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Pujol no se corta

Luis Racionero
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luisracioneroterraes/13/13/19
jueves 31 de julio de 2008, 21:46h
Una de mis ex sostenía que La Vanguardia era un periódico de provincias. Pese a mis indignadas protestas no hubo manera de convencerla de lo contrario. Ahora quizás crea que el ABC o El País es un diario de provincia. Sea como fuere, por si no lo han leído, quiero glosar un artículo de Jordi Pujol en La Vanguardia del 29 de julio, titulado “Por Alusiones”.

Comienza refiriéndose a llamadas de conocidos que lamentan: “le echamos en falta” o “usted sí que era un hombre de Estado” lo cual le irrita porque si piensan eso podían haber tenido con él y Cataluña una actuación distinta, no dejar propelar la idea “los catalanes son insolidarios”, “Pujol lo quiere todo”.

La gota que colma el vaso de su paciencia son las declaraciones de Griñan que “echa de menos a un Pujol en el tripartito, con cintura política y capaz de negociar en Madrid y alcanzar acuerdos. Esto aliñado con acusaciones de deslealtad contra el conseller Castells, de esta conchabado con la derecha. Castells no está con la derecha, está con Cataluña y con la equidad”.

Aquí Pujol concluye el párrafo de modo contundente: “Es de suponer que esta poco elegante utilización de mi nombre es un dardo envenenado contra Castells y el presidente Montilla. En todo caso, lo que puede parecer un elogio a mi persona no creo que sea sincero y no lo agradezco”.

Pujol está enfadado y dolido porque a él y los catalanes se les tache de insolidarios cuando se ha demostrado, al publicar las balanzas fiscales, que Cataluña aporta al resto de España 9 por ciento de su producto interior bruto. Y encima está preocupado porque un país, drenado en un 10% anual de sus recursos, pueda dejar de ser competitivo dentro y fuera de España (él lo llama el Estado).

Termina recordando las repetidas aportaciones de su partido a la gobernabilidad de España, mal reconocidas según él, hasta el punto que “Cataluña tiene una muy arraigada sensación de falta de respeto y consideración, de engaño sistemático. Ahí está la raíz de lo que el president Montilla llamó el riesgo de desafección de Cataluña respecto a España”.

Pujol está dolido y lo manifiesta diáfanamente, con una claridad poco usual en los políticos. Él puede hacerlo porque, como Suárez, está por encima del bien y del mal, en el senado donde los ancianos de la tribu cantan las verdades para que el sentido común no se oscurezca en nubes de tinta o verborrea demagógica.

Al final es taxativo: “Por lo menos, en lo personal una cosa quiero dejar clara: agradeceré que no me utilicen”. Personalmente llevaba tiempo sin leer un artículo tan sincero y escrito con esta claridad. Ahí es donde Pujol, le guste o no, nos obliga a echarle de menos.

Luis Racionero

Escritor

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