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TRIBUNA

Tráfico de drogas en España

lunes 13 de agosto de 2018, 20:07h

Con el título de “España drogadicta” publiqué un artículo en el año 2011, que no puedo menos que volver a recordar aquí dada la situación actual en España con respecto al tráfico de drogas. Cada día los medios de comunicación nos notifican casos de desembarco de drogas en las playas del sur de España, en pleno día y ante la mirada estupefacta de turistas y veraneantes que están tomando el sol e intentan disfrutar de sus vacaciones. Desde el norte de África los traficantes de drogas trasladan impunemente fardos con toneladas de estupefacientes en sus potentes y modernas lanchas, además de la droga que entra en España por otros medios aéreos y terrestres desde distintos países con destino a Europa, a través de nuestro país, sin que la Guardia Civil y la Policía dé abasto en la persecución de tales delitos, a pesar de que cada día también los medios de comunicación nos comunican algunos de sus logros mediante la detención de ciertos traficantes y la confiscación de la droga.

El setenta por ciento de las causas criminales en España tienen que ver con casos de tráfico de drogas tóxicas y estupefacientes ilegales, cantidad que seguramente irá todavía en aumento, por lo que a continuación se indicará. Efectivamente, si observamos las penas de privación de libertad que impone nuestro Código Penal en el artículo 368, por delitos comunes de elaboración y tráfico de drogas tóxicas, vemos que el límite máximo de la pena imponible ordinaria es de seis años de prisión, cuando se trate de sustancias o productos que causen grave daño a la salud (drogas duras) o un límite de tres años de prisión en los demás casos (drogas blandas), salvo para los delitos agravados con penas superiores cuyo texto legal se ha perfeccionado en la última reforma del año 2015. Quiero resaltar aquí, no obstante, la discriminación en la aplicación de las penas entre los posibles autores de tales delitos, pues si éstos son extranjeros se les otorga el privilegio de no tener que cumplir la pena de prisión por la que fueren condenados ya que, según el artículo 89 del Código Penal: “Las penas de prisión de más de un año impuestas a un ciudadano extranjero serán sustituidas por su expulsión del territorio español. Excepcionalmente, cuando resulte necesario para asegurar la defensa del orden jurídico y restablecer la confianza en la vigencia de la norma infringida por el delito, el juez o tribunal podrá acordar la ejecución de una parte de la pena que no podrá ser superior a dos tercios de su extensión, y la sustitución del resto por la expulsión del penado del territorio español." Es decir, que dicho precepto facilita en cierta forma el tráfico de drogas por parte de cualquier extranjero, ya que la sanción imponible será normalmente la expulsión de nuestro país, salvo que el Juez, potestativamente, aprecie de forma motivada que deba cumplir la condena de prisión en España, de manera excepcional, como establece dicho precepto. O sea, en realidad el extranjero que viene a traficar droga en España no se juega demasiado su pellejo, pues ya sabe de antemano que normalmente será expulsado de nuestro país, como si nada hubiera ocurrido, si la pena impuesta es inferior a cinco años de prisión; convirtiéndose así España, para los extranjeros, en un paraíso para el tráfico de drogas. Por el contrario, cualquier español no tiene otra opción sino cumplir con las penas impuestas.

Para más ironías, el Ministerio de Asuntos Exteriores español aconseja en su página oficial web que vayan con mucho cuidado los españoles que salen de viaje, pues el tráfico de drogas en países extranjeros se castiga con sanciones muy duras; llegando en muchas legislaciones, conforme nos recuerda dicho Departamento, incluso a la pena de cadena perpetua o la pena de muerte. Es más, en países tan democráticos como Francia o Italia, se disponen penas de privación de libertad hasta 20 años por tráfico o elaboración de drogas.

¿En qué país vivimos, señores diputados, (ahora disfrutando de su largo período de vacaciones) si se otorgan más beneficios penales a los propios foráneos extranjeros, por parte de quienes elaboran nuestras leyes, dando facilidades a los que vienen aquí a traficar drogas y, al propio tiempo, el Gobierno tiene que ir aumentando anualmente (cuando puede) las partidas de los presupuestos públicos para hacer frente a la delincuencia y poner freno al tráfico de drogas sin resultados positivos?

A todo ello, el nuevo Gobierno no parece que vaya a resolver tal problema sino que, por lo visto, mientras todo ello ocurre como cosa ordinaria cada día, aumentando el tráfico de drogas en nuestro país, el Ministro del Interior está luciendo pantalón bermudas en sus paseos veraniegos por Mallorca sin prestarse a hacer declaraciones, y el flamante Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no dice ni mu al respecto, teorizando, mientras, en el paraíso de Doñana, habiendo caído ya en el vicio del tancredismo político que tanto criticó del Presidente Rajoy o, peor aún, alimentando las fauces insaciables del monstruo Saturno, que cada día le exige más, devorándole, para acceder a los deseos secesionistas de sus socios. Van pasando los años y todo sigue igual, o peor, sin solución a la vista.

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