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TRIBUNA

¿Qué estáis haciendo?

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
lunes 04 de marzo de 2019, 20:47h

Yo soy de la quinta siguiente a la del gran Adolfo Suarez, por lo tanto, formo en la tropa de la generación de los que compartimos, con él, su cuota de responsabilidad histórica.

Aunque nacimos antes de la Guerra Civil, éramos demasiado pequeños para vivirla y sufrirla. En cambio, vivimos La Dictadura, a plena consciencia, durante nuestra infancia, adolescencia y juventud y a su final, participamos, contra viento y marea, en el apoyo a esa operación política, inteligente, generosa y rara en España, llamada Transición, que nos situó en una democracia homologable con las naciones del mundo occidental.

Y, además, ha proporcionado a España cuarenta años de paz que, sumados a los cuarenta de la dictadura, ha propiciado un periodo de prosperidad económica que la ha sacado de la Edad Media y la ha convertido en la quinta potencia europea y la decimocuarta del mundo. En 1975 era la décima.

Sumo, en este análisis, ambos periodos pues, aunque muy distintos políticamente, son equiparables en impulso y logros económicos.

Si, amigos, la época de la dictadura tuvo todos los tonos grises o negros que se le achacan, en lo político y en lo cultural y la vivimos aislados y de espaldas al mundo exterior, pero, salvo la horrible primera década, de gran miseria y tristeza, es difícil de equiparar en su impulso económico. Yo, por mi profesión, tuve el privilegio de ser testigo de primera fila y vi como aquella arrasada España salía del arado medieval y galopaba, industrialmente, hacia el siglo XX: Centrales hidraulicas y térmicas, siderúrgicas, refinerías de petróleo, astilleros, minas, plantas químicas, pantanos, regadíos, urbanizaciones, turismo, etc…se desarrollaban por todo el territorio.

Millones de trabajadores abandonaban el campo, que no podía mantener a tantos y acudían a esos nuevos puestos de trabajo, en España y muchos al extranjero, propiciando la mayor corriente de emigración-inmigración de la historia de España. Un autentico barajeo de su población.

Y, amigos, no es este el momento de entrar en otro tipo de análisis, pero, aunque unos no lo creais, y otros no querais creerlo, os juro por Andy Warhol que, a pesar de vivir en aquella férrea dictadura, la gente era feliz pues tantas familias, saliendo de la miseria, tenían la seguridad de que el año venidero sería mas próspero que el anterior y podían hacer planes de futuro. Y, ya sabemos, que la esperanza es la felicidad.

Los cuarenta años posteriores a La Transición han sido igualmente prósperos, en lo económico, y la transformación del país y su crecimiento, sobre todo en infraestructuras, ha sido milagroso, aunque las tres terribles crisis económicas (1973,1992,2008), padecidas, al unísono con el entorno capitalista en el que, afortunadamente, estamos integrados, han traído, en su momento, una gran zozobra a muchos españoles.

Y, ahora, después de esos cuarenta años de paz, prosperidad y estabilidad política, desconocidas en España, los de esa generación Adolfo Suarez, tenemos autoridad moral para preguntar, a las actuales, por lo que están haciendo y van a hacer con esta herencia.

Y vemos, con hastío, que aquella disposición a convivir, respetando la opinión contraria del otro, ha desaparecido, hasta tal punto, que es imposible introducir reformas, ya necesarias, en La Constitución no porque no haya consenso, como dicen algunos, sino porque no hay buena voluntad.

Se han vuelto a abrir aquellas terribles heridas, que estaban en trance de cicatrización y de olvido, acuñando lo que se llama Memoria Histórica, que, mas bien, es desmemoria, sacando, del olvido de su tumba, nada menos que a Franco, al que se ha convertido en protagonista de la actualidad.

Se consiente, por intereses partidistas, que la peligrosa creación de las Autonomías, que tenia por objeto acabar con la tendencia centrifuga de los nacionalistas, haya servido para todo lo contrario, además de fomentar el paletismo. Se ha votado y encumbrado a arrogantes aventureros que se disputan el poder por el poder con el único bagaje intelectual de la mentira, la demagogia y el sectarismo usando los medios de comunicación y sus jornaleros partidarios como muñidores de sus despropósitos.

Media España se ha convertido en un coro de autocomplacientes cigarras que proclama, cada vez con mas descaro, sus pretendidos derechos a que la otra media, de laboriosas hormigas, comparta con ellos los tesoros acopiados.

Por todo esto y por muchas cosas mas, la pregunta es pertinente, pues, por este camino…¡Otra vez vuelta a empezar!.

Jesús Carasa. Pintor y escritor.

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