www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ÉXITO IMPORTANTE DE PABLO CASADO

viernes 21 de septiembre de 2018, 13:32h
A la espera de la decisión final del Tribunal Supremo, la Fiscalía del propio Tribunal se ha opuesto de forma rotunda...

A la espera de la decisión final del Tribunal Supremo, la Fiscalía del propio Tribunal se ha opuesto de forma rotunda a investigar el máster de Pablo Casado. Gran éxito del joven político, al que sus rivales desde fuera del partido, y algunos desde dentro, han pretendido hundir manipulando algo que estaba claro. Al éxito del presidente del PP con la decisión de la Fiscalía del Supremo se ha unido el obtenido en la Universidad Rey Juan Carlos, que ha establecido la legitimidad de los estudios de Casado. La miserable campaña contra él llega a su fin. Desde el primer momento el asunto estaba claro para quien lo juzgara sin telarañas en los ojos y sin voluntad de perjudicar. El pasado día 12 de abril, publiqué en el diario El Mundo un artículo titulado Casado, convincente, que reproduzco a continuación sin modificar una coma.

“Pablo Casado es hombre moderado, prudente y razonador. Le cae bien a la gente porque rezuma simpatía. Tiene sentido del humor. Es discreto, flexible, firme al defender sus ideas. Representa la política que viene, la nueva generación que aprieta. Hace dos años escribí en este periódico que apostar por Pablo Casado era apostar por el futuro. Más liberal que conservador, el joven político del PP, que sin duda tendrá defectos como los tenemos todos, nunca pierde los nervios. Carga además con un excelente equipaje cultural y sabe bandearse en un partido en el que a veces brillan las navajas cachicuernas, si bien lo que predomina es el amor al redil de un rebaño mansurrón y lanar, atento siempre al carnero adalid, que administra pesebres y mamandurrias.

Frente a una insidia de especial repercusión en la opinión pública, Pablo Casado ha reaccionado de forma fulminante. Sin una altivez, sin vacilaciones, se ha presentado ante la opinión pública haciendo gala de transparencia. Nada que ocultar. Lo único que el pueblo no perdona al político es la mentira o la falsedad. Pablo Casado ha exhibido documentos incuestionables, ha contestado a todas las preguntas que se le han hecho, se ha expresado con sencillez y claridad. La insidia se ha vuelto contra quienes la lanzaron. Pablo ha sido convincente y ha cegado las sombras y despejado las dudas.

Con su gran sentido de la solidaridad, el joven político se ha colocado desde hace años por encima del egoísmo de los partidos. Ayer, y por enésima vez, la encuesta del CIS, que señala los diez grandes problemas que agobian a los españoles, situó a los partidos en tercer lugar. Menuda contradicción. Existen los partidos para solucionar los problemas de los ciudadanos y, en lugar de una solución, se han convertido, por su voracidad, en uno de los más agrios problemas.

Pablo Casado ha tenido, además, el señorío de no echar las culpas a la Universidad. Todo lo contrario. La Universidad es la continuidad de la ciencia. Y la Rey Juan Carlos dedica parte sustancial de su actividad a la investigación. De ahí su prestigio, que no debe quedar agrietado por algún pasaje lamentable pero menor. Un claustro de catedráticos sobresalientes y muchos millares de estudiantes que miran hacia el futuro se merecen el reconocimiento general. Pablo Casado ha tenido el acierto de desbaratar la insidia contra él vertida, sin descargar la menor culpa sobre la Universidad”.

Hasta aquí, lo que escribí hace cinco meses. Durante este tiempo los alfiles de la insidia han hecho subir a Pablo Casado el monte Calvario de las insidias y los bulos. Da la sensación de que esa ascensión ha concluido y que el presidente del PP puede dedicarse, con el ánimo libre y la frente despejada, a la tarea de recuperar el terreno que perdió Mariano Rajoy.