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GUION

Ingmar Bergman: Persona

domingo 26 de agosto de 2018, 18:21h
Ingmar Bergman: Persona

Prólogo de Jonás Trueba. Traducción de Carmen Montes. Nórdica. Madrid, 2018. 108 páginas. 16,50 €. Libro electrónico: 7,99 €.

Por Ángela Pérez

Al cumplirse este año el primer aniversario del nacimiento de Ingmar Bergman (Upsala, 1918 - Fårö, 2007), la editorial Nórdica ha tenido el acierto de acercarnos al gran cineasta y director de escena sueco, sin duda uno de los nombres imprescindibles de la cinematografía mundial. ¿Quién no recuerda filmes como El séptimo sello, El manantial de la doncella, De la vida de las marionetas, Fresas salvajes, Gritos y susurros, Secretos de un matrimonio, o Fanny y Alexandre, entre muchas otras obras maestras?

El sello madrileño pone por primera vez al alcance de los lectores españoles dos volúmenes de obligada lectura no solo para los bergmanianos sino para todo aquel que quiera adentrarse en el Séptimo Arte a través de uno de sus más excelsos protagonistas. Por un lado, Cuaderno de trabajo (1955-1974), un documento excepcional para conocer desde su lado más íntimo su proceso creativo, sus métodos de trabajo, pasiones, relación con los actores… Por otro, el guion de Persona, película escrita y dirigida por Bergman en 1966, considera una de sus más representativas y una de las mejores de toda la historia del cine.

En Persona se enfrentan la actriz Elisabet Vogler -encarnada en la pantalla por Liv Ullmann- y la enfermera Alma, en cuya piel se metió Bibi Andersson, también, como Ullmann, actriz fetiche de Bergman. La primera se ha quedado muda durante una representación de Electra. Ingresada en un hospital, se ve que no es un problema físico y tampoco acaba de averiguarse su posible causa psicológica. Así, la doctora que la atiende decide, con la intención de conseguir sacarla de su mutismo, que vaya a una tranquila casa de campo, acompañada por Alma.

El tan inquietante como pleno de fascinación universo de Bergman, que bebe de sus propias experiencias -sobre todo la educación de su estricto padre, pastor luterano-, y de grandes dramaturgos como Henri Ibsen y muy especialmente del turbador August Strinberg, a los que dota de una impronta única, tiene en Persona quizá su obra más personal. Sea como fuere, como bien recuerda el joven guionista y director Jonás Trueba en el prólogo, Bergman escribió Persona cuando estaba ingresado en un hospital, y “el personaje de Elizabet Vogler tiene mucho del propio Bergman, y algunos de sus miedos y de sus obsesiones quedaron proyectados en esa actriz que un día enmudece y se niega a seguir interpretando”.

Se haya visto o no la película, su guion resulta una enriquecedora lectura.

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