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Novela

Albert Camus: El primer hombre

domingo 28 de abril de 2019, 21:28h
Albert Camus: El primer hombre
Posfacio de José María Ridao.Traducción de Aurora Bernárdez. Tusquets. Barcelona, 2019. 336 páginas. 19 €. A los veinticinco años de su publicación original, se recupera esta extraordinaria novela póstuma, de cuño autobiográfico, del Premio Nobel de Literatura. Por Adrián Sanmartín

El 4 de enero de 1960, el coche donde iba Albert Camus, conducido por su editor, Michel Gallimard, se estrelló contra un árbol en una carretera próxima a Villeblevin. El accidente le costó la vida al escritor francés, que no hacía mucho, en 1957, había recibido el más preciado galardón de las letras: el Premio Nobel de Literatura, que reconocía una obra deslumbrante, repleta de lucidez, vertida en títulos como las novelas El extranjero, y La peste; los ensayos El mito de Sísifo y El hombre rebelde; o las piezas teatrales El malentendido y Calígula, entre otros. Y al comienzo de la década de los cincuenta había protagonizado una agria polémica con Jean-Paul Sartre, hasta ese momento su amigo y con quien, cada uno a su estilo y manera, compartía el credo filosófico existencialista.

El enfrentamiento, que saltó sobre todo a raíz de la publicación de El hombre rebelde (1952), de Camus, se convirtió en uno de los más célebres y recordados en el mundo intelectual y nos reveló a un Sartre profundamente sectario, en los brazos del estalinismo, y creyéndose en posesión de la verdad absoluta. Erigido en fervoroso comunista intentó que casasen existencialismo y marxismo -algo ciertamente muy complicado-, y arremetió contra Camus, (“Todo anticomunista es un perro rabioso”), tildándole de reaccionario y burgués ante su negativa a bendecir y justificar la violencia revolucionaria. La controversia entre los dos se desarrolló fundamentalmente en las páginas de la revista Les Tempes Modernes, pero Camus decidió también dar una respuesta a las acusaciones sartreanas en una novela.

Esa novela es El primer hombre, cuya manuscrito, todavía en proceso de composición, se encontró en un maletín cerca del lugar del accidente. Tuvieron que transcurrir varias décadas hasta que su hija hizo posible la publicación del manuscrito. Ahora, a los veinticinco años de su aparición, Tusquets la recupera con honores de primera edición y un atractivo posfacio de José María Ridao, autor de El vacío elocuente (Galaxia Gutenberg), un más que interesante ensayo sobre Camus.

El primer hombre es un relato de cuño autobiográfico en el que a través del personaje Jacques Cormery, suerte de alter ego de Camus, vemos cómo sus orígenes y vida nada tienen que ver con esa supuesta procedencia acomodada y burguesa que Sartre le atribuía. La novela arranca describiéndonos el viaje por Argelia de un hombre y su mujer embarazada que a da a luz en pésimas condiciones, aunque “no parecía advertir ni la humedad ni el olor de abandono y miseria”. El recién nacido es Jacques Cormery quien dos décadas después realiza otro viaje: va en busca de ese padre que no conoció, herido en la batalla del Marne de la Primera Guerra Mundial y muerto en Saint-Brieuc el 11 de octubre de 1914.

En el cementerio de esa ciudad y ante su tumba se despiertan los recuerdos de Jacques, donde prevalecen el de su madre, mujer de la limpieza analfabeta y sorda que se desvive por él, y el de su maestro, el señor Bernard, gracias al que pudo llegar a la cultura, y que es trasunto novelesco Germain Louis, profesor de Camus a quien este escribe una emotiva carta cuando le dan el Premio Nobel, y que se reproduce, junto a la respuesta, al final del volumen: “Cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto […] Sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido”.

De alguna manera, su querido maestro, y la educación -en Camus y en su personaje-cumplen la función de un padre protector que le abre la posibilidad de ir más allá de la miseria a la que el escritor francés parecía condenado, nacido en una modestísima familia en un humilde barrio de Mondovi en la Argelia francesa. Maravilloso canto a lo decisivo de la docencia y a la necesidad del conocimiento, quizá hoy más importante que nunca en tiempos que parecen despreciarlos.

Pero, más allá de ese componente personal de El primer hombre, que nos ayuda a comprender mejor la figura y la obra de su autor, nos encontramos ante una novela extraordinaria donde brilla el mejor Camus. Este aniversario de su publicación originaria es un momento a no perder para leerla o releerla.

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