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TRIBUNA

España en libertad

Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 25 de enero de 2019, 20:58h
“España en libertad” ha sido el lema electrizante de la Convención de los populares del pasado fin de semana. España y libertad son dos vocablos que resumen y concentran todo el desiderátum político del PP: la defensa de la integridad de España, hoy tan cuestionada y sin ningún verdadero responsable político oficial del Gobierno de esa defensa, y la libertad como gran objetivo político de la sociedad civil española, una sociedad de la que el PP se convierte en el único escudo de su libertad inalienable. Son las libertades individuales las que construyen la libertad colectiva. El fundamento nuclear y perentorio de la libertad es el individuo, el ciudadano, un ente que nace y muere – la única realidad tangible -, y que desde su nacimiento hasta su muerte la verdadera política liberal debe garantizar su libertad y su bienestar, y el premio a su esfuerzo personal. Es desde este pensamiento desde el que el Partido Popular se autocalifica como el Partido de las personas.

Entre las distintas libertades que debe poseer todo individuo destacan por su urgencia esencial la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, la libertad de comercio, la libertad de educación y, en general, la libertad personal en todos aquellos ámbitos en donde ejerce la voluntad. Y para ello es fundamental que el Estado mantenga su neutralidad ideológica en sus distintas epifanías administrativas. No se debe jamás gobernar para el Partido ni para los intereses de los miembros del Partido, sino para todos los compatriotas, sobre todo los que más ayuda del Estado necesitan.

En esta Convención popular, festoneada por heraldos de verdades alarmantes pero siempre analizadas con moderación, el PP también ha abierto sus puertas a los hijos ilegítimos, lo que dice mucho de la fortaleza del Partido – ningún otro lo hubiera hecho -. Pero no se pueden hacer generalizaciones: no todos los hijos ilegítimos son afines, sino sólo algunos. Y tampoco siempre, sino sólo a veces, el hijo pródigo que regresa a casa es mucho más entrañable que el que no nos ha dejado, parásito que sin ningún mérito no podría salir fuera de casa a ganarse el pan en otra parte, especie a quien la nueva dirección debiera probablemente ya cortar la cabeza. Por marmolillo y baboso.

Se ha notado que la Convención popular estaba bien currada, que se había trabajado mucho en ella. Casa detalle era un signo político, una intención política. Y su coreografía todo un programa y una gran proclama, que el Partido Popular es hoy un partido absolutamente renovado, “casi” nuevo, pero sin perder ninguna de las esencias ideológicas que siempre tuvo, aunque actualizándolas, y no sin mirada nostálgica y evocadora al pasado más glorioso del Partido. Lástima que la renovación no haya llegado aún a todas las provincias. Pero sin duda se tiene la intención de que llegue, a pesar de algunos enrocamientos numantinos de tipo sectario impiden la oxigenación de la organización. Pero llegará porque la mayor parte de la militancia de base quiere que llegue.

El PP presentó sus candidatos a las diecisiete autonomías y a las cincuenta capitales de provincia en que se configura nuestro Estado. Cada candidato hizo un breve desarrollo expositivo de su programa, complementándose unos con otros. Los candidatos a la alcaldía sintetizaron el programa de su gestión de lo cotidiano. Todos hablaron en el ya típico estilo oratorio del Presidente Casado, lejos siempre del estilo asianista, lleno de escorias.

La fe en España está en el PP, y no en el radicalismo nacionalista español. Nunca hay que olvidar que los hombres que menos creen son los más intolerantes. La verdadera fe nacional se vive con moderación, dando el callo todos los días en el trabajo, cuidando la convivencia, ayudando a ser felices a los demás. Porque el verdadero amor a la nación es lo que pasa al lado de la historia y lo que la historia no advierte.

Todas las ponencias arrojaron rayos de luz sobre las más importantes cuestiones y problemas de la política nacional e internacional.

Especial importancia tuvo por su repercusión internacional – aunque no por la presencia de público – la mesa redonda en la que hablaron eximios representantes en la oposición valiente de Venezuela, Cuba y Nicaragua. El posicionamiento popular, incondicional y comprometido, en favor de la oposición a la tiranía de Venezuela salva a España, por una parte, de la ignominia en la que la han dejado nefandos personajes como Zapatero, que ha flirteado lucrativamente con el gobierno criminal, ladrón y sanguinario de Caracas, y, por la otra, abre a España un gran futuro con la Venezuela post-madurista. Las últimas y contundentes declaraciones del Presidente Casado a favor de la proclamación como presidente a instancias del Poder Legislativo de Juan Guaidó salva la honra de España en el mundo, hace adquirir a España un amable rostro humano ( y hermano ) ante el martirizado pueblo de Venezuela, y da unas enormes posibilidades de expansión a España en el marco de esa gran potencia económica que tiene que ser Venezuela. Algunos hubiéramos llevado como representante de la oposición venezolana a esa mesa redonda a voces aún más contundentes, como la de mi amigo Alberto Franceschi, pero, con todo, quedó claro el compromiso del Partido Popular con la libertad y la democracia en Venezuela, y su total repulsa a la tiranía roja que amordaza, mata y lleva a la miseria a los venezolanos. Gracias a Pablo Casado España no tiene las manos manchadas de sangre. La exhibición estos días de militares con uniformes de gala al lado de Maduro y Padrino sitúan a Venezuela junto a un abismo al que el mundo civilizado no debe permitir que caiga.

“España en libertad” ha supuesto una Convención en la que un muy remozado Partido Popular sale poderoso, ilusionado, creativo y unido para ganar las triples elecciones del mes de mayo. Los populares siempre serán amantes del orden y del respeto a las leyes, y el Partido Popular seguirá escribiendo con ideas fecundas el progreso de España no sólo en el lectulus lucubratorius, sino en el encuentro constante con los españoles.

Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín

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