El futbolista del Barcelona se ha dejado ir en el regreso a su país natal.
No queda mucho en Arda Turan del jugador que salió del Galatasaray para conquistar Europa. De ese mediapunta que enamoró al Vicente Calderón y al Barcelona con su estilo vistoso, distinguido y repleto de técnica que condujo al Atlético hacia el título de Liga y las semifinales de la Liga de Campeones en 2014. La deriva negativa comenzaría en su aterrizaje en el Camp Nou, con lesiones y desconcentración al saberse suplente eterno de Iniesta. En aquel brete catalán Arda buscó una salida. Y la consiguió.
El club azulgrana aceptó deshacerse de su inocua presencia en el camarín y le cedió al Basaksehir. Pero, por el camino, el jugador ya había desconectado de la profesionalidad que se le demanda a un futbolista de élite. Comenzó en aquel valle de vuelta a casa una serie de participaciones de tipo político en favor de Erdogan que alimentaron los rumores sobre los verdaderos motivos de su elección por el club otomano para, en teoría, intentar relanzar su carrera.
Ahora ese talentoso jugador no es ni la sombra de los destellos dejados como rojiblanco en el verde. Y, lo que es peor, ha destapado la peor cara de su personalidad. Hasta llegar a meterse en un lío sobresaliente del que sólo la corrupción que roda al presidente turco podría sacarle. Porque Turan está acusado por la Fiscalía de su país de haber cometido los delitos de "acoso sexual", "vulnerar la seguridad general", "lesiones intencionadas" y "portar arma sin licencia".
Ese paquete, en consideración del acusador, merece 12,5 años de cárcel. El relato del fiscal explica que la conducta del futbolista se salió de madre en una popular discoteca de Estambul. El suceso aconteció en la madrugada del pasado miércoles. El centrocampista, fuera de servicio, mantuvo un altercado con el cantante Berkay Sahin, que terminó denunciándole. Según el diario turco Hürriyet, en el escrito se arguye que Arda acosó a la mujer del cantante, Özlem Ada, motivando una pelea.
En la refriega con el cantante el futbolista rompió la nariz del artista de un cabezazo. Y no acabó ahí la cosa. La ira del jugador fue tal que persiguió a la pareja de agredidos cuando éstos viajaban hacia el hospital. En la puerta del centro clínico el todavía contratado por el Barça profirió insultos a sus víctimas y disparó un tiro con su pistola, sin causar heridos. Ante todo esto, la defensa del diestro se limita a exponer que su cliente ignoraba que Ada estuviera casada. Y que acudió al hospital para pedir disculpas, resultando su arma disparada de manera fortuita. Su balazo se topó con la fotocopiadora, según el testimonio de los vigilantes, quienes han declarado que el futbolista actuaba bajo obvia influencia de alcohol.
Los jugadores referenciales rusos, Kokorin y Mamaev, siguen en prisión
Por otro lado, y dentro de la crónica de sucesos relativos a futbolistas, los abogados de los rusos Pável Mamáev (Krasnodar) y Alexandr Kokorin (Zenit) han recurrido la cárcel provisional que ha sido dictaminada para ambos. Esta medida ha sido decretada al considerarse comprobada la brutal agresión que ambos asestaron a dos funcionarios y un conductor. Desde entonces, todos los focos del país se han volcado, pues se trata de dos referentes de la Rusia que hizo un vuen papel en el pasado Mundial.
El escándalo saltó a la primera plana cuando se publicó su detención y posterior encarcelamiento, junto aal hermano de Kokorin, Kiril. La corte Tverskói de la capital rusa decidió mantener en prisión a los protagonistas de la paliza -que ha sido grabada en vídeo- hasta el próximo 8 de diciembre. En el entretanto los letrados se están moviendo con el fin de mejorar la calidad de vida de sus clientes. Pero no pinta nada bien, pues podrían pasarse unos cuantos años entre rejas, despidiéndose del fútbol profesional.
El Kremlin, el Gobierno, la Cancillería, la Duma, el Ministerio de Deportes, sus clubes y leyendas del deporte ruso ha afeado la conducta de Mamáev y Kokorin. Se pide un castigo ejemplarizante. Pero los abogados tratan de generar un colchón judicial ante la tormenta externa. Igor Bushmanov, abogado del jugador del Krasnodar, ha pedido que se revierta la prisión preventiva al Tribunal Municipal de Moscú. Y el defensor del mediapunta del Zenit, Oleg Popov, ha alegado que su cliente no cometió "acciones ilegales", sino que intentó separar a las partes. No lo tendrán sencillo, pues los detenidos en Butirka -donde estuvieron encerrados renombrados disidentes soviéticos- tiene un horizonte de hasta siete años de reclusión -por gamberrismo y agresión-.