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TRIBUNA

El libro (de ella, de él, de ellas y ellos)

domingo 24 de febrero de 2019, 19:43h

En Venezuela los ciudadanos aplican un manual de resistencia contra la tiranía mientras Maduro y la cómplice progresía internacional lo aplican contra la libertad. ¡Ay esa izquierda española! siempre tan presta a protestar en la calle contra la injusticia, ¡cómo se resiste miserablemente a manifestarse contra la opresión y el asesinato del dictador venezolano!

Hay libros que ponen en tortura al buen sentido por ser un revoltillo metafísico de vanas frivolidades y superficiales razonamientos. No es el caso del magistral libro de Irene Lozano sobre Pedro Sánchez. Son fecundísimas páginas rebosantes de bellos sentimientos, citas propicias y pensamientos veraces. Ese refrán italiano sobre el diamante quanto piú sodezza, tanto piú splendore, fue alumbrado para el presidente prodigio: cuánto más sólido más brillante; más oro que plomo. La ambición de Sánchez es por brillar y distinguirse. Ambiciona de modo justo y laudable, no como los tontos, cuya ambición es necia y se funda en tener un lucido avión o una hermosa casa. Pero un hombre de honor y de recto juicio como es él, se cifra en sobresalir por la reputación y buen nombre que proporcionan el saber, la verdad y la virtud, cosas que no se compran porque él siempre atesoró

Plinio el Joven, autor del Panegírico del Emperador Trajano, lega al género humano esta alternativa: o hacer lo que sea digno de escribirse, o escribir lo que merezca leerse. Todo lo que Pedro hace es digno de escribirse y merece leerse. Irene lo supo desde el primer momento, cuando aún deambulaba por UPyD. Así como Plinio dedicó un discurso de agradecimiento a su emperador por su designación como cónsul, Lozano confecciona una descripción aduladora y enfática del presidente en gratitud por el cargo recibido. Y si Trajano es descrito como optimus princeps, el mejor de los príncipes, generoso, afable y querido por los dioses, pero tan modesto que no pretende honores divinos, también Lozano nos presenta a Sánchez como hombre de talento, justo, laudable, sin orgullo ni pedantería, prudente, discreto, alejado de insensateces, enemigo de petulancias. Y, por supuesto, modesto.

El libro, de ella, de él, de ellas y ellos, es un aleccionador manual de cómo evitar el orgullo y la vanidad, porque teje alrededor del personaje un velo de modestia tan resistente que al concluir la obra el lector no puede por menos de exclamar: ¡Qué hombre tan modesto es Pedro Sánchez! Completamente exento de vicios o defectos extraños, pocos hay como él que se hallen tan cerca de la perfección. Sin embargo no es espíritu que vaya mendigando elogios ni reclamando aplausos. Sánchez, que ha caminado entre abrojos y espinas, ya transita, sin vanagloria ni arrogancia, por soleado camino de rosas, señalando direcciones de futuro a la Humanidad. Los españoles contemplamos su caminar con el mismo asombro y admiración con que miramos a un cometa, en la creencia de que ambos son fenómenos sobrenaturales. Ahora que, para verdadero manual de resistencia, el del Cholo y sus muchachos ante la dura batalla de Turín.

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