Los dos colosos del tenis se medirán en una de las semis del Masters 1.000 francés.
"Estoy aquí para intentar llevarme el trofeo, es como un premier así que hay muchos puntos en juego y me gustaría acabar el año con un buen sabor de boca", declaró Garbiñe Muguruza tras vencer a lachina Shuai Zhang, por 3-6, 6-2 y 6-2, en el Grupo Camelia del WTA Elite Trophy. Este torneo se ha convertido en la enésima intentona de catarsis para una tenista española que se ha despeñado de la cima de la WTA para no figurar entre las ocho mejores del circuito femenino. Ni mucho menos.
La caraqueña venía de esa victoria, después de la que valoró su paso por el torneo de Singapur del siguiente modo: "Siempre jugué bien allí, en Singapur, pero este año no salió bien y perdí. Sé que esto es parte del proceso y que nunca va a ser perfecto, pero la parte positiva es que sigo trabajando duro". Sin embargo, esa perspectiva optimista se vio comprometida este viernes durante su encuentro ante Anastasija Sevastova. Tuvo que remontar ante la letona para llevarse el envite por 7-6(4), 2-6, 6(1)-7.
Salvó tres bolas de partido después de haber arrasado en la segunda manga. Pero en el primer set, cuando naufragaba, la hispano-venezolana ofreció una imagen que evidencia su inconsistencia en cuanto a convicción. En un parón entre juegos Garbiñe discute acaloradamente con su entrenador, al que afirma que no es capaz de rendir del mejor modo. Y, en pleno debate con su técnico fija su mirada en el camarógrafo, al que reta y afea que la grabe en esas circunstancias. Finalmente ganaría y accedería a las semis, tras casi tres horas. Pero no parece haber recuperado la templanza en el mencionado proceso de reconstrucción.
A miles de kilómetros Novak Djokovic y Roger Federer se volvieron a citar en un enfrentamiento directo. Fue en el Masters 1.000 de París. Será su duelo número 47, esta vez en las semis del torneo francés. Los dos astros, que han configurado una rivalidad de orden histórico, ofrecerán a la tribuna la oportunidad de paladear otro capítulo de esta trama. Con ambos enfrascados en la batalla final por terminar el 2018 en el número uno del ránking de la ATP, tras las lesiones de Rafael Nadal.
El serbio se vio abocado a sacar su mejor tenis para superar la prueba que le puso Marin Cilic. El croata supo cómo arrebatarle la manga inicial, pero terminó declinando por 4-6, 6-2, 6-3. Esta constituye la victoria 21 consecutiva del jugador de Belgrado. Un icono que concluyó su racha de sets encadenados sin perder en 30. Mas, sólo ha perdido una vez desde que ganara Wimbledon y en esta fecha localizó la supervivencia al galope de un renacer que no divisa horizonte ni techo.
Federer, por su lado, aleccionó a Kei Nishokori por un doble 6-4 que negó al nipón la opción de clasificarse para el Torneo de Maestros de Londres. El helvético, que hace días conquistó su noveno título en Basilea, alzó su nivel de rendimiento para domar al asiático y confirmar que está en un repunte de juego que deberá alimentar si quiere frenar a 'Nole'. Tendrá el público a favor -hacía tres años que no competía en la capital gala-, pero la energía en contra.
Los focos apuntarán a la pista del París-Bercy. Se examinarán, otra vez, con la relación de duelos directos en favor del serbio 24-22. Djokovic anhela poner el lazo a un año de relanzamiento casi perfecto, en el que busca su 33º Masters, mientras que Roger tiene en su raqueta 20 títulos de Grand Slam y en sus piernas 37 años. El suizo ha recalcado una y otra vez que no ha viajado a París para hacer locuras por ganar, sino para preparar el ATP Finals. Pero vislumbrando a Novak en el otro lado de la cancha la competitividad estará asegurada. Para deleite del aficionado.
En la otra semifinal jugarán Dominic Thiem y Khachanov. El austríaco, finalista del pasado Roland Garros y de 24 años, derribó a Jack Sock por 4-6, 6-4, 6-4. En consecuencia, jugará su primera semi sobre pista dura después de no haber superado la barrera de cuartos cuatro veces. Tuvo que remontar, al igual que en su partido de octavos ante Coric, pero sacó a relucir su clase. Y Kachanov, de 22 años, sorprendió a la perla en ciernes llamada Alexander Zverev (1-6 y 2-6). El germano, de 21 años, estallaría en la sala de prensa argumentnado que la ATP sobrecarga el calendario y fuerza a los jugadores a jugar al máximo durante once meses cada año. De hecho, jugó mermado físicamente.