El secretario general de VOX, Francisco Javier Ortega Smith-Molina, que ocupa el cargo de tal, quiero decir, de Javier Ortega Smith desde el 20 de septiembre de 2014, vemos que en las teles que ocupa como un okupa que no se preocupa de lo que nos ocupa a los españoles en puridad y con la seriedad que la actual situación de crispación de las llamadas ahora “fuerzas políticas” -bello eufemismo- merece, a mí me da que es un secretario al que le hace falta una secretaria para que le ponga bien los tirantes que le sujetan el pantalón, que son gayumbos de ejecutivo finolis.
Quiero decir que este enfant terrible nacido en el 68 en Madrid mientras París ardía como hoy arde gracias a los chalecos amarillos –“el amarillo es el color de los locos”, dijo Josep Pla- siendo ya bebé digo yo que va el caballero y le dan la doble nacionalidad -española/argentina-, que el Smith-Molina es mucho argentino, la concha de su madre. Jovencito rebelde a lo James Dean, Paquito Javier, educado o maleducado en la Universidad de Alcalá -¿se sabrá de memoria cómo empieza el Quijote?-, no contento con su carrerón de Derecho, su familia le impone que se haga una diplomatura por si pasara lo que pudiera pasar en la Escuela de Prácticas Jurídicas del ICAI-ICADE, resumiendo, en ese instituto Católico que forma electricistas a la manera cristiana que, tras el célebre Arias Navarro “Españoles, Franco ha muerto”, se rejuntará con otra Universidad, la de Comillas.
Y aquí abro comillas: “Al edificio del ICAI unos anarquistas anticlericales le echaron unas llamitas de pólvora y fuego el 11 de mayo de 1931 en Madriz, por lo que los jesuitas tuvieron que trasladarse a Lieja -Bélgica- donde continuaron con sus alardes en ingeniería”. Pero, ah, que, después de la vox del locutor Fernando Fernández de Córdoba y su también célebre “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo…blablablá… Burgos, 1º de abril de 1939” -el único parte de guerra que firmó Francisco Franco, según vemos en facsímil original como documento histórico, con la firma palurda de Paca la Culona, que así le llamaba Queipo al Caudillo- los jesuitas, tras su exilio en Lieja, retornan al edificio de Madriz –“Madrid tiene 6 letras”-. ¿Y entonces, qué cosa sucedió? Queda meridianamente claro si leemos a Ricardo de la Cierva y su fermosísimo libro “Las puertas del infierno. La historia de la Iglesia jamás contada” -1996-. Pero yo usaría el verso de Paul Valéry: “Suena el viento: hay que vivir”.
Y tanto que empezó a vivir Ortega Smith, como buen apátrida a la búsqueda del tiempo perdido. Van y lo enrolan en las GOE -grupos de Operaciones Especiales de España-, Ejército de Tierra especializado en guerrilla y rescate de rehenes, cuyo Acuartelamiento Alférez Rojas Navarrete sita en el barrio de Rabasa -Alicante-. Ahí está Ortega Smith, con el machete y las hojas de roble, guerrillero con boina verde, con tal de hacerse un hombretón de mucho macho y espalda mojada y furia uterina. Ya está: ya tenemos al abogado, jesuita, electricista y boina verde preparado para el combate.
Lo primero que hace el milico es aprenderse de memoria algunos versillos de Jaime Gil de Biedma, por ejemplo, aquéllos: “¿De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso… renunciar a la vida de bohemio, si vienes luego tú, pelmazo, embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes, zángano de colmena, inútil, cacaseno, con tus manos lavadas, a comer en mi plato y a ensuciar la casa?... Oh, innoble servidumbre de amar seres humanos, y la más innoble que es amarse a sí mismo¡” Acabada la cena, el joven Curro Ortega Smith-Molina, por no sentirse cacaseno ni embarazoso huésped, concurre en 1994 en el nº 55 de la lista de coalición “Foro-CDS” al Parlamento Europeo, pero sólo como candidato de Foro. ¿Qué es “Foro”? Veamos:
Un partidillo fundado por el prestigioso barcelonés Eduardo Punset, nascut a 1936, cuyo currículo entre otros datos que obvio destaca el de presidente de la Delegación del Parlamento Europeo en Polonia -aunque yo diría mejor que Laponia-, inmenso economista que quiso transformar el dinerillo de los países del Este tras la caída del Muro de Berlín -ya empezamos con los muros-, periodista económico de la BBC y “The Economist” y representante del FMI en el Caribe. De su libro “El alma está en el cerebro. Radiografía de la máquina de pensar”, Aguilar-Santillana, 2006, releo últimamente el mejor de sus capítulos: “Lavado de cerebro”: “El Lavado de cerebro es la máxima invasión de la privacidad. Antes creíamos que el cerebro era sólido como un diamante, pero aprendimos que otras personas pueden controlar lo que hacemos -e incluso lo que pensamos- recurriendo a métodos como la coerción, la mentira y la violencia. Sabemos que pueden ‘lavarnos el cerebro’. Al menos, ahora podemos analizarlo desde las bases de la neurología”. Ah, delicioso libro del que también destaco estas frases: “Educación y política parecen ir de la mano en este sentido. A veces se ha sugerido que el poder político ejerce esta función de adoctrinamiento y de lavado de cerebro. Stanley Milgram, un famoso psicólogo social que trabajó sobre los conceptos de autoridad en los grupos humanos mencionaba algunos datos espeluznantes: su investigación demostró que dos tercios de la población pueden comportarse de un modo cruel y maligno por el simple hecho de que una autoridad se le ordene. Sabemos que el 1% de la población es psicópata. De acuerdo. Pero ¿es posible que el ser humano pueda comportarse cruel y salvajemente porque una autoridad se lo ordene?” Aconsejo leer “Obediencia a la autoridad”, de Stanley Milgram, Desclée de Brower, 2006. Ahí está el quid de la cuestión.
Ya en Foro, Curro Ortega Smith-Molina, desengañado por no conseguir ningún acta de eurodiputado -0,99% de los votos-, se lanza a la aventura cual pirata de Espronceda. En fin, cosillas por ahí, se echa novia, Cristina Seguí, de aquellas Nuevas Generaciones del PP, de la cual se divorcia -perdón, ya no se ajunta-, y cual triste marinero va a la busca de cualquier puerto, hermoso y rubio como la cerveza, el pecho tatuado con un corazón, en su voz amarga había la tristeza doliente y cansada del acordeón… Y ante dos copas de aguardiente sobre el manchado mostrador, él fue contándome entre dientes la vieja historia de su amor: mira mi brazo tatuado con este nombre de mujer, es el recuerdo del pasado que nunca más ha de volver.
Total, que, tropezando tropezando y harto de tropezar, va y se hace conferenciante por esos mares de la España profunda. Y la vuelve a pifiar. Un ejemplo, cuando quiso hablar en El Escorial, auspiciado por la asociación “Libertad e Identidad” donde Ortega-Smith iba a perorar sobre “Soberanía nacional; la Unión Europea y la OTAN”, como boina verde que seguía siendo, va y se encabritó con José Javier Esparza. Todo apunta que a que la espantá fue porque ni tenía conferencia preparada ni memoria histórica ni ná de ná. Los rumores, que todos sabemos que en periodismo acaban siendo noticia, dicen que fue Ricardo Garrudo, un empresario patriota fiel al mercado chino, le dio la orden que “a la chita callando”. Lo de la chita callando viene de un antiguo juego llamado chita que se jugaba con tabas o huesos -astrágalos- o pudiera ser que en nuestra Edad Media, en la época almorávide, los moros nos trajeron como monumento histórico cultural a un felino parecido al guepardo, llamado saeta o chita, por su agilidad para cazar. Era la época ya de VOX en que R. Garrudo le daba la pasta a la formación de Santiago Abascal, quien en Santander acostumbraba con sus mandos del chiringuito a salir en barco de excursión. Ay, aquella última conferencia en la que un señor ya fallecido que nombraba José María Ruiz tuvo que recomponer la empanada mental. No la de Móstoles, que la madre de Ortega no nombra Encarna. Qué injusticia se está haciendo con Millán Salcedo y su Martes y 13.
Conclusión: por dar por finiquitado el viaje lisérgico de este aventurero de la política y boina verde -militar, por supuesto- que ahora, como decía, aparece en las teles para su propaganda al estilo Goebbels por ver si los tirantes que la secretaria Beatriz Acha le pinza a sus pantalones o gayumbos de alto ejecutivo finolis le sirven para continuar con su impresionante carrera como kaiser o politburó.
Aquí dejo las últimas respuestas que dio Francisco Javier Ortega Smith-Molina hace un tiempecito corto en IB3 durante el programa “Preguntas Frecuentes”:
“-¿Qué leyes derogaría VOX si llegara a la Moncloa algún día con extrema urgencia?
La primera, una ley orgánica judicial para que garantice la absoluta independencia del poder judicial de los partidos políticos.
La segunda, la derogación de todas las leyes que afecten a la vida, a la libertad y a la conciencia. Las leyes ideológicas.
La tercera, modificar la ley de partidos políticos para que los separatistas o proetarras sean iguales.
Luego propondríamos una reforma de la Constitución par garantizar que los derechos y deberes de todos los españoles se basan en el principio de unidad, de solidaridad y de igualdad. También iniciaríamos un proceso de reforma fiscal para rebajar los impuestos, reformar en la política exterior de España, acercamiento a los países de Hispanoamérica, el apoyo al empresario que genera trabajo, etc.
-Defina brevemente… Puigdemont.
Traidor y cobarde.
-Anna Gabriel.
Traidora y cobarde.
-Los Jordis.
Unos tipos peligrosos.
-Rajoy.
Cobarde, traidor y mentiroso.
-Pedro Sánchez.
Acomplejado e inútil.
-Pablo Iglesias.
Un tipo peligroso y totalitario.”
Y hasta aquí este artículo: fin de la cita.