisa a actuar con la correspondiente reciprocidad. La vía intermedia comenzaba a emprender su descenso frente a una sociedad cada vez más polarizada” (p. 122).

Su cambio de visión sobre la CEDA y conforme nos acercamos a 1936 con respecto a Falange, respondió precisamente al compromiso irreprochable que Miguel Maura había contraído con la República, de ahí que no reparara en proponer medios, algunos no excesivamente ortodoxos, para salvarla de unas masas fervientes de marxismo. En efecto, según se hizo patente la posibilidad de una guerra civil, algo que él había vaticinado, formuló soluciones heterodoxas, como una dictadura puntual encabezada por los sectores más moderados de la izquierda y de la derecha, encargados de poner fin a un escenario de caos y de radicalismo.

En definitiva, una obra sobresaliente que nos acerca a un personaje pionero en nuestro país en lo relacionado con la defensa de unos principios liberal-conservadores. El énfasis en los mismos le llevó a la asunción de posiciones políticas contradictorias, representadas en las alianzas que tejió durante el periodo 1931-36 o en su posicionamiento tras regresar a España del exilio, cuando aún decantándose por la República, abogó por una monarquía “abierta y popular” encabezada por Don Juan de Borbón.

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