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ENSAYO

Fernando Castillo: La extraña retaguardia

domingo 30 de septiembre de 2018, 19:12h
Fernando Castillo: La extraña retaguardia

Fórcola. Madrid, 2018. 544 páginas. 27,50 €.

Por Carmen R. Santos

Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, muchos pensaron que los rebeldes se harían pronto con el control de todo el territorio español. Pero no fue así y vinieron tres años de una sangrienta y feroz contienda fratricida. Una guerra que, además de en el frente propiamente dicho, tuvo extensiones en varias ciudades que se convirtieron en espacios de lucha empleándose otras armas. En esta tesitura, destaca Madrid, ese “rompeolas de todas las Españas”, como la denominó Antonio Machado, esa “capital de la gloria”, según Rafael Alberti, expresión que tiempo después tomaría Juan Eduardo Zúñiga para su trilogía novelística ambientada en el Madrid de la Guerra Civil, escenario que también autores como, entre otros, Chaves Nogales, Camilo José Cela, Agustín de Foxá, Arturo Barea, Tomás Borrás o Max Aub, visitaron

Pero, quizá más que otra cosa, Madrid fue la “capital del dolor”, título de uno de los mejores poemarios de Paul Eluard. Mucho sufrimiento hubo en el Madrid sitiado, como en toda España por la sinrazón de los “hunos y los hotros”, quienes, como bien dijo Unamuno, "están ensangrentando, desangrando, arruinando, envenenando y entonteciendo España”. Y, junto al sufrimiento, rota la normal cotidianidad que nos sirve de máscara y escudo, abierta la caja de Pandora, se desataron los peores sentimientos del ser humano que agazapados no pierden la oportunidad de hacerse fuertes sobre en los periodos de inestabilidad. De ese Madrid convulso se ocupa Fernando Castillo en La extraña retaguardia. Personajes de una ciudad oscura. Madrid 1936-1943, en el que vuelve a dar muestra de su excelencia en este tipo de empeños en los que su interés por los mundos turbios se despliega en extraordinarios libros ensayísticos de vocación narrativa. Porque los trabajos de Fernando Castillo se apoyan en un conocimiento exhaustivo del asunto tratado fruto de un incansable buceo en fuentes documentales, primarias y secundarias, que le permite ofrecernos información en muchos casos muy poco sabida o inédita -como ocurre en La extraña retaguardia-. No se queda ahí, con ser esto muy valioso. Consigue transmitirnos sus investigaciones con pulso novelístico y estilo claro, proporcionándonos una lectura no solo provechosa sino placentera.

Así lo hizo en obras como Noche y niebla en el París ocupado. Traficantes, espías y mercado negro; París-Modiano. De la Ocupación a Mayo del 68; Los años de Madridgrado y Españoles en París 1940-1944. Constelación literaria durante la Ocupación, todas ellas publicadas por Fórcola. Ahora en su última propuesta nos sumerge en un ambiente “muy modianesco, aunque a la española”, como él mismo señala. Es un Madrid -Castillo hace alguna incursión en Barcelona y Valencia en las mismas fechas-, crispado, hambriento, lleno de ruido y de furia, de negocios sucios -llegaron a montarse falsas embajadas-, de mercado negro, de hampa, de traiciones, de criminalidad, de espionaje y contraespionaje, de rencillas y venganzas no solo con los contrarios, sino también con los propios, de “sacas”, de “paseos” -ese eufemismo para los fusilamientos perpetrados por ambos bandos-, y de clandestinidad, en especial con el fenómeno del “quintacolumnismo” tan característico del Madrid de ese momento, expresión que se atribuye al general franquista Emilio Mola: “Tengo bajo mi mando cuatro columnas que marchan hacia la capital; sin contar la quinta, que está dentro de Madrid”.

Por las páginas del volumen desfilan múltiples personajes -al final se incluye, además del pertinente índice onomástico, unas listas de compendio biográfico de ellos-, a cual más llamativo, escurridizo, ambiguo y turbio, que Fernando Castillo rescata del olvido. En esta quest colectiva quiere sobre todo sacar a la luz figuras poco conocidas -aunque también aparecen nombres como el de Santiago Carrillo o Fernando Claudín, Segundo Serrano Poncela o Julián Gorkin-, pero sin duda muy representativas de ese momento. Así, Alfonso López de Letona, un señorito descarriado que pasó de militar en Renovación Española a ser delator y cómplice de asesinato de gentes de su propio bando-, y Alberto Castillo Olavarría, que tras ser quintacolumnista se convirtió en agente del SIM-, que tienen especial protagonismo en la obra. O, entre otros muchos, Ángel Pedrero, Regina García, Cándida del Castillo -madre del novelista francés Michel del Castillo., David Vázquez Baldominos, Francisco Cachero…

Estamos, como bien explica el propio Fernando Castillo, ante “personajes con vidas de novela, muchas tan trágicas como intensas y todas determinadas por la guerra, que en su mayoría confirman que el heroísmo y la entrega son un bien escaso y que el deseo de sobrevivir y la codicia con frecuencia se imponen a cualquier principio”. Personajes oscuros de una ciudad oscura convertida en extraña retaguardia, poblando un ensayo luminoso.

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