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TRIBUNA

Desintegración

lunes 29 de abril de 2019, 00:00h

“Más vale una España roja que rota”. Esta frase de José Antonio Primo de Rivera tendrá que hacerla suya, casi cien años después, otro Rivera, Albert. El líder de Ciudadanos es el único capaz de frenar las locuras de Sánchez pactando con éste una legislatura que resulte lo más estable posible para España, su economía y su convivencia. Será necesaria mucha cintura, diálogo a espuertas y grandes dosis de consenso. De lo contrario, volverá a reproducirse el clima irrespirable y peligroso de los diez meses convulsos del Gobierno Sanchezstein y sus socios tan poco respetuosos con la legalidad y la libertad, con el grave peligro que eso entraña para nuestro futuro como nación próspera y democrática y para la quiebra de nuestro sistema constitucional.

Rivera tiene bien aprendido que el hombre es el único ser de la creación para el cual está abierta la vía del progreso. Por tanto, tiene ante sí una misión difícil, abnegada y épica que cumplir en aras del progreso de los españoles. Y no va a estar solo ante semejante desafío. Se verá apoyado y hasta presionado por el IBEX, la Unión Europea, el Imperio americano, en suma, por casi los mismos poderes fácticos que apoyaron la Transición. Incluso, también pondrá su granito de arena la propia UEFA, porque Messi debe seguir jugando la CopaUropa con el Barcelona.

Hay que rehacer el sistema y hacerlo bien pronto. A la clase media le tiene que resultar posible cumplir con su deber principal: el de formarse. De ella han de salir necesariamente los sectores de la sociedad, sus gobernantes, los dirigentes del mundo cultural y económico, quienes aseguran, en suma, el progreso económico, científico y artístico de un país. Casi todos los problemas relacionados con el progreso de la Humanidad se van resolviendo con una velocidad impresionante. Será visto y no visto el abrazo entre socialistas y naranjas. Es una emergencia nacional reconducir al redil del constitucionalismo al PSOE de Sánchez, siempre tan echado al monte. Alguien pensará que será como un sainete ver a Ciudadanos apoyando al Gobierno socialista en Madrid y simultáneamente gobernando con el Partido Popular en Andalucía. Pero está escrito que la política hace extraños compañeros de cama.

Al estratega del presidente le ha salido redondo el uso contra la derecha de la táctica del divide y vencerás que aplicó nada más llegar su jefe a la Moncloa. ¿Hay ultra derecha en España? No. Pues a crearla. Resucitemos a Franco. Lo cual, añadido a un PP sin chicha ni limoná y noqueado tras la moción de censura que mandó a Rajoy a su casa, provocó los brotes verdes de VOX, el segundo tajo en el centro derecha español. El primero lo abrió Ciudadanos al demostrar Inés Arrimadas que se pueden ganar unas elecciones autonómicas al separatismo en su propia casa y con la maquinaria del poder a su servicio. Estas elecciones traen la desintegración de la derecha. Si Fraga levantara la cabeza. ¿Y que pensará González de la hegemonía de Sánchez?

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