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FÚTBOL AMERICANO

NFL. La dura derrota ante la marihuana de Gordon noquea a los Patriots de Tom Brady

viernes 21 de diciembre de 2018, 20:45h
El receptor estelar se retira para lidiar con sus "problemas mentales". Por Diego García

Los New England Patriots realizaron una apuesta fuerte, ciertamente arriesgada, de cara a la temporada que está a punto de encarar las últimas semanas antes de los playoffs. El técnico Bill Belichick contempló un panorama complicado ante la marcha de Danny Amendola y la presumible bajada de acierto y forma física de piezas nucleares como Tom Brady, Rob Gronkowski o Julian Edelman. La perspectiva de ver cómo elementos básico en su paradigmática ofensiva entraban en el declive de sus carreras llevó al arquitecto a apostar por un receptor estelar que anhelaba una oportunidad para pelear por en anillo.

Se trata de Josh Gordon, un jugador destacado en el gremio de los wide receivers, que por su talento y por la estadística acumulada en sus momentos de mayor producción bien ha podido mirar a la cara a emblemas como Julio Jones, Antonio Brown y DeAndre Hopkins. El problema es que el exjugador de los Cleveland Browns arrastraba una adicción muy poderosa a la marihuana. Tan amarrado estaba a esta sustancia que las expectativas generadas en la liga se han visto trastornadas por las múltiples violaciones del protocolo anti-dopaje.

Así las cosas, los Patriots confiaban en colocarle a un mentor como Brady al lado para que Gordon se focalizara en su potencial desperdiciado. Llegó con 27 años a la franquicia dinástica, esa a la que recurren los astros individuales que albergan ilusión de gloria colectiva. Y desde que aterrizó en la estructurada órbita de New England, amén de vaivenes más o menos públicos relacionados con la indisciplina interna del vestuario, parecía que el receptor había logrado vencer a sus fantasmas. Refrescando su aureola de estrella.

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- Who you are is what you have been. Who you will be is what you do now.

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Su tarjeta en los 11 partidos que ha disputado para el equipo que gobierna desde el palco el referencial Robert Kraft es de 40 recepciones que terminaron en 720 yardas y tres touchdowns. Unas muestras de renacer que vinieron a tapar, o al menos a maquillar, el déficit de Gronkowski y los problemas con el agarre de los pases que se ha agudizado en Edelman. Brady, que está promediando números coherentes con su clase, ha perdido la excelencia en la capacidad de resultar decisivo y Gordon era una de sus herramientas de urgencia.

Hasta que este jueves la NFL anunció que el receptor fichado iba a volver a ser sancionado por violar el reglamento de sustancias prohibidas. Por enésima vez. El hecho de que fuera suspendido dos años completos por este mismo motivo apuntaba a una rehabilitación seria y comprometida, mas ese no ha sido el caso. Gordon, apodado 'The Flash', ha vuelto a caer y su reincidencia provoca severos nubarrones para su carrera profesional en el fútbol americano en Estados Unidos. Porque pende sobre él la posibilidad de ser inhabilitado con dureza y, a su edad y con su currículo, no es desdeñable el rechazo de la liga y, con ello, su retirada de los emparrillados.

En paralelo, el receptor ha emitido un comunicado en el que publica su intención de centrarse en el tratamiento de sus problemas mentales antes de volver a intentar reengancharse a la NFL. "Me tomo muy en serio mi salud mental en este momento para garantizar que pueda seguir desempeñándome al más alto nivel. Recientemente me he sentido como si pudiera tener una mejor compresión de los asuntos mentales. Dicho esto, me alejaré de los emparrillados un poco para centrarme en mi salud mental", ha proclamado. Nunca, desde que debutara en 2012, ha jugado todos los partidos de un curso.

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Opportunity..

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"Me gustaría agradecer al entrenador Belichick, al Sr. Kraft, así como a muchos otros dentro de la organización de los Patriots su apoyo continuo. Quiero agradecer a mis fans su apoyo para ayudarme a seguir por el camino para regresar al 100 por ciento", concluye un escrito de un jugador devastado por sus adicciones. Que ha podido tirar a la basura su distinguida calidad de forma definitiva. La propia liga se ha sorprendido, en su sitio web, de que en menos de una semana haya suspendido de forma indefinida a dos jugadores de perfil parecido -Gordon y el receptor de los Raiders Martavis Bryant-. Este es el punto y aparte de un jugador que nutría a los más endebles Patriots. Ahora, los perennes candidatos al título quedan mellados, con una marca de 9-5 que les coloca cuartos en la Conferencia Americana -por detrás de Chargers, Chiefs y Texans-. Una exótica posición que retrata la falibilidad sobrevenida de un coloso que sólo por la ausencia de quarterbacks de garantías en la División AFC East no teme por caer al Wildcard.

En otro orden de cosas, la liga estadounidense ha visto cómo se la abría una de sus costras recientes. Y es que el que fuera running back subrayado de los Baltimore Ravens, Ray Rice, ha salido de su cueva de Connecticut para declarar que "no me interesa una segunda oportunidad en la NFL". Ha pasado casi un lustro desde que el campeón de la Super Bowl XLVII apalease y arrastrarse del pelo a su esposa Janay, en un ascensor. El vídeo causó un escándalo proverbial y el jugador fue suspendido de inmediato. Como le ha ocurrido hace semanas a Kareem Hunt.

Rice ha argumentado en una entrevista concedida a la cadena televisiva CBS que "la única segunda oportunidad que me interesaba en la vida es con mi mujer, Janay". "El momento más difícil de mi vida no fue el hecho de perder mi sitio en la NFL, sino cómo me iba a acercar de nuevo a mi esposa, a Janay. Ella y yo estábamos juntos desde los 15 años cuando eramos amigos", comentó, en presencia de su mujer, al ser preguntado por el lamentable lance que acabó con su carrera deportiva con todo merecimiento. Y tras afirmar que el hombre de 2014 es "un hombre que odio mucho, un hombre que cada vez que ve el video lo odio - odio lo que era antes y agradezco por lo que pasa ahora en mi vida-", ha cerrado la puerta del deporte de élite que le consideraba un elemento de potencial colosal.

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