El nuevo espectáculo de Farruquito
miércoles 30 de julio de 2008, 21:23h
Lo mismo que Ignacio de Juana Chaos, el violador del ascensor, condenado a 328 años, saldrá en poco tiempo de la cárcel. Ha permanecido entre rejas 16 años, después de que fuera condenado por la violación y asesinato de Marta Obregón y de Leticia Lebrato, además de otras 18 violaciones consumadas y tres en grado de tentativa. Su madre, que para eso están las madres, ha salido en su defensa y acaba de declarar que su hijo ya ha pagado con creces lo que hizo. Seguro que la madre del mismísimo diablo, si la tuviera, también sacaría las uñas para defender a su retoño. Por eso, quien dio a luz a Pedro Luis Gallego no se ha quedado corta y ha añadido: “Ahora se hacen cosas peores y los culpables salen enseguida de la cárcel, mira a Farruquito”.
No es mi intención hacer comparaciones, está claro que siempre son odiosas y, además en este caso, injustas. Aún así, cuando estos días se han llenado los medios con las imágenes de la primera actuación de Farruquito después de su fugaz paso por la cárcel, no he podido evitar un recuerdo doloroso hacia la mujer que perdió a su marido bajo las ruedas del automóvil que conducía el “bailaor”. Hacía ya meses que le veíamos salir de la prisión cada día a las ocho de la mañana para disfrutar de la libertad hasta la noche. Ahora dormirá también en casa. En casa o en donde le plazca, porque con la moderna pulsera telemática que le han colocado en la muñeca nuestro sistema penitenciario ya le tiene controlado. Sinceramente, no creo que a estas alturas tuviera intención de marcharse a ninguna parte. Lo que tenía que penar, ya lo ha penado. Más vale que las pocas pulseras que hay las utilicen para controlar a los violadores y pederastas, que esos sí que, por desgracia, no se rehabilitan.
Juan Manuel Fernández Montoya, alias Farruquito, hay que suponer que sí. Que con todo el revuelo, más que con la leve pena que al final se le impuso, seguro que ha aprendido que aunque todos podemos tener un terrible accidente, lo que no podemos hacer es huir del lugar dejando a nuestra víctima a su suerte y luego simular que el culpable es otro. En la presentación de “Puro”, su nuevo espectáculo, el artista ha declarado que: “Cualquier experiencia en la vida enseña”. La verdad, no creo que a acabar con la vida de alguien y no asumir la responsabilidad se le pueda llamar “cualquier experiencia”. En todo caso, le deseo de corazón que sea cierto que haya aprendido. Así sea.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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