El racista Joaquín Torra, presidente títere de la Generalidad, escribió: “Los españoles son bestias carroñeras...
El racista Joaquín Torra, presidente títere de la Generalidad, escribió: “Los españoles son bestias carroñeras, víboras, hienas con una tara en el ADN”. Una parte de las gentes que le apoyaban se han revuelto contra él por su escandalosa inoperancia al frente del Gobierno de la Generalidad. Torra solo se ocupa de su obsesión secesionista. No hace otra cosa y la Autonomía catalana navega a la deriva sin rumbo ni timonel.
El Partido Socialista Catalán llevó al Parlamento de aquella región una propuesta para que Joaquín Torra convocara elecciones o se sometiera a una moción de confianza. Triunfó Iceta y el Parlamento catalán aprobó la propuesta del Partido Socialista. Haciendo un nuevo alarde de desprecio a la democracia, el presidente marioneta ha decidido seguir las instrucciones del prófugo Carlos Puigdemont y no hacer caso de lo que ha aprobado la mayoría del Parlamento catalán, es decir, de su Parlamento.
Ante semejante incongruencia, todavía se hace más duro de entender la relación genuflexa de Pedro Sánchez con el racista Torra. El presidente de la Generalidad es carne de presidio y cada vez son más lo que piensan que Torra debe terminar cuanto antes entre rejas. Sobre todo, después de que ni siquiera acepte cumplir con lo decidido por su propio Parlamento. Joaquín Torra se mofa de todo con el cinismo elevado al cubo. Está claro que ni se puede dialogar ni se debe negociar con él. Hay que aplicarle la ley y poner en evidencia las contradicciones del hombre que rige los destinos de Cataluña. Político de tercera división, peón de la mediocridad gubernativa, Joaquín Torra naufraga entre el desprestigio más rotundo. Solo confía ya en que Pedro Sánchez le tienda la mano a cambio del plato de lentejas de sus escaños.