El monarca marroquí tarda cuatro días en recibir a su homólogo
Mohamed VI, molesto con la visita del rey Abdalá a Marruecos
jueves 24 de julio de 2008, 13:52h
Fuentes diplomáticas en la capital del reino alauita manifiestan su sorpresa por la pésima acogida del rey de Arabia Saudita en Marruecos. En ocasiones anteriores, los miembros de la Casa Real saudí siempre habían sido acogidos con el protocolo real que les corresponde, aún cuando efectúan visitas de carácter privado al reino de Mohamed VI. Pero tratándose del soberano saudí, que en estos momentos de crisis internacional y de incertidumbre energética es considerado como uno de los hombres más poderosos del planeta, la única explicación que circula en medios políticos en Rabat es que a Mohamed VI no le ha gustado la visita porque teme que venga acompañada de una cierta llamada al orden por parte del “Servidor de los Santos Lugares del Islam” al monarca alauita por sus reiteradas ausencias del país y su actitud reacia a participar en los encuentros internacionales en los que el Jefe de Estado de Marruecos es invitado, como ha sido el caso en la reciente cumbre de París de la constitución de la Unión por el Mediterráneo.
Al parecer, Mohamed VI tampoco ha apreciado mucho los esfuerzos que los monarcas saudíes han hecho en el pasado para que Marruecos y Argelia superen sus disputas hegemónicas y territoriales y normalicen sus relaciones bilaterales.
Hace algo más de tres años, cuando era aún príncipe heredero, Abdalá Ben Abdulaziz recibió en su residencia de Casablanca al príncipe alauita Mulay Hicham, primo del rey Mohamed VI, lo que provocó una cierta tensión entre los dos reinos árabes. En sus publicaciones y conferencias internacionales, Mulay Hicham se ha mostrado firme partidario de la democratización del mundo árabe, y no ha escatimado críticas a la ausencia de progresos en las libertades que se constata en Marruecos desde la llegada al trono de Mohamed VI.
En Rabat se considera que no es casualidad que la visita del rey Abdalá se produzca justo después de su participación en Madrid en el encuentro de religiones y de sus conversaciones con el rey Juan Carlos. Como EL IMPARCIAL ha puesto de manifiesto, en las capitales occidentales, en particular Washington, Parás y Madrid, se ha seguido con preocupación el vacío de poder creado en Marruecos con la ausencia inexplicable de Mohamed VI, quien, hoy por hoy, concentra todos los poderes del Estado en sus manos.