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BALONCESTO

NBA. Los Lakers de LeBron ven peligrar sus playoffs con una lesión de riesgo vital

EL IMPARCIAL
lunes 11 de marzo de 2019, 22:35h
Brandon Ingram hahecho saltar todas las alamras y es baja para el resto del curso.

Los Lakers están a más de siete partidos del octavo puesto de la Conferencia Oeste, a estas alturas del calendario. El dilema que ha estallado en la directiva de la franquicia angelina tras el fichaje de LeBron James ha terminado por desembocar en un bloqueo de rendimiento que está precipitando la ausencia de este pomposo equipo en los playoffs, todo un palo a las aspiraciones del astro de Ohio y de Magic Johnson y Rob Pelinka, los gerentes de la institución.

Porque el mercado de traspasos invernal hizo que todo saltara por los aires. La cúpula californiana venía desarrollando un proyecto en el que contaban como piedra angular con el crecimiento de su ramillete de joven talento, comandado por Kyle Kuzma, Brandon Ingram, Lonzo Ball o Josh Hart. En su hoja de ruta estaba aliñar ese germinar con una estrellas, al menos. Y cayó King James, con Rajon Rondo, Javalee McGee y Lance Stephenson bajo el brazo. Entonces, al ganador de cuatro MVPs de la temporada le entró la urgencia por ganar su cuarto anillo de inmediato y presionó para que adquirieran a Anthony Davis ya.

El pívot había roto relaciones con su anterior agente y firmó en septiembre con el amigo personal de LeBron, con lo que la maniobra quedaría resuelta antes de finales de febrero. Se pusieron como moneda de cambio a todos los jóvenes y talentosos peones que el pasado año eran el reclamo de la hinchada. La franquicia dio un volantazo y se plegó a los 34 años de su nuevo patrón en la cancha, pero los Pelicans se revolvieron y acabaron por amarrar al candidato a MVP en 2018. Y, desde ese punto, el ambiente ha sido irreconducible.

Los nombres que salieron a la palestra como posibles elementos enviados a Nueva Orleans siente recelo por LeBron y James quiere jugar todos los minutos, contraviniendo el poder y la legitimidad del entrenador Luke Walton, muy erosionado por la deriva del equipo. En definitiva, el compromiso coral y defensivo se ha esfumado, y los Lakers amontonan anotaciones rivales hiperbólicas, imposibilitando sus opciones de victoria y, por ende, de llegar a la post temporada.

El domingo les tocó recibir a los Celtics y cayeron por 107-120 en el Staples Center, a pesar del triple doble de LeBron James (30 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias). Kyrie Irving, para más inri, se salió en el liderato del esfuerzo coral de un sistema de Boston que tampoco está muy católico, pero que sí fue capaz de sangrar el páramo en el que se han convertido los de púrpura y oro. Los abucheos ya se entremezclaron con la falta de conexión de repliegue de sus jugadores de manera consistente. Y, por si fuera poco, en ese duelo se confirmaría las dos lesiones graves que aquejan a dos piezas clave en el proyecto juvenil.

Lonzo Ball y Brandon Ingram, titulares, no volverán a jugar en este curso, rematando las aspiraciones de su equipo. El base ha sufrido una complicación en la recuperación del esguince de tobillo de grado 3 y los moratones en el hueso. En consecuencia, la franquicia ha preferido no arriesgar la integridad física del jugador. Ball se lesionó el pasado 19 de enero, en el Toyota Center de Houston. Allí pacedió una contusión que trompicó su rehabilitación. Y ya venía de operarse, en el verano precedente, para reparar la rotura de menisco que sufrió en la rodilla derecha.

Y el caso de Ingram es el que realmente preocupa a los Lakers. Y al baloncesto estadounidense. El alero ha sido diagnosticado con una trombosis venosa profunda en el brazo derecho. Walton no ha querido dar más detalles de la grave dolencia. El jugador de 21 años podría ver cómo su carrera deportiva queda truncada, por lo que la cosa es muy seria. Había mostrado síntomas de no estar bien, perdiéndose los últimos dos partidos por dolores en el hombro. Pero las peores expectativas se han cumplido para el tercer máximo anotador del vestuario, que estaba firmando sus mejores cifras en su tercer año como profesional (18,3 puntos y 5,1 rebotes).

"Hemos dado a conocer lo que le está pasando (a Ingram), pero no voy a entrar en todos los detalles porque consideramos que no es necesario", reiteró un entrenador que resaltó que lo importante es preservar la salud de su jugador. Para que volver a jugar al baloncesto de élite no suponga ningún riesgo para su vida. Este episodio recuerda, inexorablermente, al de Chris Bosh. El ala-pívot que ganó dos anillos en los Miami Heat de LeBron James y Dwayne Wade ha tenido que retirarse tras serle diagnosticado coágulos hace tres años. En conclusión, todas las circunstancias se han reunido oara que King James se quede sin playoffs por vez primera en 13 años. Y en su estreno en Hollywood.

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