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EL DISCURSO DE PEDRO SÁNCHEZ, EXCELENTE CON REPAROS

miércoles 12 de diciembre de 2018, 10:31h
Actualizado el: 12/12/2018 14:29h
Si se despiojara el discurso pronunciado por Pedro Sánchez en el Congreso de algunos insectos triunfalistas...

Si se despiojara el discurso pronunciado por Pedro Sánchez en el Congreso de algunos insectos triunfalistas y de varios errores de perspectiva, habría que calificar su intervención, desde el punto de vista socialista, claro, de excelente. El presidente del Gobierno estuvo serio, riguroso, fácil de palabra, equilibrado y consecuente con sus ideas.

Sobre Cataluña, se mantuvo rotundo en la política por él establecida de diálogo y negociación, pero amenazó de forma clara a Joaquín Torra de intervención directa si se prolongara la fractura del orden público. Y se reafirmó Pedro Sánchez en la celebración del Consejo de Ministros el próximo día 21 en Barcelona, a pesar del anuncio de los CDR de paralizar la vida en la capital catalana.

Se refirió también el presidente, tal vez con excesivo entusiasmo, a Gibraltar y a lo conseguido por España en la negociación del brexit. En lo que dijo sobre la situación británica con motivo de la separación de Europa se adivina la mano y el pensamiento de Josep Borrell. Hizo, en fin, Pedro Sánchez una disección implacable de los errores de la primera ministra, Theresa May.

Habló el presidente Sánchez como si le respaldaran 200 diputados socialistas. Pero tiene solo 84 y, como es lógico, Pablo Casado saltó sobre la yugular presidencial y puso en evidencia la oquedad de Sánchez en la política catalana. Sin los escaños del secesionismo, el presidente no se podría mantener sentado en su poltrona monclovita. El líder del Partido Popular exigió la aplicación inmediata del artículo 155, cumpliendo así el mandato constitucional, porque cada vez está más claro que es necesario desgajar de la autoridad del presidente marioneta Joaquín Torra el Gobierno de Cataluña.

Pablo Casado, en fin, había preparado muy bien la intervención y estuvo especialmente eficaz y acertado.

Pablo Iglesias, que, retirado Duran Lleida, es nuestro mejor orador parlamentario, se mantuvo moderadamente crítico con lo aportado por Pedro Sánchez. Desde la auténtica izquierda que representa, hizo algunas consideraciones históricas profundas y cosechó incontables aplausos. Al referirse a los sentimientos de una parte del pueblo catalán, rechazó la vía eslovena del presidente Torra, que supone violencia y muertos. Fustigó, por supuesto, a la derecha con un elogio a Ana Pastor que significaba una bofetada a José María Aznar.

Albert Rivera, para replicar a Sánchez, impartió una lección sobre la verdadera situación de Cataluña que él conoce mejor que nadie. El presidente de Ciudadanos se expresó de forma muy serena y con una argumentación irreprochable. Su conclusión fue clara y contundente: elecciones generales cuando antes porque no se puede mantener una situación en la que el presidente del Gobierno de España depende de aquellos que quieren fracturar nuestra nación.