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Ceballos cambia a Lopetegui pero el Real Madrid no tumba al Atlético | 0-0

Ceballos cambia a Lopetegui pero el Real Madrid no tumba al Atlético | 0-0
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sábado 29 de septiembre de 2018, 22:35h
Actualizado el: 29/09/2018 23:54h
Los de Simeone domaron el primer acto y los madridistas monopolizaron en la reanudación. La ausencia de pegada y el acierto de Courtois y de Oblak repartieron los puntos. Por Diego García

La primera cima de LaLiga 2018-19 se desplegó este sábado en el estadio Santiago Bernabéu. La concatenación de pinchazos del Barcelona de Valverde no sólo desinfló el colchón que se habían granjeado los catalanes, sino que con su empate casero ante el Athletic de esta jornada ya ofrecía el liderato del torneo a Real Madrid y Atlético. Se dio la casualidad que los dos equipos capitalinos se medían en otro capítulo de la rivalidad entablada entre el trece veces campeón de Europa y la obra de Diego Pablo Simeone. En esta ocasión competirían con una cuenta pendiente muy cercana -la Supercopa de Europa de agosto- y con inercias contrapuestas.

Julen Lopetegui arribó a este combate con precoces cuestionamientos. Las rotaciones no le están funcionando y los apagones de concentración y rigor táctico le han mostrado las costuras de su estilo colorista y de toque, con especial crudeza en el naufragio del Pizjuán -que tuvo lugar el miércoles precedente-. El preparador vasco eligiría para afrontar este pesado derbi a Courtois, Nacho y Carvajal -en sustitución del lesionado Marcelo-. Casemiro, Kroos, Modric se encargarían de distribuir y equilibrar, mientras que Asensio, Benzema y Bale comparecían como puntas. La ausencia de Ronaldo y la inconsistencia suponían los fantasmas a regatear.

El 'Cholo', en cambio, entró en Chamartín sin presión. Su proyecto de este curso ha dado muestras de florecimiento claro desde que se abrió la espita atacante en Mónaco, con motivo de la Liga de Campeones. Desde ese día la táctica se ha ajustado y han despertado los artistas, con la irrupción de Lemar y Rodri como noticia particular. Ambos serían titulares en un once que fijó a Antoine Griezmann y Diego Costa la responabilidad anotadora y a Koke y Saúl, el rol de todoterrenos. Apostó el argentino por la experiencia y seleccionó a Juanfran y Filipe Luis para los laterales. La baja de Isco le llamaba a batallar por el cuero y su confianza estaba por las nubes por los precedentes ligueros ante este enemigo íntimo.

El envite arrancó con un reto en forma de tú a tú. El 4-4-2 engañoso que dispuso el bloque rojiblanco -con Koke y Lemar tendiendo al interior para dejar paso a los carrileros- comenzó desde temprano a mostrar su personalidad combinativa. La rapidez en la asociación entre líneas, con Saúl, Griezmann, Rodri y Lemar juntándose en la mediapunta, abortó la pretensión incendiaria de salida de los merengues. Y un zurdazo de Saúl desde la frontal -que estrenó los guantes de Courtois- y la chilena desviada de Griezmann avisaron a los segundos clasificados antes del quinto minuto. Por ende, pasaría a protegerse con posesiones controladoras el sistema madridista.

En torno al 10 de juego respondieron los de Concha Espina. El Madrid alcanzó a aplicar el monopolio de la pelota y reconducir el prólogo. Se jugaba en campo visitante, con Modric, Kroos y Bale muy activos. El galés inauguró las aproximaciones con un desborde, a pase del croata, que confluyó en un centro que detuvo Oblak. Y en el 12 el mediocentro alemán sacó un córner cabeceado por Ramos a las manos del esloveno. Por tanto, el guión prototípico de estos duelos se reestablecería, si bien la presión más adelantada perteneció a los locales y la verticalidad, a los visitantes. Y la tensa pugna por cada centímetro y el centrocampismo se extendieron por la trama.

Hasta que en el minuto 17 Courtois salvó a los suyos venciendo en el mano a mano a Griezmann. El listón fisico y el peligro correspondían a los colchoneros, que alternaban desmarques de ruptura para dañar la valentía posicional contrincante. Un robo y la ausencia de cobertura de achique del tridente merengue propiciarían el relámpago que puso en vuelo al delantero francés. La acción del meta belga suturó los recurrentes desajustes tras pérdida de sus compañeros. Pero un remate de Bale rozaría la madera de inmediato -minuto 21-. El británico embocó en el segundo poste una falta lateral botada por Kroos, en la suerte de respuesta punzante y automática.

Y se asomaría a la media hora el envite con Rodri y Lemar devolviendo el patrón de juego a los rojiblancos. Los espacios que concedía el descoordinado dibujo madridista convirtieron a Filipe Luis en extremo y la racheada cesión de metros del dibujo de Lopetegui se hizo inevitable. Saúl lo probó sin dirección desde larga distancia -minuto 24-, retratando el devenir. El fluir del Madrid se trompicaba, desprovisto de la lucidez de Marcelo y por mor de la lentitud asociativa y el estatismo de sus delanteros. Y el Atlético, astuto, se agigantó en el cómodo repliegue. Sólo paladearía comodidad el plomizo once madridista en el descanso. No obstante, en el 38 Courtois taponaría otro cara a cara, en este caso ante Diego Costa. El riesgo latente de sufrir una contra acomplejó a la creatividad de un coloso que no localizaría rutas de remate más allá del balón parado. Por esta ruta Carvajal pescó una volea desde la frontal. Y Bale se salió del hastío con un cambio de ritmo individual y latigazo muy lejano que desperezó a Oblak -minuto 41-.

Un fallo del arquero esloveno -despejó hacia las botas de Asensio y, con suerte, el rebote le volvió a él- representó la llegada más dañina de los locales en un primer acto de demasiado respeto al crecimiento combinativo visitante. Como en Sevilla, dominó la inocua posesión (65%) pero tembló ante las transiciones ajenas, quedando mutilado en la ejecución coral -en tierra de nadie de ambas fases del juego-. El que fuera seleccionador español debía tomar una decisión si quería que su filosofía recuperara vigencia, porque otra vez le arrebataron la franquía de la iniciativa por la superipridad numérica en el ecuador del terreno (su 4-3-3 se desnudó bajo sospecha).

El estratega vasco ordenó más profundidad en la nutrición de la circulación perenne y sentó a Bale -lesionado- para que participara Ceballos. El andaluz liberaría a Asensio con el fin de que el balear fluctuara hacia el centro y su escuadrón adoptaba un 4-4-2. En consecuencia, Casemiro abrió fuego -sin éxito- tras una red de pases que le dejó hueco en la frontal y los centros laterales rondaron a Oblak. Había dado una vuelta de tuerca a su ambición y Kroos patrocinó el zurdazo de Asensio al primer poste con un pase vertical filtrado. Todo ello antes del minuto 50. Le tocaba al Atlético aguardar turno y atrincherarse. La influencia de Ceballos asentó la metamorfosis de un Madrid más energético en todas las parcelas.

Un lanzamiento de falta efectuado por Casemiro reflejó la seguridad en el pastoreo de los madridistas y Simeone reaccionó sacando a Lemar e incluyendo la velocidad de Correa. El pelaje del enfrentamiento había cambiado y el argentino actuaba en consecuencia: el balón no le hacía tanta falta como la recuperación de la mordiente vertical. Modric, intermitente, descerrajaría un derechazo punzante, después de otra elaboración tejida por Ceballos -minuto 65-. No llegaban a tiempo las ayudas rojiblancas y ahora fue Oblak el que sacó las castañas a sus colegas. Paró el remate de Asensio, que entró sin marca en el área. Una pérdida de Correa lanzó a Kroos, que cruzó un pase soberbio.

Sufrían los colchoneros y el 'Cholo' dio descanso a Diego Costa para que Thomas desactivara la sobrevenida inferioridad en la medular. La modificación defensiva del argentino dio la razón al allegro madridista. Debía rearmarse atrás el propietario del Wanda Metropolitano antes de buscar soluciones que le regalaron oxígeno ante el encierro intensivo. Y Godín cometió un error garrafal en la salida de juego que Asensio no amortizó por la interrupción providencial de Giménez. Quedaban 20 minutos y la jerarquía atlética les volvió a sacar de la cueva y equilibrar la relación de fuerzas. Acertó el arquitecto argentino aunqe Carvajal examinó a Oblak en el 78.

Quemaría las naves Julen al inyectar en la dinámica a Lucas Vázquez -se fue un Modric intrascendente en tanto que agotado- con el anhelo de recobrar el ritmo, mas Filipe Luis subrayaría la anestesia rojiblanca con un lanzamiento demasiado cruzado -minuto 81-. Contestó Kroos con un derechazo centrado, desde el pico del área. Y Kalinic -por un excelente Rodri- y Vinicius Jr -por Benzema, insípido- completarían la nómina de comparecientes en un desenlace comprimido por el cansancio y el catenaccio final visitante. El telón se bajaría sin imprevistos en el decantar que susurraba el reparto de puntos. Para zanjar otro derbi de cariz anatómico.

- Ficha técnica:

0 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Nacho; Casemiro, Kroos, Modric (Lucas Vázquez, m.82); Asensio, Bale (Ceballos, m.46) y Benzema (Vinicius, m.88).

0 - Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Giménez, Godín, Filipe Luis; Lemar (Correa, m.60), Rodri (Kalinic, m.84), Saúl, Koke; Griezmann y Diego Costa (Thomas, m.68).

Árbitro: Martínez Munuera (colegio valenciano). Amonestó a Carvajal (30), Ramos (61) y Nacho (90) por el Real Madrid; y a Juanfran (48), Lemar (58), Koke (70) y Correa (92) por el Atlético de Madrid.

Incidencias: encuentro correspondiente a la séptima jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 78.642 espectadores.

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