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CASADO Y RIVERA

martes 04 de septiembre de 2018, 10:35h
Se disputan la misma cesta de votos y por eso la fricción entre PP y Ciudadanos es inevitable. El partido de Rivera quiere controlar...

Se disputan la misma cesta de votos y por eso la fricción entre PP y Ciudadanos es inevitable. El partido de Rivera quiere controlar el centro político para convertirse en bisagra y poder aliarse -lo ha hecho ya- con el PSOE o con el PP. En la Comunidad de Madrid apoya al Gobierno popular; en la de Andalucía, al Gobierno socialista. Oscurecida desde hace muchos años la extrema derecha, el Partido Popular de Aznar y luego el de Rajoy vencieron en las elecciones, incluso por mayoría absoluta, gracias a los votos de centro, que es donde alienta la mayoría moderada del país. España vota centro derecha o centro izquierda desde 1977. La campana electoral enseñó a las claras, desde tiempos de Suárez, dónde estaba el grueso de los votos.

Pero si las fricciones entre el Partido Popular y Ciudadanos resultan inevitables porque se disputan un sector de los mismos sufragios, habrá que considerar que para la gobernabilidad de España conviene que Pablo Casado y Albert Rivera se pongan de acuerdo en evitar la agresión directa. Eso solo favorecerá al PSOE y de rechazo al radicalismo de Podemos. No se qué hombres buenos podrán desempeñar el papel de templar gaitas entre los dos partidos. Hay que encontrarlos. Lejanas las mayorías absolutas, Partido Popular y Ciudadanos están obligados a gobernar juntos directa o indirectamente. Desenfundar las espadas o esgrimir las navajas cachicuernas solo conducirá a robustecer las opciones socialistas y de rechazo, tal y como están las cosas, las del Frente Popular.

Pablo Casado es un hombre sosegado y prudente. Albert Rivera, aunque no quiere que se le escape de los labios la miel del poder, es un político con los pies asentados sobre la realidad. El acuerdo entre ellos beneficiará a sus partidos pero, sobre todo, a España.