Una semana más, el PSOE gana la guerra mediática al resto de contrincantes. ¡Lo saben hacer! Gracias al dinero de todos –desde el Gobierno es más fácil–, el último CIS antes de las elecciones ha proporcionado a Pedro Sánchez los titulares que quería: “El PSOE arrasa y el Partido Popular se hunde”, “El CIS de Tezanos da la mayoría absoluta al PSOE y Podemos y destroza al PP”, “PSOE y Unidas Podemos, por encima de las tres derechas”, “El CIS sitúa al PSOE con opciones de gobernar sin apoyo de los independentistas”, “La suma de PP, Cs y Vox no llevaría a Casado a la Moncloa”…
Es lo que todo dirigente político desearía en plena campaña electoral: “Gano yo y se hunden mis rivales”. Si uno pudiera pintar su campaña y sus resultados, tal y como están hoy las cosas, este sería un excelente cuadro.
Y digo yo: ¿Realmente Tezanos solo da lo que su jefe le pide? ¿Cuánto tiene de verdad este CIS como para que Sánchez esté tan tranquilo? ¿Hasta dónde llega la realidad de los datos? ¿Manejan las mismas cifras internamente los partidos en la oposición? ¿El presidente está feliz porque los datos realmente le sonríen o simplemente porque no haciendo nada, con un perfil bajo y al más puro estilo Rajoy sin exponerse a un debate o a un cara a cara con Casado le va a ir mejor?
Como fuere, el CIS se supera y da en buena parte de las estimaciones que un pacto entre socialistas y ‘podemitas’ sería suficiente. ¡Hala, ya está! ¿Para qué vamos a seguir? Ya está decidido. Ni nacionalistas ni independentistas ni los amigos de ETA, solo con los de Pablo Iglesias podría formar Gobierno. Si tiramos a la baja, PSOE y Podemos necesitarían solo a unos cuantos diputados del PNV, que no tendrían ningún inconveniente en venderse, ya lo han hecho antes, todo es cuestión de ‘pasta’.
Está claro que nadie va a abandonar la campaña a estas altura porque José Félix Tezanos diga que “el PSOE arrasa”, pero sí es verdad que un cierto nerviosismo haría arriesgar más, proponer más, “inventar” más a los rivales y lo cierto es que tampoco se están viendo demasiadas propuestas-locura. En todo caso Podemos, que quiere subir los impuestos 40.000 millones al año y para algunos eso es una buena idea.
Si uno observa las redes sociales y se lee los comentarios a las noticias de los periódicos digitales verá que el votante de centro derecha está mucho más activo que años atrás, en los que no se mojaba, no opinaba, no se manifestaba, no protestaba, iba a la urna y votaba al PP. Sin embargo, ahora, con tres opciones que pueden representar los intereses del antaño voto popular, la cosa está más disputada. Efectivamente, parece que ese complejo de la derecha a decir a quién vota ha desaparecido y aunque más disgregado, es más perceptible en la sociedad.
La pelea entre la “triple derecha” es la que ya vivió hace un tiempo no muy lejano el PSOE con un Podemos ahora de capa caída. IU nunca fue una opción.
En cualquier caso, todo apunta a que la clave de lo que suceda el 28A está en convencer a ese 30% de indecisos que pueden darle la vuelta a todo, para disgusto de demoscópicos. Para éstos inseguros puede que la clave, a su vez, esté en saber con quién tiene pensado pactar cada formación.
¿Para qué va a dar su voto a Ciudadanos un individuo de centro derecha liberal si sospecha que Rivera puede acabar pactando con Sánchez? ¿Podría echar para atrás a un votante de izquierdas saber que el PSOE tiene intención de volver a gobernar con los separatistas o los amigos de ETA?
Pactos, pactos, pactos… ¿A la andaluza o a lo Frankestein? Lógicamente, usted decide.