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BALONCESTO

ACB. El lío de la final de Copa colea: uno de los árbitros no pitará en FIBA

martes 26 de febrero de 2019, 22:13h
Juan Carlos García González ha tomado la decisión de jubilarse tras la polémica.

El pasado 17 de febrero, el baloncesto español sufría una convulsión en los últimos minutos de la prórroga de la final de la Copa del Rey que disputaron el Real Madrid y el Barcelona. Los árbitros cometieron una secuencia de fallos garrafales que primero entregó el título a los merengues de forma inmerecida -dejaron sin castigar un golpe en la cabeza de Randolph a Singleton que habría decidido el títtulo- y, de inmediato, sentenció el triufo culé con otro resbaló de interpretación -leyeron como ilegal un tapón del esloveno merengue ante Tomic-. Todo ello generó una polvareda casi sin par en el basket nacionbal.

Porque el Real Madrid, que compareció en la sala de prensa con su entrenador -como es habitual- y con un directivo -como no es habitual-, ha llegado a filtrar que preguntaría a sus socios si veían oportuno salirse de la ACB ante semejante injusticia -según su criterio-. El incendio estaba expandiéndose y desde Chamartín bramaban porque consideraban que los colegiados les habína 'robado' dos años seguidos en la final copera ante el Barça.

Al día siguiente, el 18 de febrero, la liga expuso que había detectado "errores graves" en el mencionado trecho y la Asociación de Árbitros de Baloncesto (AEBA) emitió un comunicado en el que admitían "la existencia de errores graves en el final del partido". "Aceptamos y acatamos las decisiones que pueda tomar la ACB en relación a dichos errores. Trasladamos a la ACB nuestra total disposición para seguir colaborando en nuestra formación técnica continua durante la temporada para el mejor arbitraje posible, y expresamos nuestra máxima confianza en el colectivo arbitral", remataba la nota del estamento arbitral.

Y defendieron que "no dejamos de ser humanos y cometemos errores. Errores que nos duelen y afectan y por ello trabajamos y seguiremos haciéndolo cada semana para tratar de evitarlos". "Nos duele, como amantes que somos todos de este deporte, estar en todos los medios por esta circunstancia y ser culpables de ello. Nos afecta, porque respetando a cada Club, equipo y aficionado, detrás de cada error hay un árbitro que es persona y que sufre como el que más el error cometido", sentenciaba la AEBA. Pero todo ello no le bastaba a un Real Madrid enfurecido.

Reaccionarían a esta doble petición de disculpas tildando sendos comunicados de la ACB y de los trencillas como "lamentables". "El Real Madrid quiere manifestar que las explicaciones y valoraciones emitidas en ambos comunicados son lamentables, teniendo en cuenta la gravedad de lo sucedido. Exige una respuesta clara a lo ocurrido con una jugada que es revisada por el trío arbitral en el 'instant-replay', y cuya decisión sorprendentemente es contraria a lo que establece el reglamento. El Real Madrid defiende de manera rotunda la existencia de la tecnología para mejorar el arbitraje, la justicia y la limpieza en el deporte y por eso no puede entender la aplicación del reglamento que en este caso han llevado a cabo los tres profesionales del arbitraje en el momento decisivo de la final, al no querer contemplar todas las imágenes que estaban a su disposición", denunciaba, de nuevo, el coloso.

Pues bien, pasaron los días, Campazzo y Felipe Reyes fueron sancionados por insultar a los árbitros de la final -mil euros por barba y retirada de la licencia provisional- y los merengues seguían en sus trece de buscar alternativas a la ACB si este organismo no les daba explicaciones y les generaba un escenario en el que poder competir de nuevo por el trofeo. El Barcelona ha guardado silencio sobre el tema. Simplemente se ha escuchado dsde su trinchera la voz del técnico. Svetislav Pesic se ha limitado a considerar que sería triste que el Real Madrid abandonara la liga.

Y para que la furia (del cuerpo directivo) madridista todavía subiera más grados, el pasado miércoles la Euroliga anunciaba que dos de los tres árbitros de la polémica final de la Copa del Rey pitarían duelos continentales inminentes. Juan Carlos García González fue designado para pitar el Armani Milán-Maccabi Tel Aviv y Miguel Ángel Pérez Pérez viajaría a Estambul para encargarse del Anadolu Efes-Olympiakos. No encontró destino Benjamín Jiménez.

Finalmente, la actualización de este culebrón ya extradeportivo se ha conocido este martes. García González, árbitro principal de ese Real Madrid-Barcelona, ha anunciado que se retira de la FIBA. Esta iniciativa del colegiado le impedirá participar en partidos de selecciones nacionales, como el Mundial, el Eurobasket o los Juegos Olímpicos. Todo un paso atrás, ya que a sus 49 años goza de buena reputación en el ámbito internacional. Sin ir más lejos, pitó la final de los JJ.OO. de Río y el partido por el tercer y cuarto puesto del Mundial de 2014.

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