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BÁDMINTON

Los fantasmas que torpedean a la leyenda de Carolina Marín

martes 29 de enero de 2019, 21:14h
Actualizado el: 31 de enero de 2019, 02:48h
La jugadora española encuentra en su físico y su mente a sus mayores rivales.

El pasado domingo Carolina Marín dominaba la final del Masters de Indonesia de bádminton cuando un mal gesto de su rodilla derecha la fijo en el suelo. El primer apoyo de su pierna le dejó claro que algo iba mal. Quedó tendida en la cancha, con un rotundo 9-2 favorable que había dejado a la india Saina Nehwal en el rol de sujeto pasivo. La española pidió la atenció de los médicos, mientras yacía muy dolorida. No pudo contener las lágrimas, pues conocía que el alcance del infortunio era grave.

Aún así, quiso seguir compitiendo, más no le quedo otra que abandonar con 10-4 en el marcador. En esas condiciones llegó a ganar un punto, pero un desplazamiento que le confirmó que la rodilla no le respondía la condujo a llamar a su entrenador provisional para dejar la final y recibir la ovación del público. Marín se fue, ayudada por Anders Thomson, suplente coyuntural del emblemático preparador Fernando Rivas. Emprendería a partir de ahí un viaje de vuelta con destino Madrid.

En la capital, este lunes, se le realizaron las pruebas pertinentes y se corroboró lo oscuro de las sensaciones vividas: la estrella del deporte nacional se había roto el ligamento cruzado anterior. La dimensión de la lesión puso en peligró, de forma automática, la participación de Marín en el Mundial de 2019, que se desarrollará en Basilea (Suiza), del 19 al 25 de agosto. Se le vienen, de repente, meses de duro y pacience proceso de rehabilitación. Un parón abrupto que vino a rematar el dolor y las molestias y lesiones con las que ha convivido en los últimos años.

"Toca prepararse para la batalla más difícil, pero no tengo dudas de que volveré más fuerte", escribía en su cuenta de Twitter al conocer su infortunio. Este martes ha sido operadacon éxito en la Clínica Cemtro de Madrid y ha tomado la palabra su entrenador. Ha explicado, con claridad, que "nunca se sabe, ahora mismo es precipitado hablar de plazos. Me extrañaría que estuviéramos listos para preparar el Mundial, y cuando digo listos me refiero a sanos, al cien por cien para ir a ganar. Ahora mismo pensamos en recuperarla y en que cuando pueda competir lo pueda hacer con las máximas garantías".

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Esa es la percepción realista, porque "lo más importante es que la operación ha salido muy bien, que solo tenía el cruzado roto, pero meniscos, rótula y cartílagos estaban perfectamente, eso son buenas noticias. Tenemos que pensar en tener paciencia y en la recuperación", recalcaba Rivas. Ahora mismo la prioridad es que no se infecte la zona intervenida. Hasta ahí llega el horizonte de una onubense legendaria que, sin embargo, luce carácter guerrero al no descartar nada.

Al tiempo que su entrenador explicaba que los Juegos Olímpicos de "Tokio 2020 por supuesto que no está perdido, sigue siendo el objetivo, y el Mundial ya veremos", subrayando que Carolina habrá de focalizarse en pelear por ser cabeza de serie en la cita olímpica "en un periodo de tiempo más corto que las otras adversarias", la atleta publicaba un vídeo con este mensaje: "Ya me han operado, ha salido todo muy bien, solamente era el ligamento cruzado, ya estoy de recuperación. Agradeceros a todos los mensajes que me mandáis día a día y vamos a por todas. Pronto volveré".

Su técnico ha explicado que en el bádminton la rodilla es "importantísima", por las frenadas, saltos y rotaciones que tienen que hacer los jugadores. Y el fisioterapeuta de la exitosa jugadora, Diego Chapinal, ha esclarecido que tendrán que "cambiar la pista por la camilla", lo que modificará "totalmente" su rutina, pero el objetivo es "hacer el máximo" para facilitar su recuperación. El trabajo será laborioso y más largo de lo que quisieran, a pesar de que el estado del menisco ha permitido acortar los plazo de recuperación, según los facultativos que han intervenido en la operación.

Sea como fuere, Marín venía de un 2018 salpicado de lesiones que le obligaron a retirarse de un puñado de citas, llegando muy justa a los eventos más importantes. Aún así, el icono de 25 años lograría su cuarto Europeo de manera consecutiva -disputado en su ciudad natal- y el 5 de agosto volvió a ganar el Campeonato Mundial -celebrado en Nankín, China-, granjeándose el honor de ser la primera mujer en la historia de este deporte que llega a los tres títulos mundialistas. Una gesta en la que tuvo que navegar entre marejadas anatómicas y que podría haber exigido demasiado a esta pionera en España.

Mas, a su favor juega la manera en la que enfoca su profesión. "Siempre digo que mi mayor enemiga soy yo misma. Por eso intento aprovechar las situaciones de presión y los desafíos que surgen para obtener algo positivo de ello", explicaba en 2017, cuando estaba en duda su participación en otro evento de relumbrón por razones físicas. En julio de 2018, antes de viajar a China para cosechar el oro, argumentaba que "hemos trabajado sobre todo en la parte mental, hemos identificado los puntos fuertes que en ocasiones anteriores me habían llevado a ganar grandes títulos, y que ahora tenía un poco escondidos. Los hemos sacado del baúl".

En esa charla, amén de hacer hincapié en lo obsesivo del estudio de cada escenario en la preparación de los partidos y torneos, dejaba uno de sus mantras: "Sobre todo me voy a centrar en lo que está en mis manos para ir recorriendo paso a paso ese camino y que finalmente me pueda llevar a estar en lo más alto del podio". Siempre trabajando lo psicológico para frotalecerse. "La parte mental ha sido muy importante, la llevo trabajando mucho tiempo. Es cierto que además tienes que tener una especie de fortaleza mental innata, que tiene que estar en ti, pero si no la trabajas no es algo rico, algo que puedas desarrollar, no eres capaz de sacarla. Yo llevo ya por lo menos nueve años trabajando con diferentes psicólogos en mi carrera deportiva. Ahora mismo estoy muy contenta por haber identificado eso que tenía guardado", puntualizaba. Semanas después volvió a España con otro triunfo histórico.

En abril, confesaba lo complicado que fue para ella volver a motivarse tras lesionarse en el sacro. "Eso me afectó muchísimo mentalmente. Era como si me hubieran atado con una cuerda. Tuve que recudir la carga de los entrenamientos, pero para seguir entre las diez primeras del ránking, la Federación Mundial de Bádminton me obligó a ir a ciertos torneos. No podía salir a competir todo lo bien que me hubiera gustado y lo hacía forzada", relató.

Antes, en 2017, sintió un "bajón físico y mental" tras haberlo ganado casi todo entre 2015 y 2016. "Me mantuve casi dos años ahí arriba, pero estaba claro que no podía aguantar otra preparación como la de los Juegos Olímpicos. Estaba al doscientos por cien y me quedé muy delgada, muy fina", recordó, narrando la acumulación de pruebas médicas y el desánimo que se le atravesó. Sin embargo, levantaría el vuelo de nuevo y en el ecuador del ciclo olímpico que debe conducirla a los Juegos de Tokio 2020 decidió volver a vivir en la Residencia Joaquín Blume, a escasos metros de su centro de entrenamiento, "para estar mucho más centrada".
"No quiero tener ningún despiste en mi cabeza. Quiero volver a centrarme en el bádminton al cien por cien", reconoció.

Y, por último, desnudó otra de las claves de su deterioro anatómico: la presión que se impone por su estilo de preparación. El hecho de jugar el Europeo de 2018 en Huelva le exigió sobremanera. Así comentaba la tesitura en la previa de aquel emocional torneo: "Hemos trabajado el tema de cómo manejar la presión y las expectativas que hay en mí. Se puede manejar de muchas formas y yo lo intento manejar siempre de una forma positiva. Yo me he ganado que haya esas expectativas porque he ganado varios Europeos. Todos los ojos van a estar en mí, en volver a conseguir el Campeonato de Europa y yo creo que voy a centrarme en ir partido a partido y, sobre todo, en la tarea que tengo que realizar en cada uno de los partidos ante mis rivales". Esta última perspectiva, presentista, es la que seguirá si no quiere desesperar en este parón prologngado que ya le ha caído en suerte.

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