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CICLISMO

Tour. Los nubarrones sobre el presunto dopaje del Sky ya amenazan

martes 13 de noviembre de 2018, 22:33h
Dos de sus médicos han confirmado el uso de prácticas muy polémicas.

No son nuevas las informaciones relativas a las sospechas en torno al gran rendimiento que han ofrecido los corredores del Sky en la última década, hasta el punto de ganar seis Tour de Francia desde 2012 (con Bradley Wiggins, Chris Froome y Geraint Thomas). De hecho, la propia Unión Ciclista Internacional (UCI) se ha propuesto matizar el uso de los potenciómetros, elemento tecnológico que ha provocado la ausencia de ataques de tipo vieja escuela y que ha generado un dominio imperial de la escudería británica. Los principales ganadores en la era de este artilugio.

Pero este no es el principal problema que enfrentan los directivos del Sky en estos días. Y es que uno de los doctores que trabajaron en el despegue de los resultados del equipo ha sido citado a declarar ante un tribunal médico. Se trata de Richard Freeman, galeno que comparecerá ante el Consejo Médico General (GMC) por haber sido receptor de unos parches de testosterona, prohibidos, en la sede de la British Cycling, en el velódromo de Manchester.

El tema se dio a conocer en 2017, pero se remonta al Critérium Dauphiné de 2011, la carrera previa al Tour de Francia. Ese año Bradley Wiggins sorprendió al planeta al acabar tercero en la Vuelta a España y lograr la plata en la prueba contra el relo del Mundial. Doce meses más tarde de la recepción de ese polémico paquete, que ha arrastrado sospechas desde encontes, 'Wiggo' inauguraría el pastoreo del Sky en el Tour de Francia. Con Freeman al mando del cuadro médico.

Freeman es el principal nombre que relaciona la sombra del dopaje al triunfador conjunto de corredores isleños. En aquel brete de la recepción de los parches de testosterona a la sede de la federación británica sacó la cara Steve Peters, jefe de medicina de British Cycling. Aseguró este mandatario en ese año que el paquete llegó a aquel lugar concreto de Manchester por error, aunque el proveedor negó ese extremo y al Consejo Médico General le constara que los parches habían sido pedidos por ese organismo.

Cabe recordar en este punto que el médico sospechoso trabajó para el Sky al mismo tiempo que lo hacía para British Cycling. Compatibilizaba dichos trabajos el 12 de junio de 2011, cuando recibió el paquete de la discrodia de manos de Simon Cope (técnico de la British Cycling que tomó un avión expresamente para entregárselo al médico, según el relato descubierto por las pesquisas). Y también es precido poner sobre la mesa que Freeman es el único galeno sin un fichero en la intranet Dropbox con la que se comunicaban los miembros del equipo.

El encargado de destapar este turbio asunto fue el grupo ruso de hackers llamado Fancy Bears. De los ficheros conseguidos por esta organización se hizo eco el diario inglés The Daily Mail. En octubre de 2016 publicó unas exenciones por uso terapéutico concedidas a Wiggins y Froome. El periodista que firmó la información fue llevado a la comisión de investigación impulsada por el Parlamento Británico, evento al que se negó a acudir Freeman porque estaba enfermo. Así eludió dar su testimonio bajo juramento. Lo que sí trascendió es que el ordenador en el que doctor archivaba todos sus registros médicos le fue robado en Grecia. Cuando estaba de nacaciones. Este dato cerró la investigación.

Pero el presidente de aquella comisión, Damian Collins, declaró lo siguiente al conocer que Freeman iba a contar lo sucedido en el libro The Line: Where Medicine and Sport Collide (La Línea: Donde medicina y deporte chocan): "Es decepcionante que el Dr. Freeman haya decidido contar su historia en un libro en lugar de declarar ante el comité". "Seguiremos con atención cualquier cosa que pueda contar sobre aquella investigación", prometió el 12 de junio de 2018. Ahora parece haber llegado el momento.

Por otro lado, en febrero de este año habló Fabio Bartalucci, médico italiano que trabajó en el Sky entre 2011 y 2012. Explicó este galeno que edurante su colaboración con el equipo británico de ciclismo suministró un programa de inyecciones de recuperación intravenosa a, entre otros, Chris Froome. Declaró al medio despecializado Cyclingnews que la versión filtrada hace siete años era real. Se usaba ese sistema empleado durante años hasta que la UCI decidió prohibirlo.

"La recuperación no es dopaje, las sustancias no están prohibidas, y como su nombre indica, ayudan a recuperarse", arguyó Bartalucci, quien expuso que estuvo décadas suministrando estas inyecciones a los ciclistas con los que trabajó. "Soy contrario a la recuperación durante los entrenamientos. Se debería recurrir a estos tratamientos durante las grandes vueltas, cuando es necesario salvaguardar su salud y evitar que caigan en la tentación del dopaje", confirmó. Estas palabras salieron a la luz en medio del revuelto por el positivo por salbutamol de Froome. El italiano reconoció que cobró "200 millones de libras (229.740.000 euros) por 100 días de trabajo" en el Sky, según sacó a la luz el Parlamento Británico. Por su "conocimiento especial" en esos controvertidos programas de recuperación intravenosa.

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