La exportavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados Soraya Rodríguez ha pedido la baja como militante del PSOE de Valladolid, con críticas hacia la postura de su partido respecto a la situación en Cataluña.
En una dura carta en la que cuestiona el papel mediador del PSOE con el separatismo, Rodríguez esgrime que "el diálogo de Cataluña debe abordarse de manera amplia, incluyendo desde luego a todos los catalanes y desde un amplio consenso de los partidos constitucionalistas. Partidos que, con posiciones políticas e ideológicas diferentes, hemos participado siempre de un consenso constitucional esencial sobre la integridad territorial y la soberanía nacional".
"Creo que la posición que sostengo, que hace no mucho tiempo era mayoritaria en el partido y que quedó recogida en la Resolución del Comité Federal de enero de 2016, es hoy minoritaria", ha reconocido Rodríguez, quien sin embargo ha añadido que no puede compartir que la mayoría parlamentaria que fraguó la moción de censura que hizo presidente a Pedro Sánchez sea "una posibilidad viable de conformar una mayoría parlamentaria razonable" para un gobierno socialista.
En este sentido, la hasta ahora diputada por Valladolid ha confiado en que, tras los resultados de las elecciones generales del 28 de abril, el PSOE "no reedite la mayoría de la moción de censura para obtener una investidura".
"Hacer depender de nuevo la gobernabilidad del país del independentismo que ha iniciado una operación de acoso y demolición del Estado de Derecho y de la Constitución tendría consecuencias muy negativas para nuestra democracia", ha argumentado Rodríguez.
En su opinión, esa posibilidad "haría imposible el necesario diálogo con Cataluña", al condicionar la aprobación de los presupuestos a la "creación de mesas de partidos al margen de las Cortes Generales donde se pudiera hablar y decidir sobre un inexistente derecho de autodeterminación".
Para Rodríguez, este diálogo debe abordarse "de manera amplia, incluyendo desde luego a todos los catalanes y desde un amplio consenso de los partidos constitucionalistas", ya que en palabras de la hasta ahora diputada socialista estas formaciones han "participado siempre de un consenso constitucional esencial sobre la integridad territorial y la soberanía nacional".
"No creo que tenga mucho sentido seguir manteniendo mi posición dentro del partido cuando las diferentes opiniones políticas se entienden como críticas personales y cada vez existen más compañeros que reciben como una agresión al partido las opiniones discrepantes", ha argumentado.
Relegada en sus funciones dentro del grupo socialista en el Congreso, el último enfrentamiento con la dirección de su partido se produjo el pasado 6 de febrero como consecuencia de la polémica surgida a raíz de la figura del 'relator' para Cataluña, al rechazar esta posibilidad y defender que el diálogo entre el Estado y las comunidades autónomas necesita de "respeto a la Constitución, al Estatuto y a las instituciones": "Ni mediadores, ni relatores", escribió.