Enfundada en el poder de su saque cantaría victoria con todo merecimiento.
Los 14 primeros torneos de la temporada 2019 de la WTA han tenido 14 vencedoras diferentes. Esta muestra de lo igualado del tenis femenino ha deparado la irrupción de perlas jóvenes en la élite. Es el caso éste de a australiana Ashleigh Barty. Con 22 años y desde la duodécima posición como cabeza de serie derrotó en la final del torneo de Miami a Karolina Pliskova. La checa no pudo hacer nada para remontar y cayó por 7-6 (1) y 6-3 en un esfuerzo de una hora y 39 minutos.
La aussie se coronó en su primera final en el segundo torneo Premier Mandatory del curso, apoyándose en su saque. Embocaría un total de 15 'aces', por sólo dos sobles faltas. La quinta favorita, por su parte, se quedaría en seis saques directos. Y, además, la defensa y el peloteo desde el fondo de pista también respondió a los intereses de una tenista prometedora a la que no le tembló el pulso en el enfrentamiento más importante de su trayectoria deportiva.
La nueva campeona en Miami vencería también en el apartado mental. Porque la primera manga se dirigió, frenética, hacia el desempate. Tras un break por bando el poderío físico de la australiana primería a la hora de jugársela en el cara a cara. Cantó victoria en el 'tie-break' por un aplastante 7-1. Esa superioridad, nutrida por su mayor chispa física, erosionaría la confiaza de Pliskova. La checa cedería su servicio en el primer juego del segundo set y a partir de ahí no levantaría cabeza.
Barty gestionaría su ventaja como una veterana y amortizó el punto de inflexión de la final. Amontonaría 84 puntos ganados, por los 66 de la checa. Y redondeó la senda triunfal mantenida al eliminar en la rondas previas a Dayana Yastremska, Samanta Stosur, Kiki Bertens, Petra Kvitova y Anett Kontaveit. Su juventud no se tradujo en nerviosismo y, en consecuencia, ascendió al Top-10 de la WTA por vez primera, con 1.354.010 dólares como premio. Pliskova, de 27 años y exnúmero uno, se colocó en la cuarta plaza del ránking.
Desde el Hard Rock Stadium, de Miami Gardens, el estadio del equipo de los Dolphins de la NFL, la nueva sede del torneo. Barty analizó lo vivido de este modo: "Ha sido una quincena asombrosa de tenis. Realmente lo ha sido. Creo que es muy bueno haber jugado hoy un partido tan completo, obviamente en una gran situación y un gran partido. Ciertamente, estoy orgullosa de mí misma y feliz por la forma en que mi equipo y yo hemos podido superar estas dos semanas".
"Iba a ser un partido de pequeñas oportunidades. Creo que fui capaz de recuperar mi camino hacia el primer set y aprovechar una oportunidad cuando lo conseguí en el 'tie-break'. Y cuando conseguí hacerle el break en el primer juego del segundo set, ahí ya me di cuenta que el partido se había puesto a mi favor, pero debía mantener la misma consistencia con mi tenis y no cometer errores", remató una jugadora que ya es presente del tenis. "Es un sueño cumplido", remataría.
Pliskova no dudó en reconocer que había sido superada. "Creo que es una pena o desafortunado que no haya mantenido el servicio un poco más porque me tomé un descanso, y al principio ella cometió muchos errores, que luego ya no repitió. Estaba cansada, muy cansada y decidí darme un respiro". Eso sí, aludió al estado de la pista central. "Las condiciones son completamente diferentes a las que he jugado en los partidos nocturnos. Así que, por supuesto, no estaba jugando el mejor tenis. No estaba sirviendo bien". "Mi rival jugó bien, lo que significa que yo no lo hice realmente mal, pero si estoy convencida que debería haber tenido mejor desempeño", sentenció.