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ENSAYO

Sergio Vila-Sanjuán: Otra Cataluña

domingo 28 de octubre de 2018, 17:05h
Sergio Vila-Sanjuán: Otra Cataluña

Destino, Barcelona, 2018, 368 páginas. 18, 90 €. Libro electrónico: 10,44 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Otra Cataluña. Seis siglos de cultura catalana en castellano Sergio Vila-Sanjuán brinda al lector un libro que combina de manera magistral dos disciplinas: literatura e historia. En el medio de ambas, la política (o por mejor decir la historia política, pasada y presente), permea por cada una de las casi 400 páginas de que consta. Sin embargo, no se trata de una estrategia subliminal con la que transmitir un mensaje, sino que responde a un objetivo que el autor señala desde el inicio: en Cataluña, desde los años ochenta y noventa del pasado siglo y a través de portavoces insignes como Jordi Pujol o Xavier Bru, se proyectó un menosprecio hacia la literatura catalana escrita en castellano.

Esta dinámica hundía sus raíces varias décadas atrás, con exponentes como el premiado Salvador Espriu o Jordi Carbonell. Asimismo, en 1976 durante el Congreso de Cultura Catalana se definió como “escritor catalán” solo al que escribía y publicaba en catalán, algo que Vila-Sanjuán califica con razón de voluntarista y carente de base histórica.

Por tanto, Vila-Sanjuán se propone combatir esta meta del nacionalismo y nada mejor para ello que bucear en la historia, lo que le facilita ofrecer datos objetivos que le permiten concluir que desde hace siglos existe una potente literatura catalana escrita en castellano. Obviamente, una tarea de esta enjundia exige que exponga los contenidos de manera ordenada (debido a la proliferación de nombres propios y de títulos) y que los presente de forma atractiva. Ambos retos los supera con brillantez.

Así, establece una narración cronológica vertebrada en una división de la obra en tres partes, cada una de las cuales contiene, a su vez, varios capítulos. En cuanto al contenido de estos últimos, combina magistralmente aspectos personales del escritor analizado con la trayectoria literaria del mismo y los principales rasgos de sus obras (trama, protagonistas…), demostrando un sobresaliente conocimiento del objeto de estudio.

Igualmente, conforme nos acercamos a la actualidad, Vila-Sanjuán profundiza en aquellas “otras” empresas editoriales surgidas en Cataluña. Al respecto, productoras de televisión o de prensa escrita también disfrutan de espacio propio en esta obra. En cuando a las empresas editoriales propiamente dichas, algunas de ellas gozan de una larga trayectoria, en la que han sabido combinar la calidad de los productos ofrecidos al lector con una ingente publicidad de los mismos.

La suma de estos dos elementos se tradujo en pingües dividendos económicos tanto para el escritor y como para el editor. Planeta fue durante buena parte del siglo XX el gran referente de este modus operandi. Por su parte, la revista Destino, en pleno apogeo del franquismo, otorgó voluntariamente protagonismo en sus páginas a los principales intelectuales españoles, no todos ellos simpatizantes del régimen (Delibes, Estelrich…). Con respecto a esta publicación, Vila-Sanjuán hace una matización fundamental: En su primera fase posbélica justifica la dictadura franquista como alternativa al proceso revolucionario desencadenado en los tiempos finales de la República, pero su franquismo no es entusiasta” (p.231).

Como consecuencia del riguroso trabajo de investigación que realiza el autor, determinadas verdades oficiales se desvanecen. Al respecto, el actual soberanismo “descubrirá” la existencia de numerosos escritores catalanes que loaron la figura Felipe V, algunos como Antonio Campmany que reivindicaron la nación española y muchos otros que apostaron por una doble lealtad, a España y a Cataluña, sin que ello les generase desasosiegos internos, proyectando así su influencia por todo el territorio nacional. En este sentido, uno de los grandes exponentes fue Jaime Balmes, figura del conservadurismo en el siglo XIX para quien “¿Tiene la nación un pensamiento propio? ¿Será posible formularle como norma de gobierno? Creemos que sí. Estamos convencidos de que la España abunda de elementos de vida: en su catolicismo, en su monarquía y demás leyes fundamentales están las prendas de la tranquilidad y la ventura” (p.134).

Con todo ello, las mayores controversias han acontecido durante la presente etapa de democracia, auspiciadas por la actuación de la Generalidad y los sucesivos gobiernos de CiU (1980-2003). Esta formación desarrolló una política cultural que alentaba la producción en catalán en detrimento de la que se hacía en castellano. De esta manera, renunciaba a la complementariedad a través de su apuesta deliberada por la exclusión.

Sin embargo, los resultados han ido en contra de los deseos y expectativas del nacionalismo, como refrenda el hecho de que en la actualidad tres cuartas partes de los libros que se publican en Barcelona tienen como lengua el castellano y solo una cuarta parte el catalán. Dicho con otras palabras: “Ni Jordi Carbonell ni Salvador Espriu acertaron. La literatura catalana en lengua castellana no desapareció durante la consolidación del régimen autonómico y el largo mandato nacionalista” (p.330).

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