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NOVELA

Eduardo Mendoza: El rey recibe

domingo 09 de septiembre de 2018, 16:39h
Eduardo Mendoza: El rey recibe

Seix Barral. Barcelona, 2018. 368 páginas. 20,50 €. Libro electrónico: 12,34 €. Después de su esclarecedor ensayo “Qué está pasando en Cataluña”, el escritor barcelonés regresa a la novela tras el Premio Cervantes, con una historia muy “mendociana”, donde se imbrican humor y seriedad. Por Adrián Sanmartín

Hace dos años, Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) se hizo acreedor de uno de los galardones más prestigiosos destinados a escritores en español: el Premio Cervantes. Sin duda, el autor catalán se lo había ganado, pues su obra resulta imprescindible en nuestra literatura actual. Su buen hacer ya le deparó que su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, obtuviera un excelente acogida, y se alzara con el Premio de la Crítica. En 2015, se reeditó con su título original, Los soldados de Cataluña, que en su día, 1975, fue eliminado por una censura que, aunque con un régimen en sus estertores, todavía hacía de las suyas.

En La verdad sobre el caso Savolta, ambientada en la Barcelona de 1917-1919 -donde el nefasto fenómeno del pistolerismo se hizo fuerte-, Mendoza ya dio rienda suelta a las que serían las señas de identidad de su narrativa, como, sobre todo, una impronta barojiana -sobre el escritor vasco tiene escrita Mendoza una excelente biografía-, su exploración de hechos históricos, su personal sentido del humor, su creación de personajes tan singulares como atractivos, y lo que bien resumió el jurado del Cervantes: “Inaugura una nueva etapa de la narrativa española en la que se devolvió al lector el goce por el relato y el interés por la historia que se cuenta, que ha mantenido a lo largo de su brillante carrera como novelista. Eduardo Mendoza, en la estela de la mejor tradición cervantina, posee una lengua literaria llena de sutilezas e ironía, algo que el gran público y la crítica siempre supieron reconocer, además de su extraordinaria proyección internacional”.

Tras La verdad sobre el caso Savolta, vinieron títulos como, entre otros, El misterio de la cripta embrujada -donde nace su personaje del detective “loco”-, La ciudad de los prodigios, la especialmente hilarante Sin noticias de Gurb, Riña de gatos -premio planeta 2010-,o El secreto de la modelo extraviada. Y ahora El rey recibe donde mantiene todas esas características que le han convertido en uno de los escritores más seguidos. Se esperaba con expectación esta nueva novela de Mendoza, la primera publicada después del Cervantes, aunque sí dio a la imprenta su esclarecedor ensayo Qué está pasando en Cataluña Y, en líneas generales, El rey recibe no ha defraudado.

El propio Mendoza explica por qué ha escrito la que será primera entrega de una trilogía, o incluso más, si bien la que ahora aparece tiene unidad en sí misma y puede leerse de forma independiente: “Al llegar a cierta edad, uno se da cuenta de que ha sido testigo de acontecimientos que en su momento parecieron trascendentales y luego resultaron no serlo. Y también se da cuenta de que ha vivido grandes transformaciones sociales sin advertir su importancia. A partir de esta reflexión me embarqué en un proyecto del que ahora presento la primera parte”.

El núcleo del proyecto se propone una revisión de momentos culturales y políticos de la Historia de la segunda mitad del siglo XX, empezando en esta primera parte en la década de los sesenta. Así, se abordan aquí fenómenos que marcaron época y supusieron un cambio de paradigma, pese a no parecer tan decisivos, como la lucha por la igualdad racial, los movimientos hippie y gay, las novedosas formas de expresión artísticas, como el arte pop, y el feminismo.

Ese recorrido, que nos lleva desde Barcelona hasta Nueva York, se hace a través de Rufo Batalla, de significativo nombre, un personaje muy de Mendoza, que en cierta medida nos recuerda al Javier Miranda de La verdad sobre el caso Savolta. Rufo Batalla, protagonista y narrador de la historia, es un periodista de crónica rosa a quien al diario para el que trabaja le encarga cubrir la fastuosa boda en Mallorca de un príncipe en el exilio con “una bella señorita perteneciente a una noble y adinerada familia de la aristocracia inglesa”. El príncipe Tukuulo quiere restaurar la monarquía en su país, Livonia, satélite de la URSS.

Tras este encargo, que da pie a una curiosa relación entre el príncipe y Rufo Batalla, este seguirá otros derroteros profesionales y personales. Será director de una revista ilustrada, y desembocará en Nueva York, donde trabajará en una oficina comercial del Gobierno español, y desde donde lleva a cabo el balance que nos cuenta: “Me había esforzado por mantenerme al margen de una sociedad que, a mis ojos, se basaba en principios injustos y opresivos, y también me había alejado de las alternativas que se me ofrecían. Pero a este rechazo no había sabido contraponerle una postura acorde con mis deseos y mis aspiraciones”.

Sin duda, uno de los principales hallazgos de la novela es este Rufo Batalla, de quien esperamos leer pronto más aventuras en las siguientes entregas de esa trilogía a la que Mendoza ya ha dado título: Las tres leyes del movimiento, en referencia no al franquismo sino a las tres leyes de Newton. Y, junto a Batalla, la lograda y personal combinación de Eduardo Mendoza de humor y seriedad.

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