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QUITARSE DE ENCIMA A PEDRO ARRIOLA

jueves 06 de septiembre de 2018, 13:59h
Desde hace varios años, pesos pesados del Partido Popular venían denunciando la nefasta...

Desde hace varios años, pesos pesados del Partido Popular venían denunciando la nefasta influencia de Pedro Arriola sobre algunos dirigentes peperos. “No da una. Solo acierta cuando vaticina lo que ya ha pasado. Es de una simpleza de bachillerato”. Y añadían: “Permanece en su puesto, forrándose a ganar dinero, porque sabe demasiadas cosas y el presidente teme que tire de la manta”.

Pablo Casado está limpio y no le tiene miedo a Pedro Arriola. Medita cómo quitárselo de encima, evitando tensiones y procurando no producir heridas. Las enseñanzas arriólicas se han reducido en los últimos años a su norma de actuación que cito entre comillas: “No hay que hacer nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico”.

Se trata de una sandez monumental. Al diez por ciento, puede resultar útil; al noventa por ciento, solo ha provocado errores, en algunos casos imposibles de restañar.

El miedo a Pedro Arriola y a lo que sabía ha paralizado, en muchas ocasiones, la actividad positiva del presidente del partido. Pablo Casado parece dispuesto a dar carpetazo al asunto y prescindir de un asesor que, aparte de sus innumerables errores, ha pensado sobre todo en su interés personal y no en el del partido.

Pablo Casado ha escabechado delicadamente a Celia Villalobos, la distinguida esposa de Pedro Arriola, que acusó al aspirante a presidente de entendimiento con la extrema derecha. Pablo Casado, que es un gran liberal, y que se considera sucesor del mejor Adolfo Suárez, no ha tenido prisa en desembarazarse de Celia Villalobos. Lo ha hecho con pausa y con sosiego. Ahora se está tomando el tiempo necesario para evitar que Pedro Arriola continúe dañando al PP con sus ligerezas y sus ocurrencias. Como ha escrito un alto dirigente del partido, “la salida de Pedro Arriola cierra una larga etapa del centro-derecha en España, configurada por una rendición progresiva al consenso socialdemócrata, con acomplejamiento pusilánime frente a los separatistas y una renuncia indolente a consolidar una sociedad auténticamente abierta”.