En el otro duelo Anderson se impuso con claridad a Thiem.
Roger Federer debutó en el ATP Finals diciémndole al juez de silla lo siguiente: "No te volveré a hablarte jamás". La escaramuza con el umpire retrataríala frustración que arrastró el helvético en su derrota ante Kei Nishikori, El nipón fue el mejor en un duelo en el que los dos jugadores cometerían 56 errores no forzados. Supo convivir mejor con sus errores para cerrar la jornada inicial en el O2 londinense con un claro 7-6 y 6-3, después de una hora y 27 minutos de esfuerzo.
Venía el de Basilea de jugar tres torneos en cuarto semanas. Y lo pagó. El cansancio se acumuló tras vencer en el torneo de su ciudad por novena vez, llegar a las semis del Masters 1.000 de París y presentarse en la Copa de Maestros con sólo dos días de descanso. No hubo finura en su tenis, ni su revés identitario le sacó del hoyo. Sus 37 años pesaron tanto como los 18 errores no frozados. Cedería su saque en dos ocasiones y perdería el norte tras el desempate del primer set.
En ese intercambio el japonés llegó a mandar por 6-1, testimonio del bajón mental que sufriría el suizo. Y el segundo set no tuvo más historia que la comprobación del borrón de un gigante que ya no podrá acacar el año en la segunda plaza de la ATP. "Creo que ambos hemos estado un poco nerviosos, sin saber cómo atacar el segundo servicio. Creo que he visto lo mismo con Thiem antes, intentando dar con la tecla. Creo que hoy nos ha costado a ambos", diagnosticó en sala de prensa.
"Tuve mis oportunidades, quizás más que el. Luego me empecé a sentir mejor en el segundo set. Creo que ambos lo hicimos y el nivel subió. Desafortunadamente, no pude mantener la ventaja que conseguí y eso fue importante al final", expuso la leyenda, número tres del planeta en este momento y que se complicó sobremanera su superviviencia, pues el martes se jugará su supervivencia con el joven Dominic Thiem. Admitiría, resignado, que su velocidad en pista es más lenta que en los torneos previos.
En el otro duelo del grupo Thiem cayó ante un sensacional Kevin Anderson. El sudafricano doblegó a su rival con una actuación consistente que deparó el 6-3 y 7-6 (10) definitivo. El jugador de 32 años prevaleció en el partido de una hora y 48 minutos. Sólo permitió un break al talentoso europeo y 13 saques directos. Asimismo, se apuntó una rotura en un set inicial que sólo se demoraría 41 minutos. Su oficio y veteranía pudieron con el aspirante a tomar el relevo de los grandes en el medio plazo.
Anderson mandó en todo el duelo, salvo un tramo en el que Thiem encadenó su espectadular evés a una mano con una mejora en la puesta en escena de su servicio. Embocó 16 puntos consecutivos con su saque para equilibrar la relación de fuerzas en la segunda manga, pero sólo lo valdría para forzar el tie-break. En ese desempate pedonaría las opciones de las que dispuso para empatar el envite y el africano no djó pasar la oportunidad de cerrar el triunfo con un ace. Ahora se medirá a Nishikori por el primer puesto del grupo.
"En París hace años salvé un punto de partido contra él. En Washington, él estaba con dos roturas arriba en el tercer set. Creo que este balance podría haber sido algo diferente. Siempre tenemos partidos muy igualados. Jugar contra él en tierra (Madrid este año) cambió la dinámica un poco", reflexionó el jugador de Johannesburgo sobre lo experimentado, antes de comentar que se sentía "adaptado a las condiciones porque no deja de ser un torneo en pista cubierta".
"Durante mi carrera siempre he intentado encontrar formas para avanzar, tanto dentro como fuera de la cancha, trabajando en mi movimiento. Todavía hay márgenes, pequeños, para mejorar. Definitivamente me siento muy orgulloso de mi forma de trabajo. Todavía siento que algo de mi mejor tenis está por llegar y que que para lograr las metas que me he fijado hay todavía que jugar mucho", manifestó un tenista que finalizó su particular fiesta cantando el "Cumpleaños feliz" a su mujer Kelsey.