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SE IBA A JUGAR HOY

Copa Libertadores. Oficial: la lluvia aplaza el Boca-River hasta el domingo

EL IMPARCIAL
sábado 10 de noviembre de 2018, 19:42h
La Bombonera quedó anegada y la Conmebol ha tomado la decisión de mover la fecha un día.

Por si los millones de seguidores del fútbol internacional que estaban aguardando la primera final de la historia de la Copa Libertadores que dirimirán Boca Juniors y River Plate no hubieran padecido suficiente nerviosismo, la lluvia quiso que el memorable duelo a doble vuelta contara también con un matiz épico que añadir al recuerdo de este evento. El Superclásico más importante de todos los que se han jugado tuvo que ver cómo se suspendía su primer capítulo por la tormenta que anegó la Bombonera.

El envite debía haber comenzado a las 21:00 horas (17:00, hora local), pero la Conmebol terminó por decidir que el evento debía aplazarse. Y ha fijado la fecha de este domingo como primera posibilidad. El nuevo horario es el siguiente: 11 de noviembre, a las 20:00 horas (16:00, hora local). Pero no está nada claro que los futbolistas puedan competir en el verde del templo 'Xeneize', pues el Servicio Meteorológico Nacional también anuncia lluvias para la jornada dominical.

Las sospechas ante la imposibilidad de disfrutar del enfrentamiento argentino por excelencia fueron clausuradas por el presidente de Boca. Daniel Angelici se limitó a reponder al canal americano Fox Sports los siguiente: "Sí, se suspendió". Y a las 19:25 horas (15:25, hora local), el máximo organismo de gestión del balompié latioamericano emitiía un comunicado oficial. "Por motivos de fuerza mayor el partido queda suspendido para mañana, domingo 11 a las 16:00 horas", rezó el texto.

El caso es que ninguno de los dos conjuntos llegaron a entrar en el estadio. River no salió, siquiera, de su hotel, ante la borrasca impía que estaba descargando sobre Buenos Aires desde hacía un buen puñado de horas. La delegación de Boca, en cambio, sí se subió al autobús, aunque no emprendería el camino. En el entretanto, el colegiado chileno Roberto Tobar, que iba a arbitrar el partido, recorría el césped para analizar el estado del tapete antes de que se supiera la decisión administrativa.

Porque la Conmebol primero tranquilizó a las masas y afirmó que el partido se jugaría. En segundo término, pasadas las horas, compartió su apuesta por el aplazamiento al domingo. Y, por último, ya se ha filtrado la opción de que el duelo más esperado de la historia de ambos colosos argentinos se desentrañe el miércoles próximo -ya que el calendario de la liga local coincide y el margen de las fechas es muy limitado, generando un problema de seguridad por el gran número de clubes bonaerenses que compiten en la Superliga-.

Sea como fuere, tanto Boca Juniors como River Plate intentaron amoldarse a las circunstancia y retomaron los entrenamientos de cara a la gran final. "El plantel se entrenará por la tarde en el Monumental, donde esta noche se quedará concentrado de cara al partido de mañana", anunció el club 'Millonario' a través de las redes sociales, toda vez que se esclareció el entuerto. Y los 'Xeneizes' se volvieron a su ciudad deportiva, conocida como Casa Amarilla.

Por último, se ha organizado una reunión entre los presidentes de River, Boca y de la Conmebol para la tarde de este mismo sábado. No es fácil desanudar el brete, pues también tendrían que moverse los partidos de la Superliga si este domingo lloviera hasta colapsar el césped de la Bombonera. Así, Rodolfo D'Onofrio, Daniel Angelici y Alejandro Domínguez conversarán en torno a una mesa para que el plan previsto siga y la vuelta se celebre en el Monumental el 24 de noviembre (a las 21:00 horas, 17:00, hora local).

Y de manera paralela a las esferas decisivas vivieron el desaguisado las hinchadas. Centenares de aficionados de River se desplazaron a las puertas del Monumental para despedir al equipo. Lo hicieron en masa, horas antes de que se supiera la suspensión definitiva. El agua no fue problema para los aficionados 'Millonarios', que declaraban, orgullosos, que "River no tiene barrera. Ni la lluvia, ni el viento ni nadie nos va a decir que no vengamos". Se calcula que mil aficionados se concentraron en el lugar acordado para el banderazo. Hasta ahí podían llegar, ya que a final no acogerá a las chinchadas visitantes.

"Esto es Boca y, a pesar de la lluvia, estuvimos todos acá apoyando en un campo no apto para jugar", argumentaba una de las aficionadas de Boca que ocuparon su lugar en la tribuna de la Bombonera desde el mediodía, momento en el que las autoridades abrieron las puertas. Allí, con el graderío empapado, hinchas locales resisiteron a la tormenta con la ilusión de que se pudiera jugar. Pero, finalmente, debieron volver a casa para guardar una vigilia que disparará los nervios en futbolistas, directivos y fans de los dos grandes de América.

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