El asturiano rodó lejos del mejor crono, obra del Mazda de Oliver Jarvis.
Enero se abrió para Fernando Alonso como el inicio de una ilusionante aventura en el arranque de su etapa posterior -o de entreguerras- a la Fórmula Uno. Lo hizo en el Roar Before Daytona, esos tres días de entrenamientos y preparación de cara a la disputa de las 24 Horas de Daytona. Entonces, el balance que reflejó el asturiano con respecto a lo vivido era el siguiente: "El año pasado fue de aprendizaje, experiencia de todo lo que rodea a esta gran prueba. Pero ahora llego con el convencimiento que podemos ganar. Tenemos un equipo fuerte y me he sentido muy cómodo desde el principio".
En esa breve toma de contacto, el bicampeón del Mundial de F-1 conoció al Cadillac #10 de Wayne Taylor Racing, impulsándolo siempre en las posiciones de cabeza. Su escuadrón, que venció en la edición de 2017 de esta icónica prueba estadounidense, ofrecía la confianza al ovetense como para pronunciarse de ese modo. Aunque ya entonces en el circuito de Daytona International Speedway se asomaban los coches con motor Mazda como los principales rivales, junto a los Nissan y Acura.
Mas el optimismo corrió por la garganta de un español que fue acogido por la élite de este evento como uno de los principales reclamos y estrellas. Ya el pasado año se le trató como tal, aunque estuviera lejos del triunfo. Se trata de una apertura internacional para una carrera necesitada de patrocinadores e inversión fuera de los muros norteamericanos. Sea como fuere, Alonso esperaba dar un salto con respecto al su debut de 2018 con un LMP2 de United Autosports .Estaba convencido que podían firmar una gran carrera y luchar desde el principio por la victoria en la categoría reina
El problema es que lo que se antojaba como una señal sobre la que trabajar -el hecho de que durante la tradicional Roar Before Daytona los dos coches del Mazda Team Joest marcaron los dos mejores tiempos en la elección de garajes- se tornaría en realidad este jueves, durante la jornada de clasificación para la parrilla de salida de la carrera que se va a disputar este fin de semana, Esos coches han trabajado mejor en la preparación y el rendimiento en la pista que el Cadillac del ovetense.
Así quedó refutado cuando saltaron al asfalto para poner las cartas boca arriba. El equipo Joest Mazda, con el coche No.77, pilotado por Oliver Jarvis, rubricó el mejor registro este jueves (1:33.685), con un abismo de distancia con respecto a Fernando Alonso y su Cadillac, que arrancarán desde la sexta plaza. El segundo puesto recaería en Ricky Taylor -coche número 7 del equipo Penske Acura DPi, con un crono de 1:33.873-, mientras que tercero fue Juan Pablo Montoya -del Penske Acura DPi, con el monoplaza No.6 y un tiempo de 1:34.095-.
El Wayne Taylor Racing no pasó del sexto puesto. Eligió disputar la calificación con el estadounidense Jordan Taylor, a bordo del Cadillac DPi número 10, y se quedó en un registro de 1:34.479. Ese tiempo fue el mejor de todos los que firmó el equipo en esta fecha. Y es que en las dos sesiones de entrenamientos libres previas a la calificación, el propio Alonso había logrado el mejor tiempo para su equipo, pero con un tiempo de 1:35.924. Muy discreto si se compara con los punteros.
La superioridad en velocidad de los Mazda y los Acura, en cambio, no restó confianza al español. La 57 edición de las 24 Horas de Daytona no han arrancado bien, pero el competidor asturiano se sabe fuerte en carrera, en el momento clave, y ahí siente que están en condiciones de rendir muy bien. Mejor que a una vuelta. Aunque ninguno de los cinco Cadillac que tomó parte en la clasificación pudo acercarse a los tiempos de los japoneses.
"Ha ido bien. Jordan realizó una super vuelta. Empezar desde la tercera fila es lo máximo a lo que podiamos aspirar. Creo que estamos a cuatro o cinco centésimas del otro Cadillac, que fue más rápido que nosotros. Así que creo que sí, que las cuatro primeras posiciones pertenecían a Mazda y Acura, porque ya sabíamos su potencial desde los test. Son 24 horas largas y creo que la posición de inicio es buena", reflexionó Alonso al término de la sesión.
"El año pasado no fuimos competitivos. Todos me dijeron que para ganar Daytona tenía que estar en un equipo estadounidense porque el 'BoP (equilibrio de rendimiento)' nunca es el mismo que para los equipos europeos, así que eso hice. Aunque el 'BoP' no nos ha ido tan bien como a otros. Aun así, no teníamos fiabilidad y la buena experiencia del Wayne Taylor Racing, por lo que estamos en buena posición. Ahora necesitamos realizar la carrera a la perfección", diagnosticó un piloto que ha viajado a Florida para añadir un trofeo a su vitrina, no para hacer turismo.