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TRIBUNA

Coraje contra el salvaje revolucionario

lunes 28 de enero de 2019, 20:39h

Las tiranías mienten, matan y envilecen a las personas. Y sobre todo niegan las principales virtudes que nos enseñaron los viejos maestros de la filosofía griega: dar la cara y batirse en cada momento para mejorar la vida individual y colectiva. Las tiranías triunfan, como es el caso de la cubana y la venezolana, cuando consiguen que sus súbditos “no hagan nada”, “no se manifiesten”, “no opinen”, en fin, se resignen a vivir en el estanque fétido de las “virtudes negativas”. Por fortuna, esa frustración , falta de ánimo y carencia de moral de la ciudadanía han sido derrotadas en Venezuela. El discurso del nuevo presidente de Venezuela, Juan Guaidó, en la plaza caraqueña de Chacao, lleva dentro todo lo que la tiranía comunista de Chávez y Maduro, apoyada por Iglesias, Errejón y Sánchez ha negado, desde el 2002 hasta hoy: entusiasmo.

Sin entusiasmo, sin el coraje de vencer al tirano, sin voluntad de un continuo esfuerzo por hacer cosas, sería imposible el sencillo pero iluminador programa de Guaidó: cese del usurpador del poder, conformación de un gobierno de transición y celebración de elecciones libres. La “política” de la desilusión y el desengaño ha sido derrotada. Su lugar lo ocupa hoy el entusiasmo, el coraje y las ganas de vivir. Ningún escenario posible sobre Venezuela puede diseñarse sin contar con esa nueva moral que vincula a diferentes generaciones de venezolanos. Es la nación, el pueblo, quien se ha levantado contra la tiranía. Eso ya no lo detiene nadie. El entero pueblo venezolano ha interiorizado que es posible acabar con la tiranía. Es imposible diseñar escenarios de futuro para Venezuela sin contar con esa realidad.

Ese tymos, esa fuerza popular nacida de las entrañas de una gran nación, no hay cañones que la paren ni bicho humano, aunque sean parecido a los Iglesias y Errejones o como se llame ese fulano del Partido Ameba de la izquierdona madrileña, que se atreva a criticarla en las televisiones de Sánchez. Mientras que Maduro, como sus esbirros, provocan náuseas y desafección ciudadana, Guaidó trae entusiasmo. Y el entusiasmo genera más entusiasmo en los observadores del proceso. Por eso, millones de personas han salido a las calles no sólo para apoyar a los venezolanos sino para defender la democracia en el planeta. Venezuela no es solo una causa para los venezolanos sino para todo el mundo libre. Salimos, sí, a las calles para apoyar la lucha de los venezolanos y para criticar a los gobiernos reticentes con la causa dela democracia. En Méjico, Uruguay y España salimos a apoyar a Guaidó y, de paso, dejar claro que los gobiernos de esos países, cobardes y torpes, poco tienen que ver con sus ciudadanos…

La lucha para derrocar al tirano Maduro será difícil, nadie crea que esto es coser y cantar, pero la batalla moral está ganada. No siempre las causas morales son razones perdidas.

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