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TRIBUNA

Bajo la ducha

Juan José Vijuesca
miércoles 12 de septiembre de 2018, 20:12h

Llegar a Madrid y perder el pretexto de mi piel morena ha sido cosa de dos lavados. El agua de la capital es rica en boca por su sabor a nada. Solo es agua sin taninos ni sedimentos, por eso a las primeras de cambio, bajo la ducha, sale a relucir tu segunda piel, la de toda la vida. Ahí es cuando el sumidero se lleva las brisas traídas de la nostalgia veraniega. Por cierto, fue el pianista británico, James Rhodes quien puso en claro a sus congéneres ingleses sobre las propiedades del agua de Madrid. Rhodes se ha convertido en el mejor embajador de Madrid a golpe de tuit: “Hay una cosa, más allá de las croquetas, que cualquiera puede probar: el agua de Madrid” Y es que este pianista rompió el estigma a los escrupulosos ingleses que no paraban de criticar nuestras excelencias: ¡No beban agua del grifo en España! ¡Te enfermarás! solían advertirle al pianista desde la Britania. Y el joven Rhodes no escatimó en comentarios: “He estado bebiendo agua del grifo de Madrid por meses y es jodidamente deliciosa. Y gratis. No como el Brexit. Idiotas”

Fue salir de la ducha y lo primero que me encontré fue a la señora Carmena, en sentido figurado, claro está. Uno guarda pudores con toallas de suave tacto y gran absorción por aquello del estilo y el decoro. La alcaldesa de Madrid ha dicho de sí misma que es una mujer floja y que por eso piensa repetir candidatura en las próximas municipales, muy a su pesar. La flojera pudiera ser por falta de hierro, pero no parece esa la causa porque ha versionado que es culpa de los admiradores que encuentra por Mercadona y también de sus concejales que han sabido convencerla y ella, en su laxitud, se ha dejado querer. ¡Ay mami, que será lo que tiene el trono!

Luego me he encontrado con el líder de los cien días. Don Pedro, pletórico porque ha empleado 50 días para hacer que hacían y los otros 50 para rectificar lo que pensaban hacer que no han hecho y que ahora piensan hacerlo pero que algunas cosas sí y otras no. Ya saben que la parte contratante de la segunda parte es igual a la parte contratante de la primera parte. Pues eso. Ahora bien, según él ha conseguido echar a Franco de su fosa. Y uno se queda más tranquilo y con el futuro menos incierto, sobre todo pensando en las nuevas generaciones de españoles que a buen seguro estarán históricamente alejadas de la época franquista. Gracias a esto ya no se sentirán tan desvalidos por su falta de trabajo, sufriendo de la precariedad laboral o errante por el extranjero. En cien días no se pueden hacer milagros, eso está claro, pero si el producto estrella de los logros es pregonar el cambio de morada de los restos de Franco, habrá que ser optimistas aunque solo sea por los plazos que se emplean con los okupas ilegales. De todas formas Moisés en cuarenta días y cuarenta noches consiguió lo que hasta ahora nadie ha logrado sin necesidad de tantos adelantos como los de hoy en día.

Otro de los detalles que afloran en este comienzo de curso es el del señor Iglesias que sigue empeñado en crear un futuro idílico a costa de los mayores. Dice que lo lógico en un país avanzado como el nuestro sería poner un tope de edad máxima para votar. Me temo que en esto pudiera haber un malentendido. Todo está en la mente y no en el cuerpo. Una persona es útil cuando su voto también lo es. Don Pablo tiene que saber que la tercera edad atesora un enorme volumen de juicio crítico gracias a los juegos de sociedad. Mus, tute, dominó e incluso la petanca son argumentos suficientes para no perder reflejos. Añadan a esto los viajes del Imserso y el resultado es una fórmula magistral que culmina en las urnas. De manera que no lo veo, es más, parece una extraña dicotomía el defender el aumento de las pensiones para después dar de lado a los estómagos más vulnerables. Todo muy raro.

De don Pablo Casado, poca cosa. A la espera de verle debutar con caballos en la feria de otoño, de Madrid, ante uno de esos tradicionales plenos que se enmarcan en el Congreso de los Diputados con lleno hasta la bandera (de España, por supuesto). Y por si esto fuera poco, la Ministra de Sanidad, doña Carmen Montón dimite de su cargo por otro presunto máster en malas condiciones. Para mí que esto va a ser algo vírico. En fin, les dejo que tengo que secarme el pelo y llego tarde a mi próximo artículo.
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