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GIRA POR ESPAÑA

El pretendido legado de Anatoli Kárpov: implantar el ajedrez en las escuelas

(Vídeo: RTVE.es)

miércoles 20 de febrero de 2019, 23:17h
El icono ruso se ha mostrado dispuesto a luchar por ganar esa partida.

El 17 de diciembre de 2018 la Biblioteca Nacional de España (BNE) recibió a un visitante ilustre. Anatoli Kárpov, campeón del mundo de ajedrez durante diez años, visitó la exposición "AjedreZ. Arte de silencio. Ocho siglos de cultura", una muestra dedicada a uno de los juegos más fascinantes y menos conocidos dentro del patrimonio cultural, que acogía dicha institución. El ruso, que desde 1971 hasta 2009 ha estado entre los 100 primeros del planeta, hizo un alto en su viaje de Moscú a Sevilla, ciudad en la que participaría en una exhibición internacional de partidas simultáneas.

Dos días después, este icono que excedió al ajedrez en sus duelos ante Garry Kaspárov -para abrazar las concepciones políticas que se le atribuyeron a cada cual en lo relativo al colapso soviético- proclamó su visión más profunda: quiere implantar el ajedrez como asignatura escolar porque "favorece el desarrollo de los niños". Lo dijo en la ciudad andaluza, en condición de leyenda y de diputado en la Duma por el partido gubernamental, Rusia Unida.

En una rueda de prensa, Kárpov desglosó su idea, explicando que se encuentra concentrado en trabajar "para el desarrollo del ajedrez escolar" en regiones de su país y en repúblicas de la antigua órbita soviética como Kirguistán. Y se felicitó por el hecho de que "algunas autonomías españolas están intentando hacer algo parecido". Compareció en aquel lugar con motivo de la conmemoración de la batalla perdida contra Kaspárov en el Teatro Lope de Vega. Se cumplían 31 años de aquellas 24 partidas memorables.

"Como yo estaba muchas horas al día en el escenario, no tuve la ocasión de disfrutar lo bonito que es este edificio. Aquel Mundial fue el primer evento en el que se publicitó para todo el mundo la Expo 92 y, claro, cinco años después volví para visitarla. También he venido a Sevilla en otra ocasión, pero nunca había tenido la oportunidad de ver de nuevo el Lope de Vega", se felicitó un ajedrecista devenido en político que se ha propuesto, con la determinación similar a la que empleaba cuando jugaba, expandir el ajedrez como herramienta de aprendizaje de la infancia.

"El ajedrez tendría que estar en los colegios y que lo aprendieran los niños. A mí me enseñó mucho y también para la vida. Aprender las estrategias es muy interesante", añadió el Gran Maestro, que recomendó a aquellos que estén aprendiendo a jugar que recurran a los manuales antiguos. "Yo prefiero los libros, no los modernos porque se encuentran variantes pero no la explicación de las estrategias. En los antiguos los jugadores sí intentaban explicar y eso es muy importante. Hoy se hace por ordenador, se mete una jugada y el ordenador te da las variantes", reflexionó.

Esta figura que todavía resplandece y recoge admiración por donde va pararía también en Bilbao. En tierra vasca criticó el actual formato del Campeonato del Mundo, justo después de que la última edición de este evento se decidiera en el desempate tras acabar en tablas las 12 primeras partidas a ritmo clásico, con triunfo del noruego Magnus Carlsen en detrimento del estadounidense Fabiano Caruana. "No tiene ninguna lógica que en un Mundial todas las partidas acaben en tablas y se decida en un desempate en semirrápidas. Necesita un cambio urgente e importante", diagnosticó.

Allí, a sus 67 años -60 de ellos dedicados al ajedrez- defendió que el deporte-ciencia "es el mejor motor" existencial y recalcó que desde niño comprendió que su actividad preferida, devenida en profesión, "mejora la calidad de vida". Destacaría la "enorme importancia" del ajedrez como "herramienta educativa" para los más jóvenes ya que transmite valores como "la concentración, la disciplina, la gestión del tiempo o la autocrítica". "No hay nada que transmita todo eso. Además, me gusta mucho el método que se está utilizando en España y otros países en cuanto a su aplicación transversal e interdisciplinar. Por ejemplo, en clase de Matemáticas, porque en el tablero hay muchos elementos matemáticos”, remató.

Y dejó para el recuerdo la confesión de haber aprendido "a poner cara de póquer" a base de estudiar el comportamiento de Boris Spassky durante su histórico enfrentamiento con Bobby Fischer de 1972. De este viaje también quedaría inscritó este relato: "Yo tenía la pluma en la mano, incluso había empezado ya a firmar el contrato cuando Bobby Fischer dijo: ‘¡Un momento!’. Y expuso varias objeciones que hicieron el acuerdo imposible. Sufría una obsesión patológica, un exagerado miedo a perder".

"Tras haber doblegado a todas las estrellas soviéticas de la generación anterior para ser campeón del mundo, le incomodaba mucho que un soviético más joven que él fuera el aspirante al título. Por eso exigió inaceptables cambios en el reglamento, perdió el título por incomparecencia y luego se echó atrás cuando ya estábamos de acuerdo en disputar un duelo que todo el mundo deseaba”, zanjó. Se refería a sus reuniones en secreto con Fischer en 1976, con el fin de acordar la partida esperada por millones de aficionados. Y no entró a comentar su rivalidad con Kaspárov.

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