Mundiales. Llegó el día: la histórica Lindsay Vonn se jubila del profesionalismo
EL IMPARCIAL
domingo 10 de febrero de 2019, 22:21h
Actualizado el: 02/11/2019 10:09h
La estadounidense se despidió con una medalla de bronce que le valió el homenaje de todos.
El pasado 1 de febrero Lindsey Vonn anunció que se retiraría al término de los Mundiales de Are (Suecia). Expuso la esquiadora más afamada de esta década que "las últimas dos semanas han supuesto los días más desafiantes y emocionales de mi vida. Una lucha incesante entre lo que me dice mi organismo y de lo que mi mente y mi corazón creen que soy capaz". Lo hizo en una carta publicada en sus redes sociales en la que compartía su decisión de jubilarse del profesionalismo.
Con 34 años, y con la reputación intacta después de atesorar cuatro victorias de la Copa del Mundo de esquí alpino -en la que es la mujer con más victorias (82)-, un oro olímpico y dos oros Mundiales, Vonn explicó que tras haber logrado el bronce en el descenso de los pasados Juegos de PyeongChang (Corea del Sur) decidió posponer su retirada. Tenía en mente estirar su trayectoria deportiva para tratar de batir el récord absoluto de victorias en la Copa del Mundo del sueco Ingemar Stenmark (86).
Participaría en el supergigante y en el descenso de los Mundiales al aire libre que se desarrollaría en Suecia este fin de semana. "La desafortunada realidad es que mi mente y mi cuerpo no están en la misma página. Y después de muchas noches en vela, he aceptado finalmente que no puedo seguir esquiando. Competiré en el descenso y el supergigante de los Mundiales de la próxima semana en Are y ésas serán las dos últimas pruebas de mi carrera", amplió en su reflexión Lindsey.
Vonn, que hace cuatro años rompió el histórico récord de la austriaca Annemarie Moser-Pröll -vigente durante más de 30 años, con 62 victorias en la Copa del Mundo-, admitió en su catarsis pública que su "cuerpo está roto y no" la permitirá "tener la temporada final soñada". "Mi cuerpo me grita que PARE y ya es hora de que yo le escuche. En este punto, la artritis es la menor de mis preocupaciones y espero poder seguir esquiando con mis hijos algún día. Porque, aún sabiendo lo que le queda por delante a mi organismo, ha merecido la pena. Siempre trabajé duro, contraataqué y he asumido todo lo que me ha sucedido, porque simplemente me encanta esquiar", arguyó.
El texto que oficilizaba su inminente despedida concluiría de esta manera: "Sinceramente, la retirada no es lo que me molesta. Retirarme sin haber alcanzado mi objetivo es lo que se quedará conmigo para siempre. No obstante, puedo mirar atrás a 82 triunfos en la Copa del Mundo, 20 títulos en esa competición, tres medallas olímpicas, siete medallas en Mundiales; y puedo decir que he logrado algo que ninguna otra mujer en la HISTORIA ha hecho nunca. Y eso es algo de lo que estaré orgulloso PARA SIEMPRE. Así que, por favor, permitid que mi historia sea la de los regresos, victorias y hasta lesiones; pero no contéis mi historia como una de fracasos y metas inalcanzadas".
Pues bien, psaron los días y llegó la hora de competir por última vez. El pasado martes compareció en el supergigante que se disputó en Are, pero no pudo concluir la prueba, al haberse caído en el primer tercio del evento. Buscó arriesgar para saborear la victoria, mas le jugó una mala pasada e impactó con tres banderas de forma consecutiva, desequilibrándose y chocando contra la red de protección lateral. Ya sin opciones, tras cinco minutos se laventó y bajó de manera sosegada, saludando a un público que le ovacionaba.
La esquiadora más triunfal en la Copa del Mundo volvería este domingo, en la prueba del descenso. Mermada por la mencionada caída, salió a la pista luciendo orgullo y categoría, pues llegó a cosechar una celebrada y aplaudida medalla de bronce. No cometería errores y marcó un crono de 1:02.23, siendo sólo superada por Ilka Stuhec -ganadora, con 0.49 segundos menos que la estadounidense- y por Corinne Suter -tercera, a 0.23 del liderato-.
Los focos se centraron en Vonn, por última vez. Junto a la masa de público que le rendía tributo se encontraban su heredera y compatriota Mikaela Shiffrin, y el legendario Ingemar Stenmark, a quien Vonn no pudo arrebatar la plusmarca. Él mismo le entregó un ramo de flores para conmemorar la excelsa carrera de la estadounidense. "Por última vez lo iba a arriesgar todo. Una última vez estaré en la puerta de salida. Una última vez sentiré la adrenalina corriendo por mis venas. Una última vez... Y la recordaré para siempre", había escrito en Twitter antes de competir. A partir de ahora habrá de vivir sin la adrenalina de pujar contra ella misma en la cima del esquí alpino.