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EDITORIAL

El periodismo basura

EL IMPARCIAL
martes 09 de abril de 2019, 12:19h

La libertad de expresión solo tiene un límite: la ley. Ya en la Facultad de Periodismo se enseña la norma esencial para ejercer la profesión: los hechos son sagrados y las opiniones, libres. El Estado de Derecho ampara que existan medios de comunicación que defiendan la independencia de Cataluña o el País Vasco (lo que no ocurre en la mayoría de los países occidentales), pero es ilegal la apología de la violencia etarra, como en su día hizo Egin, o la implicación en la preparación y la celebración del referéndum ilegal del 1-O y la movilización de los escuadrones de los CDR, como resulta evidente que han hecho TV3 y Catalunya Radio. Por eso, Alejandra Gil, magistrada del juzgado número 13 de Barcelona, que instruye el 1-O, ha procesado a los dos directores de la televisión y la radio, Vicent Sanchis y Saül Gordillo.

Como ya hemos denunciado en editoriales anteriores, las televisiones públicas, además de derrochar a manos llenas el dinero de todos los españoles, representan el auténtico periodismo basura. Su única misión es servir al poder de turno. RTVE se ha convertido en el más potente portavoz de la candidatura de Pedro Sánchez. Los partidos políticos deberían denunciar ante la Junta Electoral la infame manipulación de los medios públicos para beneficiar a los socialistas. Rosa María Mateo ha ejecutado una purga de manual al colocar a los más fieles, que no a los mejores, en los puestos directivos. El sectarismo de los informativos de la televisión pública no tiene antecedentes. Como tampoco el desplome de la audiencia.

Pero la inmoralidad de RTVE se queda corta al lado de la instrumentalización descarada y soez de los medios de comunicación al servicio de la Generalidad. Han jaleado la quema de banderas españolas y de retratos del Rey, han insultado gravemente a los líderes políticos constitucionalistas, han aplaudido los acosos personales, a veces con violencia, y los destrozos de sus sedes o casas, han derrochado millones de euros para cubrir las ridículas intervenciones en Bélgica de Puigdemont, al que aún nombran como presidente de la Generalidad. Pero lo más grave ha sido el protagonismo de TV3 y Catalunya Radio en los preparativos y la celebración del referéndum ilegal del 1-O. No es un atentado a la libertad de expresión el procesamiento de los directores de RTVE y de Catalunya Radio. Se trata de llevar ante la Justicia a los que incumplen la ley. Ya sean políticos, empresarios, criminales, carteristas o periodistas.

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