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TRIBUNA

La axiología de Méndez

sábado 13 de abril de 2019, 19:11h

Voy a hablar de un axiólogo español contemporáneo. Se llama José María Méndez e impartirá el Curso de Valores Humanos en el Ateneo de Madrid (3-5 de mayo). Aquí resumimos las líneas básicas de su pensamiento. José María Méndez señala los tres primeros principios de la ciencia política. El primero es la distinción clara entre la ética y la estética que aplicado al sistema jurídico defiende que la ley es igual para todos, mientras que en la estética la situación es exactamente la contraria. Si aplicamos este principio a los nacionalismos, resolveríamos este problema porque de las desigualdades estéticas valiosas no cabe derivar desigualdades éticas odiosas que es lo que pretenden los nacionalistas.

El segundo principio considera la ética como la condición necesaria de la estética con lo cual tenemos el patriotismo como contrario del nacionalismo: el patriota no desprecia, mientras que el nacionalista odia. El tercer principio es el doble sentido de la Subsidiaridad, según el cual en ética, hay que dar la preferencia a la autoridad superior en caso de un conflicto de competencias.

En cambio, en estética es al revés: la autoridad inferior tiene la preferencia. El Estado es un concepto ético y la Nación es un concepto estético. El único estado que podría estar sustentado por los valores sería un hipotético estado mundial y los actuales estados se hacen valiosos en la medida en que consiguen en sus respectivos territorios alguna igualdad ética efectiva, y con ello hacen posible una próspera vida estética. Por nación se entiende una comunidad estética suficientemente determinada y estable a lo largo de la historia. Se trata de vivencias profundamente amadas, pero al margen de su posible racionalidad o carencia de ella. El derecho de autodeterminación no es otra cosa que la voluntad de un grupo de conquistar el poder, sea como sea, e imponer luego un férreo estado totalitario lejos de leyes iguales para la convivencia cívica o ética.

Aparte del totalitarismo que quieren imponer los nacionalistas, España corre el peligro de otro totalitarismo que es el de los partidos políticos que ponen el interés propio por encima del bien común. Esta tendencia al abuso de poder por parte del estado moderno es el nuevo totalitarismo. Los valores éticos, sobre todo los de Igualdad y Democracia, indican lo que debe ser: que el poder político esté al servicio de los ciudadanos, del bien común. Sin embargo, la palabra partitocracia refleja la patente degeneración de los valores éticos de Igualdad y Democracia. Hay elecciones, pero hasta las próximas los gobiernos emplean la coacción del estado para servirse del ciudadano en vez de servirle. A estos efectos da igual que gobiernen derechas o izquierdas.

Para oponerse a la tendencia totalitaria del estado, algunos autores distinguen entre vida pública y vida privada. Ante la injerencia del estado en la vida privada es abuso de autoridad aparece un tercer valor que hemos etiquetado como Pancracia. Pide que el ciudadano participe más activamente en el gobierno, que no se limite a votar cada cuatro años. Como ejemplo del abuso del poder político es la aberrante intento de imponer la ideología de genero en la educación de niños y adolescentes por encima de la voluntad de sus padres. Por ideología de genero se entiende que cada cual haga con su sexo lo que le la gana. Es decir, exactamente lo contrario del valor Respeto al sexo humano, que se integra dentro del Respeto a la Naturaleza.

José María Méndez hace una propuesta contra la prepotencia y la corrupción de los políticos que recupera la noción de nuestro Siglo de Oro que es el nimo necesario para practicar la virtud y la trasforma en el mínimo axiológico. Entendemos por ello el dinero que cada persona necesita para cubrir sus necesidades más apremiantes y estén así en condiciones de vivir los valores-fines, los que dan sentido a la vida humana. Se suelen considerar seis necesidades básicas: alimentación, vestido, vivienda, transporte, enseñanza y sanidad. Para asegurarlo los impuestos estatales se establecerían de modo que se cubra el mínimo axiológico para todos, aparte de otros temas como obras públicas, defensa, cuerpo diplomático, correos, etc. Y sería la Agencia Tributaria quien lo determinaría y no el Gobierno ni el Parlamento. Con el mínimo axiológico se habría agotado la competencia del estado en cuanto a la llamada justicia social.

Desde la perspectiva que aquí consideramos, la ventaja más importante de nuestra propuesta estaría en que el manejo de buena parte del dinero público se arrebataría a los prepotentes y corruptos políticos, y pasaría a estar en las manos profesionales de los funcionarios de la Agencia Tributaria. Esta Agencia tendría que tener garantizada su independencia frente a las presiones de los partidos políticos. Así los políticos quedarían al margen y no podrían marear a los votantes con promesas falsas del tipo te daré esto, si me votas. Ya tiene el mínimo para vivir, vote lo que vote. El ciudadano no tendría que sufrir la humillante burla del incumplimiento posterior de las promesas, una vez pasadas elecciones. Se acabaría con el llamado voto cautivo.

Esta propuesta ha sido expuesta en el libro de José María Méndez El socialismo ha muerto y el liberalismo está naciendo (Madrid, 2019, Ed. Ultima Línea).

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