El jugador argentino no aceptó el reto de volver a vertir la camiseta de los Spurs al máximo de competitividad.
El pasado lunes el universo del baloncesto y de la NBA sufrió una convulsión: Manu Ginóbili se retiraba. El zurdo que revolucionó a este deporte con el derribo definitivo de las fronteras en la liga estadounidense, con su inteligencia de juego, competitividad, clase, personalidad y liderazgo, anunció a través de sus redes sociales que pasada la cuarentena había tenido suficiente. Había jugado todo lo que el cuerpo y la mente le habían permitido. No iba a exigirse otra vez hasta el límite sin tener garantías de sumar.
Y en ese preciso instante los San Antonio Spurs comprendieron que la estructura que les convirtió una dinastía llegaba a su extición. Primero cayó Tim Duncan, por motivos biológicos; más tarde Tony Parker eligió gozar de más minutos fuera de El Alamo; y, finalmente, el viejo rockero argentino proclamó al mundo que no iba a volver a vertirse de corto para jugar un partido de baloncesto profesional en Estados Unidos o en cualquier otro lugar. Gregg Popovich tendría que apañárselas sólo y Argentina, que inventarse a otro deportista que pueda mirar a los ojos a Maradona en el corazón de sus pobladores.
Pero faltaba la explicación de astro que ha entendido como necesario apagarse. Ginóbili emitió una carta pública en sus redes sociales, y publicada por el diario argentino La Nación, en la que expone sus pensamientos y sentimientos sobre la noticia del año en su país (en lo relativo al deporte, obviamente). "Estoy muy entusiasmado por la decisión tomada y por lo que se viene, pero también con bastante incertidumbre de no saber cómo me adaptaré al día a día sin pensar en el próximo partido", comienza.
"Es que hice solamente esto durante toda mi adultez. Además, tampoco puedo decir que fue una decisión apurada o inesperada. Tengo 41 años, lo estiré bastante el temita este del básquet, ¿no? No solo eso, en mi cabeza, la temporada pasada fue en todo momento "la última". Nunca lo exterioricé porque no tenía ningún sentido limitar mis opciones, quería dejar la puerta abierta por las dudas que cambiara de idea", prosigue el texto.
Uno de los jugadores de baloncesto más consistentes que jamás hayan jugado confesaba en ese escrito que la mella física de la temporada NBA (acabada en junio) todavía le dolía. Este fue uno de los motivos que le empujó a tomar la decisión: "Estoy convencido y feliz del paso que di. Es difícil de explicar todo lo que sentí. Inmediatamente después experimenté un gran alivio y pensé que me iba a poder desconectar, pero empezaron a llegar los mensajes y no pude evitarlo. Algunos realmente me emocionaron".
"Mis hijos ya empezaron las clases y mientras esté en la ciudad voy a estar cerca del equipo y de la franquicia. Tal vez no pueda ayudar más sacando una falta en ataque o con algún robo o algo, pero trataré de sumar en lo que pueda. Si puedo ayudar desde afuera, lo haré con mucho gusto", se dirigió a los aficionados de los Spurs antes de aseverar quer se retira porque no se quedó "con las ganas de nada". Para ello aportó, seguramente, el oro olímpico en los Juegos de Atenas (2004).
"Jugué hasta que tuve ganas, algunos se tienen que retirar por lesiones o demás cuestiones antes de tiempo, pero yo jugué hasta pasados los 40 años. La verdad es que no me quedó nada pendiente. Es más, me di el gustito en los últimos tres años de jugar como uno quisiera hacerlo con sus amigos, sin sentir la presión de ser el responsables exclusivo de lo que pueda suceder", remarcó para recordar que ha jugado con 254 compañeros y nueve entrenadores durante su carrera y que nunca se peleó con ninguno de ellos.
"También hay mucha gente que no está en primera plana y que se rompe el lomo para que nosotros estemos en condiciones de jugar. Insisto, no salen en los titulares ni son tan reconocidos, pero son fundamentales para cualquier organización. En definitiva, voy disfrutar de tener tiempo disponible, porque es lo que todo el mundo persigue y yo ahora lo tengo a los 41 años. Gracias a todos por apoyarme en este largo viaje", esclareció.
Horas más tarde, el alcalde de San Antonio (Texas), Ron Nirenberg, declaró el 30 de agosto como el "Día de Manu Ginóbili", tras la retirada del jugador argentino después 16 temporadas con la franquicia texana de los Spurs. "Es uno de los jugadores más queridos en la ciudad, seleccionado por los San Antonio Spurs en el sorteo de 1999 con el puesto número 57, su trayectoria ha estado repleta de éxitos incluyendo 4 títulos de campeón", explicó el mandatario, que hizo este anuncio portando la camiseta de Manu (ganador de NBA, Euroliga y JJ.OO.).