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TRIBUNA

Dogmáticos e ideólogos

lunes 17 de septiembre de 2018, 20:13h

La filosofía es el único saber que en todos los tiempos se ha planteado su propia viabilidad. El filósofo, el profesional de la filosofía, siempre ha puesto en cuestión su propio quehacer. Quien se dedica a la filosofía y no ha dudado en alguna ocasión del propio ser de la filosofía, resulta un filósofo extraño, o peor, quizá no sea ni filósofo. La audacia del oficio del filósofo consiste en cuestionar permanentemente su propia sabiduría. El oficio del filósofo contrasta con el profesional de la política: mientras que el primero vive instalado en la duda, el segundo sobrevive montado sobre afirmaciones e imperativos indiscutibles. La filosofía es escéptica y la política dogmática.

Mas nadie piense que tengo algo contra los dogmáticos; al contrario, cuando alguno me ha convencido de uno cualquiera de sus dogmas, lo defiendo e incluso trato de seguir sus razonamientos hasta el final. Pensar es, en efecto, llegar a ciertas conclusiones, pero sobre todo la capacidad de volver a poner en cuestión esos resultados. Pensar es antes energeia que ergon, como nos enseñaron los clásicos griegos. Pensar es admitir, pues, la falibilidad de la razón. Sin embargo, el Gobierno de España no admite ningún error en su gestión. Es un gobierno infalible. ¡Terrible!

El socialismo español vuelve a ocupar el puesto de los peores “dogmas” de las viejas y anacrónicas religiones, o sea aquellas que no admiten la razón para justificar la fe. Dicen y hacen como si el resto de la humanidad no pensara. Es imposible hallar una gota de autocrítica en este Ejecutivo. Están celebrando los cien días en el Gobierno como si se tratara de un gobierno autocrático. Pero, por desgracia, hay algo peor que este gobierno sin autolimitación. Me refiero a los medios de comunicación que jalean hasta límites insospechados a los socialistas, separatistas y comunistas… Merced a esos medios de “comunicación” las actitudes dominantes hoy entre los españoles no son el dogmatismo o el escepticismo, sino una especie de totalitarismo cochambroso que está dejando bien incluso a una institución tan penosa como la Universidad española.

Todo empeora a un ritmo vertiginoso… Y pronto pasaremos de considera Iglesias un tribuno excepcional, una mente sagaz y rápida, a decir que el gobierno de Sánchez es un modelo de gobernabilidad universal. La capacidad de degradación del ser humano no tiene límites…

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