www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MEMORIAS

Duran Lleida: "A Mas le faltaba cuajo político; Puigdemont es un chiflado, un iluminado"

Duran Lleida: 'A Mas le faltaba cuajo político; Puigdemont es un chiflado, un iluminado'
Ampliar
(Foto: EFE/J.J. Guillén)
EL IMPARCIAL
lunes 11 de marzo de 2019, 12:05h
El político catalán sigue teniendo confianza en la Monarquía y en Felipe VI, tras el discurso del 3 de octubre de 2017.

Perfil moderado


Josep Antoni Duran Lleida nació en Alcampell (Huesca), en el año 1952, y es abogado,
licenciado en Derecho y diplomado en las Comunidades Europeas. Como político en
ejercicio, militó en Unió Democràtica de Catalunya desde el año 1974 hasta la desaparición
del partido y fue presidente del comité de gobierno. También fue teniente de alcalde del
primer ayuntamiento democrático de Lleida; diputado en el Congreso, en el Parlamento
Europeo y en el de Cataluña; consejero de Gobernación y Relaciones Institucionales de la
Generalitat de Catalunya; secretario general de la federación de CiU, y portavoz del grupo
parlamentario de Convergència i Unió en las Cortes Generales. Además, ha sido presidente
de la Comisión de Asuntos Exteriores y presidente de la representación de la Generalitat en
la comisión bilateral Estado-Generalitat.
En la actualidad, ejerce de abogado y es coordinador del Foro de Diálogo España-Italia.
En 2011 recibió la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya y ha sido reconocido
con varias distinciones tanto por España como por otros países europeos y latinoamericanos.

Josep Antoni Duran i Lleida, el político nacionalista catalán nacido en Alcampell, Huesca, presenta sus memorias políticas. En ellas vuelve la vista atrás sobre su militancia en Unió, el partido democristiano que hizo tándem con Convergencia, en un periplo que va desde 1974 hasta la destrucción el propio partido en la vorágine del procés independentista.

Duran Lleida ha marcado la política catalana de las últimas décadas. Tal y como destaca su editorial, Planeta, es considerado unánimemente un político de raza, cuya actividad ha sido fundamental para establecer acuerdos entre fuerzas políticas de distinto signo. Hombre bien conectado y con fuerte proyección internacional, su nombre había sonado varias veces como ministro del gobierno de España y como relevo de Jordi Pujol al frente de la coaliciónConvergència i Unió.

Sin embargo, el procés le apartó de la política, y le permitió mirar atrás con mirada reflexiva: "Personalmente nunca hice, ni permití de manera consciente nada que considerara que favorecía el independentismo. Pero eso no me exime de responsabilidad", asegura el político en las páginas de sus memorias políticas, en las que confiesa que el acoso que ha sufrido por parte de los independentistas en los últimos años ha hecho que hayan sido los más duros de su vida.

Duran se define como “monárquico accidental” y “firme opositor a la destrucción del Estado actual”. Sigue teniendo confianza en el rey después de su discurso del 3 de octubre de 2017 y comprende que, en aquella situación, Felipe VI no pudiera optar por el silencio.

En el repaso a su larga trayectoria Duran i Lleida retrata, en profundidad o con pinceladas rápidas, a muchos políticos a los que ha tratado. Recuerda que la vuelta a España de Tarradellas fue una maniobra de Adolfo Suárez para frenar a la izquierda, ganadora de las elecciones del 77, y, de paso, a Pujol. Tarradellas sentía animadversión por la izquierda, sobre todo por los comunistas, animadversión sólo superada por la que sentía por Pujol.

Sobre el presidente Companys escribe que “era un irresponsable y un incompetente convertido al nacionalismo. Pero fue presidente de Cataluña y, además, presidente mártir. Ambas cosas merecen un respeto”, afirma.

"Era evidente que a Artur Mas le faltaba cuajo político”, asegura también. “Lo que jamás habría imaginado es que aquella persona una pizca distante, con poca madera de político, que nunca se había caracterizado por sus salidas de tono independentistas, llegaría a ser el líder del independentismo que pondría al país contra las cuerdas”.

En cuanto a Puigdemont, le parece “un iluminado sin conciencia de los riesgos”. A Puigdemont siempre lo había considerado un "chiflado", más de la CUP que de Convergència.

Sobre José María Aznar: “Es, cuando quiere —con muchos de nosotros—, una persona agradable, pero no posee precisamente las cualidades concretas que se requieren para crear empatía”. Aznar se transformó con la mayoría absoluta. “Creo que el Aznar de la segunda legislatura es el auténtico, un líder de la derecha española sin ninguna sensibilidad para la pluralidad de España, con profundas convicciones y con una oferta de recetas neoliberales en las áreas económica y social (…). Un líder que no había mamado los valores transversales de la Transición y que, con su dureza, comenzó a hacer saltar las costuras de aquel espíritu”. Sobre Zapatero el político catalán considera que hizo saltar el resto de las costuras.

Duran muestra asimismo un gran respeto por Pujol, alguien que posee numerosísimas cosas buenas, de las que él ha aprendido mucho. Le reconoce como uno de los mejores políticos que ha conocido, bien preparado, muy sólido intelectualmente, con empatía insuperable… cuando quiere, y desagradable y autoritario otras veces. Sabe que le utilizó a menudo y que han discrepado, pero no reniega de la experiencia positiva que ha supuesto haber trabajado con él con sus grandezas y sus debilidades. Afirma que no olvidará nunca su obra como presidente de Cataluña ni su aportación a la Transición y la democracia en España. Pujol seguramente ha sido siempre independentista pero no es el responsable directo del giro de CDC al independentismo; ese es Mas

"Para mí, Pujol y Felipe González son los mejores políticos que ha tenido España una vez recuperada la democracia. Los dos tenían una visión de futuro de España, y un proyecto. Sí, ¡he dicho los dos y he dicho España! Pujol también”. Considera a Pujol el primer democristiano del país -esa era su formación- pero jugó a la ambigüedad y a intentar otros modelos, incluida la socialdemocracia, porque quería ser el presidente de Cataluña.

Las últimas páginas del libro son un contundente resumen de las tesis del auto sobre el procés, el camino que ha llevado a él y la situación actual. “Una de las razones por las que no sigo en la política activa es por no apoyar la independencia. Con la Declaración Unilateral y los acuerdos parlamentarios del 6 y 7 de diciembre de 2017, el independentismo perdió toda posibilidad no ya de reconocimiento, sino de respeto por parte de la comunidad internacional".

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
2 comentarios