Esta semana la NBA se ha teñido de luto. Ha fallecido una de las figuras más trascendentales en la historia del baloncesto estadounidense y de la liga más importante de este deporte. Se trata del que fuera entrenador Tex Winter, un innovador de la táctica que fue mentor de Phil Jackson e inventor del sistema atacante más sofisticado y triunfador de las últimas décadas. Bajo su libreto Michael Jordan y los Lakers de Kobe Bryant sumaron once anillos.
El estudioso del baloncesto perdió la vida con 96 años. Fue la Universidad Estatal de Kansas, lugar en el que Winter se estrenó en los banquillos, la institución que ha anunciado el deceso de tal importante nombre en el deporte nortemaricano. La nota afirma que este arquitecto táctico murió cuando se encontraba en Manhattan. El diseñador del conocido como triángulo ofensivo, del que Pau Gasol sacó tajada para alumbrar un palmarés glorioso en California, se marchó con honores.
"Mientras la familia Winter lamenta la pérdida de un esposo, padre y abuelo, también celebramos lo que fue, en cualquier caso, una vida fructífera, productiva y llena de acontecimientos. A la familia Winter le gustaría extender su aprecio a todos aquellos que jugaron un papel importante en la vida de Tex. También quisiéramos extender las gracias por las numerosas bendiciones tras esta triste noticia", esclarece la nota publicada por la universidad que le vio desarrollar su conocimiento creativo.
Winter nació en Texas pero se estableció y creció en Huntington Park, California. Empezó a jugar al baloncesto en el estado de Oregon y en el sur californiano, lugar en el que hizo sus pinitos como saltador de pértiga. De él ha hablado 'Air' Jordan con este cariño: "Aprendí mucho del entrenador Winter. Fue un pionero y un verdadero estudioso del juego. Su ofensiva triangular fue un elemento decisivo de nuestros seis campeonatos con los Bulls". "Era un trabajador incansable. Tex siempre estuvo concentrado en los detalles y la preparación como un gran maestro. Tuve la suerte de jugar para él. Mis condolencias para su familia", ha declarado al Chicago Tribune.
Antes de convertirse en la mano derecha y gurú de Phil Jackson, Winter dio sus primeros pasos como técnico en asistente de Jack Gardner en Kansas State (1947). Pasó por Marquette, donde se convirtió en el entrenador más joven en el baloncesto universitario a la edad de 30 años y regresó a Kansas, donde parmenció durante 15 años -firmó dos Final Four de la NCAA con los Wildcats-. Ya consagrado en el ámbito universitario publicó el "The Triple-Post Ofense" y saltó a la NBA para dirigir a los Rockets. Finalmente accedió a ayudar a los Bulls a conseguir los títulos de 1991, 1992, 1993, 1996, 1997 y 1998. Y en el 2000 acompañó a Jackson para hacerse con tres anillos consecutivos.
Kobe Bryant ha declarado de él que era un genio del baloncesto "en todos los sentidos". "Mi mentor. Me senté con Tex y observé cada minuto de cada juego durante nuestra primera temporada juntos. Él me enseñó a estudiar cada detalle", publicó en Twitter. Perteneciente al Salón de la Fama del Baloncesto Memorial de Naismith y al National Collegiate Basketball Hall of Fame, el comisionado de la NBA Adam Silver afirmó sobre su legado que "al igual que James Naismith, Tex Winter fue un educador de corazón que creía profundamente en los valores del juego de baloncesto: trabajo en equipo, disciplina y desinterés".
Por otro lado, a salido a la luz la complicada situación que ha atravesado Jalil Okafor. El que fuera tildado por Sports Illustrated como uno de los jóvenes llamados a "cambiar el baloncesto” -cuando tenía 16 años- ganó la NCAA con Duke y fue nombrado Jugador del Año de la ACC (Atlantic Coast Conference). Pasó al profesionalismo como número 3 del draft, por detrás de Karl-Anthony Towns y de D’Angelo Russell. La expectativa de gran estrella su congelaría en los Sixers. Allí arrancó con una prometedora tarjeta como novato (17,5 puntos y 7 rebotes de promedio), pero entró en barrena por la competencia con Nerlens Noel y Joel Embiid. Hasta que se peleó a la salida de un bar de Boston.
Aquel fue el síntoma de su declive prematuro. En 2015 la franquicia de Philadelphia decidió cortarle y le traspasó a los Nets, un agujero negro del que pudo huir cuando fue rescatado por los Palicans. Su contrato de 1,5 millones no garantizados retrata su situación: ha pasado de cacareada futura estrella a naufragio prematuro. En cuatro años. Todo ese viaje ha sido explicado por él mismo al periodista Shams Charania. "Cuando llegué a los Nets hablé con gente de su staff y me dijeron que tenía problemas de ansiedad y depresión. Estaba en un lugar muy oscuro y al principio le di la espalda. Pero cuando acabó la temporada me miré al espejo y supe que tenía que arreglar mi cuerpo y también mi mente", arranca.
"Me fui a Miami, cambié mi dieta y funcionó. Pero lo más importante, fui a terapia para superar esos problemas de depresión y ansiedad. Todavía lo estoy haciendo. Estoy aprendiendo a buscar formas de sentirme bien. Le doy las gracias a Kevin Love. Cuando él habló de sus problemas mentales, supe que lo que me pasaba no era anormal. Que alguien con tanto éxito haya experimentado esas cosas es un ejemplo", ha admitido. En la actualidad se encuentra trabajando para bajar su peso y cambiar su mecánica de tiro. Pero, antes, ha de sanar por dentro.
"Me llegué a volver insensible a la derrota. No me provocaba ninguna emoción perder. En college, una derrota es el fin del mundo. Y no culpo a los Sixers, hay gente allí a la que quiero mucho. Pero después de un primer año en el que me sentía muy bien, volví demasiado pronto sin recuperarme de una lesión porque competía por los minutos con Embiid y Noel. Luego me iban a traspasar pero esa operación no llegaba nunca... son cosas con las que nunca había tenido que lidiar. Mentalmente agotador. Hasta entonces mi carrera había estado basada en ganar y eso es lo que quiero volver a hacer: ganar”. Nueva Orleans le ha dado esa oportunidad, al lado de Anthony Davis.